Luis Raúl González Pérez ratificó que no buscará reelegirse en la CNDH

viernes, 11 de octubre de 2019
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- A horas de vencerse el plazo para la inscripción de aspirantes a presidir la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), Luis Raúl González Pérez declinó contender para un segundo periodo al frente del organismo, como le solicitaron miembros de la sociedad civil y de la academia. Tras reconocer que ha sido objeto de “una desautorización moral” por parte del presidente Andrés Manuel López Obrador, González Pérez sostuvo que con su decisión se apega al compromiso que hizo al tomar posesión, en noviembre de 2014, en que anunció que no buscaría la reelección. González Pérez se presentó con su equipo cercano en conferencia de prensa, para autodescartarse, al considerar que estar fuera del proceso de renovación del titular permitirá que se “abra la puerta al diálogo y a la reflexión que permitan preservar y garantizar la autonomía e independencia de la CNDH, para que pueda seguir ejerciendo a cabalidad sus funciones”. Sin hacer mención de López Obrador en su posicionamiento más que para desearle buena suerte, el presidente de la CNDH hizo referencia a los ataques que ha recibido la institución, que han motivado el pronunciamiento de organismos internacionales de la ONU y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para salir en su defensa. Al ser cuestionado sobre si consideraba que había sido un personaje incómodo para el mandatario federal, el ombudsman sostuvo que su comportamiento al frente de la CNDH fue el mismo con Enrique Peña Nieto, a quien llegó a reprochar durante la presentación de informes anuales “que sus subalternos no atendían sus indicaciones” de dar cumplimiento a las recomendaciones, expresiones que hizo “ante el presidente y ante los subalternos”. Al señalar que en la actual administración mantiene relación fluida con el subsecretario de Derechos Humanos, Alejandro Encinas, en tanto que no es así con quien “no nos quiere y descalifica”, González Pérez recordó que desde que tomó posesión se declaró convencido de mantener el diálogo con las autoridades, pero “también a ser incómodo cuando fuera necesario”. Para González Pérez, el país “vive un entorno crítico de violencia, inseguridad e impunidad, en particular en algunas regiones”, y frente a ese escenario, desde las estructuras del poder “hay un miedo” a que su capacidad se vea erosionada. Lo anterior “ha motivado que se condenen la autonomía, la independencia y el disenso, llegándose inclusiva a realizar cuestionamientos y descalificaciones infundadas contra esta Comisión Nacional, así como de muchas mexicanas y mexicanos que buscan la vigencia de sus derechos fundamentales” que acuden a la CNDH. [caption id="attachment_602817" align="alignleft" width="200"]Foto: Octavio Gómez Foto: Octavio Gómez[/caption] Apuntó que “el poder cierra los ojos ante los hechos que le son incómodos y les niega la existencia”, y criticó que “el legítimo ejercicio de los derechos y el reclamo de su garantía se volvería cuestionable en tanto contravenga” planes y programas de gobierno. “Hemos llegado al extremo de una desautorización moral dictada por el Ejecutivo hacia la CNDH y su trabajo; la negación sobre investigaciones y recomendaciones en casos graves, como si jamás se hubieran hecho. “A quien ha actuado con profundidad y compromiso se le acusa de no haber estado ahí, de mirar para otra parte. Y eso, además de no apegarse a la realidad, confunde, como si de esa manera se satisficiera el monopolio de la verdad”, sostuvo González Pérez. Citó como ejemplo del trabajo de la CNDH la recomendación sobre la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, y lamentó que el contenido se pretenda “desconocer en un afán por construir realidades alternas a las verdades y razones sustentadas en los elementos objetivos de convicción que obran en el expediente”. Al señalar que la CNDH “no es ni ha sido contraria u opositora a los fines del Estado”, González Pérez evaluó que el “desdén” hacia el organismo “manifiesta una actitud de menosprecio y descalificación contra las instituciones y órganos constitucionales autónomos del Estado, como si la autonomía significara un obstáculo o un estorbo para cumplir con los fines y alcanzar los objetivos de gobiernos y autoridades”. Fuera del proceso de designación, González Pérez concluyó que está en manos del Senado de la República garantizar “la idoneidad” de su sucesor, en tanto que “el desafío que tiene ante sí la CNDH consiste en consolidar su autonomía, con el apoyo de la ley y en favor de las víctimas”. https://twitter.com/CNDH/status/1182688535473610755?s=20

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