Altas probabilidades de que el virus chikungunya llegue pronto al DF, alerta especialista

viernes, 28 de agosto de 2015
MÉXICO, D.F., (apro).- Las condiciones climáticas del Distrito Federal –calor, humedad, lluvias y altura-- favorecen la diseminación del virus chikungunya (CHIKV), por lo que en cualquier momento pueden presentarse casos en la capital el país, alertó la especialista universitaria Blanca Ruiz Ordaz. La académica del Instituto de Investigaciones Biomédicas (IIBm) de la UNAM explicó que la altura límite aproximada para los mosquitos transmisores –Aedes aegypti y Aedes albopictus– es de mil metros sobre el nivel del mar. Sin embargo, dijo, se han encontrado en lugares donde la altitud está por encima de los cinco mil 500. En el DF, abundó, no se han detectado casos autóctonos; los reportados por la Secretaría de Salud (SS) corresponden a personas con antecedentes de haber estado en zonas donde circula el virus pero “es cuestión de tiempo para que se conjunten factores climáticos, epidemiológicos (presencia del vector) y de movilidad de población para que nos alcance”, alertó. Los Aedes aegypti y albopictus son mosquitos “altamente eficientes”, apuntó la especialista.. Añadió que los diversos agentes patógenos son susceptibles de replicarse en ellos, como el CHIKV, el virus del dengue (DENV), el del zika (ZIKAV) o el de la fiebre amarilla, entre otros 20. La chikunguña recibe ese nombre por el aspecto encorvado causado por las mialgias y artralgias. En idioma kimakonde (Tanzania, África) significa encorvarse o doblarse. Los Aedes, que significa odioso en griego, vuelan en un radio promedio de 40 a 100 metros y alcanzan un máximo de 800 a mil metros de altura. Pueden picar de 80 a 100 veces en cada alimentación, viven en la naturaleza de tres a cuatro semanas y una vez infectados transmiten el patógeno por el resto de su vida. De ahí, la importancia de evitar su picadura, subrayó Ruiz Ordaz. Además, sus huevecillos son altamente resistentes a la desecación, pues son capaces de sobrevivir hasta un año sin agua. En el caso de la chikunguña, después de la infección, la persona tarda entre y siete días en desarrollar los síntomas: fiebre mayor a 39 grados; dolor óseo, muscular y articular intenso; cefalea; malestar general y exantema (erupciones en la piel), acompañados de conjuntivitis, entre otros síntomas. “Si el patógeno persiste, la respuesta inmune también, y lejos de ser favorable se vuelve parte de la patogenia”; en este caso es un arma de doble filo porque se produce un exceso de citosinas proinflamatorias que afectan diferentes órganos y tejidos del huésped, como el tejido sinovial –capa fina que cubre las articulaciones–, detalló la investigadora. Además, se ha detectado cronicidad en varios casos, es decir, el dolor muscular persiste después de varios meses. La causa es multifactorial, según la académica; el virus puede evadir la respuesta inmune y permanecer por un tiempo prolongado, pero también la sintomatología se complica si hay alguna condición previa, como una enfermedad crónica degenerativa, defensas bajas o embarazo, entre otras. La Organización Panamericana de Salud (OPS) asegura que una vez expuestos los individuos desarrollan inmunidad prolongada que los protege de la infección; sin embargo, puede existir una reinfección, que es factible debido a que se trata de un virus que tiene una tasa de mutación elevada y variantes génicas. Ante el repunte que se espera, Ruiz Ordaz sugirió poner en práctica algunas medidas elementales para prevenir la picadura del mosquito: evitar criaderos, es decir, cualquier receptáculo con agua estancada; usar Abate (larvicida) en estanques de agua, colocar mosquiteros en puertas y ventanas, vestir ropa con manga larga, así como aplicar repelente al amanecer y en el crepúsculo, pues los insectos se alimentan por lo regular en ausencia de luz.

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