CNDH busca diálogo para recuperar oficinas; colectivo exige renuncia de Rosario Piedra

lunes, 7 de septiembre de 2020
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- A seis días de la toma de las oficinas de la presidenta de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), Rosario Piedra Ibarra, en el centro de la Ciudad de México, el organismo conminó entregar las instalaciones para atender a las víctimas. El edificio de la CNDH, de Cuba 60, fue tomado inicialmente por familiares que pidieron la intervención del organismo ante la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV), así como que se pronunciara sobre sus casos, pero fueron remitidos a sus entidades de origen. El viernes 4, familiares de víctimas de feminicidio y de desaparición realizaron otra toma, causando destrozos al interior del inmueble y exhibiendo los víveres almacenados en la cocina, al servicio de Piedra Ibarra. Durante el fin de semana, integrantes del colectivo Ni una Menos, transformaron las instalaciones de la CNDH en “Casa de Refugio Ni una Menos. México”, para albergar a mujeres y sus hijos víctimas de violencia de género, y este lunes en entrevistas radiofónicas, exigieron la renuncia de Piedra Ibarra y advirtieron que no entregarán el edificio. En un posicionamiento de diez puntos, el organismo negó haber abandonado a los primeros familiares que tomaron las instalaciones el jueves 3. El 2 y 3 de septiembre, Piedra Ibarra y su personal trabajaron de forma normal, en conjunto con personal de la CEAV, para atender las demandas de los manifestantes y revisar caso por caso, apuntó la CNDH. De acuerdo al organismo, el miércoles 2, las señoras Silvia Catillo y Marcela Alemán, así como el esposo de la última, Roberto Cuello, decidieron permanecer en la sala de juntas. El jueves 3, el matrimonio Alemán-Cuello dejó las instalaciones, no así la señora Silvia, protesta a la que se sumó Delia Celia Quiroa. El documento señala que Silvia y Delia “durmiera esa noche en las instalaciones de la CNDH, con entera libertad de movilidad, resguardada su integridad por cuatro policías que tenían a su cargo la seguridad del inmueble. Ese día, tanto la presidenta como el personal se retiraron aproximadamente a las 11 de la noche (sic)”. Se añade: “No abandonamos a Silvia y a Delia. La presidenta no se retiró dejándolas a su suerte, simplemente el viernes 4 de septiembre ya no pudo ingresar porque se apoderó de las instalaciones un grupo perteneciente a dos colectivos, que llegaron violentamente al lugar”. De acuerdo a esa narrativa, a partir de las 10 de la mañana del viernes, los colectivos “no dejaron entrar a nadie de los empleados que querían ingresar al edificio, y a los que se encontraban laborando a esas horas, los sacaron con amenazas, impidiéndoles moverse hacia la sala de juntas, que es el lugar adonde se encontraban Silvia y Delia”. El organismo sostiene que este grupo abrió “por la fuerza” las puertas del edificio y que “se evitó la utilización de la fuerza pública para no violentar los derechos humanos de nadie, y así fue como se produjeron los hechos que desembocaron en la toma del edificio”. Al señalar que Piedra Ibarra “no comparte ni compartirá posturas de desunión o confrontación”, el organismo insistió en que está atendiendo las demandas de los primeros familiares que solicitaron su intervención, ante la CEAV y la Subsecretaría de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación. Además de Silvia y Delia, las otras víctimas a las que hace referencia el posicionamiento son María Icela Valdez Chaidez, María Maribel Medina Mendoza, Ana María Maldonado Chávez, Martha Leticia Priego Córdoba, Martha Castillo Olmedo, Carlos Vanda Márquez, Adán Oswaldo Arenibar Banda, Pedro Maximiliano Medina Mendoza, y Sergio Elvín Guerra Medina. El organismo negó la existencia de alguna publicación institucional “que incrimine” a dichas personas, en tanto que a los otros colectivos que mantienen tomada la sede de la calle de Cuba ofreció “total disposición a dialogar y encontrar un acuerdo satisfactorio para ambas partes”, así como un grupo de abogadas que están frente a las oficinas “en espera de que se empiece el diálogo”. “Nuestra preocupación se centra justo en el trabajo que necesitamos desarrollar en favor de las víctimas, por lo que exhortamos a los colectivos que retienen nuestras oficinas a permitirnos regresar para continuar con nuestras responsabilidades, para escuchar sus demandas y trabajar también en una solución de las mismas”, concluyó el posicionamiento. Mientras, Yesenia Zamudio, madre de María de Jesús Zamudio, víctima de feminicidio, informó que el edificio de Cuba 60 es ocupado por mujeres y sus hijos desplazados por la violencia, y reprobó las expresiones del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien en la conferencia matutina las acusó de “conservadoras” por haber intervenido un cuadro con la imagen de Francisco I. Madero. Nota relacionada: “Claro que no me gustó”, dice AMLO sobre toma de inmueble de la CNDH En entrevista con la periodista Carmen Aristegui, Zamudio negó que pintar el cuadro “no es violencia, violencia institucional y violencia a nuestros derechos humanos es lo que hacen todos los días, por eso estamos hartas; para mí ese cuadrito no es nada, es un pinche cuadro que no vale nada, la vida de mi hija vale más que sus paredes”. [embed]https://www.proceso.com.mx/647003/grupo-salinas-despotrica-contra-proceso-y-justifica-la-compraventa-de-fertinal[/embed] Al exigir una disculpa pública de Piedra Ibarra por llamarlas “terroristas”, señaló que la ombudsperson “no está capacitada para este puesto”, por lo que a nombre de las ocupantes del inmueble exigieron su renuncia y alertaron que, de lo contrario, “vamos a seguir tomando las instalaciones de otros estados o sedes de derechos humanos”. Yesenia Zamudio pidió a Piedra Ibarra mandar cajas para llenarlas con los expedientes que hay en las oficinas y así poder utilizar esos espacios con personas que necesitan refugio, y advirtió que, de no enviar por los documentos, éstos serán quemados. Ante esas expresiones, la CNDH envió un comunicado pidiendo a las ocupantes a “acordar una breve mesa de trabajo y establecer el protocolo de resguardo” de expedientes de quejas que se encuentran en las instalaciones de Cuba 60. Nota relacionada: Piedra Ibarra acusa de traidores y misóginos a exvisitadores de la CNDH