Honran a héroes de la tragedia en hospital de Cuajimalpa

lunes, 9 de febrero de 2015
MÉXICO, D.F. (apro).- El “toque de silencio” retumbó en las paredes del Antiguo Palacio del Ayuntamiento. A cada nota que dio la Banda de Guerra Monumental de la policía capitalina, regresaron los recuerdos de aquella mañana del jueves 29 de enero, cuando a las 7:09 horas una pipa que cargaba gas estalló y semidestruyó el Hospital Materno Infantil de Cuajimalpa. A 11 días de la tragedia y desde el recinto donde se toman las decisiones importantes de la ciudad, más de 300 invitados acudieron al “Homenaje al Valor”, encabezado por los familiares de las víctimas mortales, así como policías, enfermeras, bomberos, paramédicos, rescatistas y personal de Protección Civil que participaron en las labores de rescate. Una escolta de bomberos con sus trajes de gala protagonizó los honores a la bandera. Con media hora de retraso y ataviado con traje y corbata negros, Mancera Espinosa llegó al templete. El rostro serio, de luto. Sandra Muñoz, madre del camillero de 27 años, Jorge Luis Tinoco –quien el viernes pasado murió a causa de las heridas que sufrió por salvar a recién nacidos luego del estallido–, fue la primera en pasar al frente para recibir la medalla en honor a su único hijo. Mancera le extendió la mano, pero ella, con el rostro desencajado, se mantuvo distante. El funcionario se acercó y le dijo algo, pero ella dio pasos hacia atrás y sólo asintió con la cabeza, sin decir nada. Con las manos cruzadas no pudo, no quiso hacer más. Y regresó a su lugar. Luego pasaron al presídium la madre de Mónica Orta Ramírez y la hija de Ana Lilia Gutiérrez, enfermeras que dieron su vida por salvar la de los niños que cuidaban en el hospital aquel día. Fueron tres de las cinco víctimas mortales de la explosión protagonizada por una pipa de la empresa Gas Express Nieto. Enseguida policías y enfermeras que, aún con collarines, vendajes, cabestrillos, piernas enyesadas y en silla de ruedas, acudieron a recibir una medalla por su valor en aquella mañana fría en Cuajimalpa. También, orgulloso, estuvo Jonathan Tobón Ruiz El Niño Topo, llamado así porque a sus 11 años ayudó en el rescate de recién nacidos; y el policía Mauro Enrique Vera Suárez, cuya imagen fue replicada en las redes sociales cuando llevaba en brazos a una niña con vida, aunque horas más tarde murió. Una mujer que se identificó con Apro como tía del camillero Jorge Luis Tinoco, aseguró que fue éste quien protegió a la menor con su cuerpo y luego se la pasó al policía Vera Sánchez para que la llevara a una ambulancia. Uniformados, los elementos de la Secretaría de Seguridad Pública saludaban al jefe de Gobierno. Se quitaban el kepí y se inclinaban para que éste les colgara la medalla. Pero hubo uno que no cumplió el protocolo y sí, en cambio, aprovechó para hacerle comentarios al mandatario que tampoco se escucharon. Ciudad a prueba El jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera entregó 108 medallas a trabajadores de distintas dependencias del gobierno capitalino y de la delegación Cuajimalpa. En representación de esta última, acudió el jefe delegacional Adrián Rubalcaba, quien el día de la emergencia lanzó en radio y televisión un saldo de siete muertos, cuando en ese momento sólo había dos. El mandatario capitalino agradeció a todas las personas de la sociedad civil que el mismo día de la tragedia acudieron a los hospitales a donar sangre para las personas lesionadas. “Todos son héroes y heroínas de nuestra ciudad que el 29 de enero dejaron constancia de su valor en el cumplimiento de su deber por la tarea, nada sencilla de ofrendar la vida por los demás”, dijo. Además, agradeció la participación del gobierno federal a través de Coordinación Nacional de Protección Civil y la Policía Federal, aunque omitió al Ejército y a la Marina quienes, ante la falta de coordinación en los trabajos de rescate, implementaron el Plan DN-III en la zona. Mancera Espinosa admitió que aquel 29 de enero “la Ciudad de México vivió un momento muy complicado, un momento de zozobra, un momento de peligro, donde los cuerpos de seguridad de esta capital fueron nuevamente puestos a prueba”. Por ello, dijo que los representantes de su gabinete “tienen  instrucciones precisas para no escatimar los apoyos a todas y cada una de las personas que intervinieron, ni en los reconocimientos, ni en todo lo que se requiera”. Y advirtió: “quienes no lo hagan así van a encontrar la respuesta del gobierno”. Sin embargo, algunos policías, rescatistas, enfermeras y hasta los familiares de las víctimas mortales, dijeron que aún no saben qué tipo de apoyo les darán.

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