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Unidad Canina K9: así es como la UNAM entrena binomios perro-humano para rescate en desastres

La Unidad Canina K9 de Rescate y Salvamento está integrada por 29 binomios perro-humano y forma parte del Programa de Manejadores de Perros de Búsqueda y Rescate (PMPBR) de la UNAM. 
jueves, 8 de abril de 2021

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Entre escombros, fierros y polvo, un equipo de canes entrenados en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se prepara de manera permanente para entrar en acción en casos de desastres naturales.

Es la Unidad Canina K9 de Rescate y Salvamento, la cual está integrada por 29 binomios perro-humano y forma parte del Programa de Manejadores de Perros de Búsqueda y Rescate (PMPBR) de la UNAM. 

Con las medidas sanitarias impuestas por la pandemia, los cuadrúpedos son entrenados para localizar y rescatar a humanos en un perímetro de decenas de metros cuadrados al sur de Ciudad Universitaria que simulan un derrumbe, con montones de piedras, electrodomésticos arrumbados y estructuras metálicas.

Aquí, perros y humanos ensayan el rescate de personas bajo tierra a través de cinco módulos en los que el perro ubica a la víctima con el aroma y avisa a su compañero para que vaya en su ayuda.

“Simulamos que a lo mejor esa persona tiene una condición de afectación física, se procede al rescate, la estabilización, y así reproducimos de la manera más cercana a la realidad, una situación de desastre”, detalló Julio Velázquez Rodríguez, titular de la K9.

El universitario comenta que uno de los módulos se realiza en túneles de alrededor de un metro de diámetro en los que los rescatistas simulan la búsqueda de personas mientras que los perros los guían desde afuera.

“Con esto no solamente visualizamos el trabajo de los perros, sino también el de nuestros compañeros que trabajan dentro de las estructuras, buscamos realizar un gran simulacro aquí, y que el espacio universitario siga sirviendo para capacitar a todos los demás equipos: bomberos, vigilantes y el equipo canino”, resalta.

A pesar de que se intenta reproducir un escenario catastrófico para preparar a los binomios, Velázquez Rodríguez aclara que, en realidad, no está ni al 30% de lo que realmente sucede en los desastres.

“Lo vimos en el sismo de 2017, donde las estructuras derrumbadas siguen teniendo una altura de varios metros sobre el nivel de la calle y el perro se enfrenta a esos montones de escombro y de situaciones complejas, lo que pretendemos es que el animal esté muy habituado a todas esas situaciones”, explica.

Terremoto de Japón 2011, el mayor reto

Desde la creación del PMPBR, hace 35 años, luego del terremoto del 19-S de 1985, los binomios se han enfrentado a diversos desastres, pero sin duda el mayor reto al que se enfrentaron fue durante el terremoto y tsunami en Japón en 2011.

En esa ocasión, los binomios de Julio Velázquez-Rochi, y Roberto Genis Chimal-Geri viajaron al país asiático luego del cuarto terremoto de mayor magnitud en 500 años (9.1 grados), que creó olas de hasta 40 metros.

“Estuvimos como a 80 kilómetros de la planta de Fukushima, en una zona devastada, se realizaron alrededor de 10 señalizaciones de cadáveres; ha sido la experiencia más intensa que hemos tenido, por mucho: sismos, tsunami y nieve, con temperaturas de menos tres grados centígrados, además de la amenaza nuclear”, relata Genis Chimal.

La UNAM subraya que el PMPBR está afiliado a la Internationale Rettungshunde Organisation (IRO), la máxima red mundial en temas de búsqueda y rescate urbano para localizar personas bajo escombros, avalada por la ONU e integrada por más de 115 organizaciones y 40 países.

Velázquez Rodríguez, quien también es jefe del Departamento de Atención de Emergencias de la Dirección General de Análisis, Protección y Seguridad Universitaria (DGAPSU), es delegado de la IRO para México y América Latina, mientras que los canes Geri, Jade, Gala, Baco, Hueso, Mina, Mali, Cairo, Shasta, Kiana y Kaanab cuentan con certificación internacional.

El universitario comenta que él y su equipo se confinaron durante los primeros meses de la pandemia, pero poco después retomaron algunas de sus actividades siguiendo las medidas de prevención, ya que los perros no pueden estar tanto tiempo sin su secuencia de entrenamiento y como equipo de atención de emergencias no podían parar su labor.

“Uno de nuestros objetivos es tener la mayor cantidad de perros certificados en todo el país y expandir las posibilidades que tiene la Universidad como misión de difundir lo que hacemos en este tema; expandir la información es crucial”, concluyó.

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