El NAIM en Texcoco aumentará la emisión de gases de efecto invernadero: Greenpeace

viernes, 26 de octubre de 2018
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) en el lecho remanente del Lago de Texcoco, Estado de México, conlleva un alto impacto ambiental que aumentará la emisión de gases de efecto invernadero y agravará el problema de mala calidad del aire, afirmó Greenpeace. En el marco de la consulta nacional sobre la construcción del NAIM, la organización ambientalista precisó que al operar en su totalidad, el NAIM prevé aumentar cuatro veces la capacidad del aeropuerto actual, al construir seis pistas de uso simultáneo contra las dos del aeropuerto actual y así alcanzar los 27 mil 450 vuelos diarios (entradas y salidas), con lo que se incrementará la quema de combustible fósil (turbosina) que usan los aviones. Eso, subrayó, repercutirá en mayor emisión de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera. De igual manera, explicó que al ser los aeropuertos una fuente importante de contaminación atmosférica (NOx y SO2) y emisión de gases de efecto invernadero (CO2), el oriente de la Zona Metropolitana de la Ciudad de México (Ecatepec, Chimalhuacán, Nezahualcóyotl) estará altamente expuesto debido a su cercanía con el NAIM. Además, por la predominancia de los vientos en esa parte de la Cuenca en relación con la ubicación del aeropuerto, se prevé que también empeore la calidad del aire en el sur de la Ciudad de México (Coyoacán, Tlalpan, Magdalena Contreras, Iztapalapa, Tláhuac, Milpa Alta, Álvaro Obregón). El NAIM en Texcoco, abundó, destruirá el hábitat de miles de aves migratorias y playeras que anidan, buscan alimento o transitan esa zona. “La desecación del remanente del Lago de Texcoco modificará de manera irreversible el patrón de comportamiento de las aves obligándolas a desplazarse a lugares aún más hostiles”, puntualizó. Y dado que también se extiende más allá del polígono de construcción, los territorios de donde se extrae el material pétreo para rellenar el lago (excavación y destrucción completa de cerros en busca de tezontle) y los poblados en donde se depositan los lodos tóxicos derivados de los procesos de extracción, junto con sus habitantes, también se ven afectados por el megaproyecto. No sólo eso, también cancela toda posibilidad de recuperar y extender la vocación lacustre de la zona, y con ello revertir el avanzado deterioro ambiental de esa región del Valle de México. “La construcción de infraestructura (pistas, estacionamiento, vialidades de acceso, zona hotelera y comercial) sellará con cemento una importante zona de infiltración y recarga de agua de lluvia, tan importante para mitigar la crisis hídrica que condena a la Ciudad de México y la Zona Metropolitana”. Según Greenpeace, entre el lago y un aeropuerto de gran envergadura, el Valle de México necesita un lago. “Esta es la mejor apuesta a corto, mediano y largo plazo para recuperar y ampliar la vocación lacustre de esa región de la cuenca del Valle de México y aspirar a una Ciudad de México y Zona Metropolitana más sustentable y resiliente a los impactos derivados del cambio climático. Una vocación lacustre que se traduzca en una relación de respeto entre sociedad y naturaleza, y no de dominación o control absoluto”, remató.  

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