Conductor agredido otorga el perdón a dueño del Ferrari rojo

lunes, 4 de abril de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Alberto Sentíes Palacio, dueño del Ferrari rojo cuyo escolta, Sergio González Ibarra, golpeó a Jair Alberto Gómez en Viaducto Tlalpan, obtuvo el perdón de la víctima y se comprometió a ratificarlo ante las autoridades correspondientes con el propósito de dar por terminada la controversia que inició el pasado 11 de marzo. Así lo destaca un convenio firmado ante el Notario Público 25 de la Ciudad de México, hecho público anoche y firmado el pasado viernes 1 por Francisco Javier Sentíes Palacio, en representación legal de su hermano Alberto. El pasado 11 de marzo González Ibarra, empleado de seguridad de Sentíes, golpeó a Jair Alberto y le provocó lesiones que tardan en sanar más de 15 días, además de que robó dos teléfonos celulares y una tableta. Por los delitos de robo y lesiones se inició una averiguación previa en la Procuraduría General de Justicia capitalina, que indaga a Sentíes Palacio por su presunta responsabilidad en el hecho, luego de que el escolta dio a conocer en una carta que fue su jefe quien le ordenó atacar a Jair. El 17 de marzo González Ibarra murió de un infarto al miocardio en un hotel de Atizapán, Estado de México, y la carta fue hallada en la bolsa de su pantalón. De acuerdo con el testimonio del escolta, el 11 de marzo, al salir de su oficina custodiando a Santíes Palacios, la camioneta de Jair se le cerró al vehículo que manejaba su jefe, un Ferrari rojo con placas PYU 57-55. Sentíes indicó a González Ibarra que detuvieran al conductor de la camioneta, pero éste se negó, y fue entonces cuando le exigió que lo golpeara. “Él da la orden de golpearlo y cuando ve que lo graban me dice que ya lo deje”, decía la carta. Tras la agresión, agregó, Santíes Palacios le aseguró que arreglaría el asunto, pero después lo hizo que firmara su renuncia a la empresa Jess, con dirección Picacho Ajusco no. 130-301. “Me dijo no tengas miedo todo lo tengo arreglado y vea cual nada de arreglo solo me empinó a mí […] no se vale todo lo que sacan en los medios por parte del acusado y que no fue así el video es la prueba de todo”, se lee en la nota encontrada en las ropas de Sergio González Ibarra, de 38 años de edad.

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