Con Finagro, apoyos para medianos productores llegarían de manera directa: Ramírez Cuéllar

lunes, 18 de noviembre de 2019 · 21:12
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La eventual creación de Financiera Nacional Agropecuaria (cuyo acrónimo sería Finagro) potenciaría los apoyos para los medianos productores del campo de manera directa, sin intermediarios, y realmente protegería su producción con las llamadas coberturas. Así lo señaló este lunes el presidente de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública, Alfonso Ramírez Cuéllar, quien sostuvo que los apoyos financieros que otorgaría la nueva banca de desarrollo “serían sin precedentes”. La Agencia de Servicios a la Comercialización y Desarrollo de Mercados Agropecuarios (Aserca), órgano desconcentrado de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), es la encargada de apoyar a los medianos productores, pero su mecanismo no funciona, porque interactúa con intermediarios, y los beneficios no llegan a los verdaderos productores, puntualizó en rueda de prensa. “Con la creación de Finagro desaparecerá el acopiador, el intermediario, y los productores podrán contratar las coberturas de su producción directamente, porque dos o tres empresas son las que controlan eso”, abundó. De acuerdo con el presidente de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública, existe una iniciativa de los diputados Mario Delgado Carrillo y Raúl Bonifaz Moedano, ambos de Morena, para crear Finagro, en la que estarían integrados Financiera Nacional de Desarrollo Agropecuario, Rural, Forestal y Pesquero (FND), el Fideicomiso de Riesgo Compartido (Firco) y el Fondo de Capitalización e Inversión del Sector Rural (Focir). Y sostuvo que, para apoyar a los pequeños productores del campo, que son prácticamente los de autoconsumo, existe un programa de precios de garantía operado por Seguridad Alimentaria Mexicana (Segalmex), organismo de la Sader. “Este sector está protegido y tendrá más recursos el próximo año”, apuntó. Finalmente explicó que con el programa de precios de garantía, basado en estímulos, los pequeños productores se protegen con un precio preestablecido para sus productos, de tal manera que no se les pague por debajo de ese rango, como sucedía cuando comerciaban con los “coyotes”.