Aquí el señor paga

martes, 24 de enero de 2006
México, D F, 23 de enero (apro)- Lamentablemente, la elección interna del PRD para definir a sus candidatos a diputados locales y delegados sustentó los prejuicios de quienes se oponen a la candidatura presidencial de Andrés Manuel López Obrador Desde el domingo 22, dentro de sus adversarios hay que contar también a una porción de la nomenclatura del partido que supuestamente debió ser su apoyo más sólido Las razones quedan claras: los jefes de tribu ya entendieron que si el PRD se redimensiona en el nivel nacional, sus cacicazgos corren peligro, porque esa estructura se formaría forzosamente sin ellos, que han sido incapaces de llamar a la población de la mayoría de los estados de la República a participar en un movimiento o en una organización Por eso pelean a muerte por distritos y delegaciones de la capital, sin otra estrategia que su instinto o la experiencia de antiguas asambleas estudiantiles y sindicales Los únicos que han trabajado en un proyecto con una perspectiva nacional son aquellos que han utilizado su formación priista para allanar su camino hacia el poder, porque en México el partido de Estado estableció incluso el idioma de la política Sin embargo, de todos ellos, sólo los gobernantes capitalinos (Cuauhtémoc Cárdenas, Rosario Robles, López Obrador) han dado un paso adelante en la definición de los temas de una posible agenda de izquierda moderna, aunque se han quedado cortos en su desarrollo y mucho más en su aplicación La falta de un programa bien cimentado en las necesidades sociales y la transformación del partido en un campo de batalla de corrientes (tómelo el lector como quiera) casi inmediatamente después de su conformación, contribuye en mucho a que la política en la capital siga siendo el oficio de tragar sapos y vomitar serpientes, de la zancadilla y la cleptomanía Las cabezas (por así decirlo) sienten que sólo por llevar "décadas de lucha" ?es decir, de corporativismo, porrismo o caciquismo-- ya les tocan los cargos y las prebendas Y si no se les cumplen sus deseos, demuestran lo que algún articulista denominó su "poder destructor", su instrumento único, porque no tienen poder ni voluntad de construcción Que lo mismo suceda en otros partidos no debería consolar a los partidarios ni a los opositores de López Obrador, pues tanto la historia de las legislaturas locales de mayoría perredista como las crónicas de su reciente elección de candidatos demuestra que los temas urgentes de la agenda metropolitana se mantendrán en un plano secundario de las tareas de gobierno En un primer escenario, aunque Marcelo Ebrard ganara la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal y descabezara las actuales redes corporativistas de "chuchos" y "bejaranistas" mediante la aplicación de sus propios mecanismos de control; y aunque el PAN y el PRI no logren levantar cabeza, es muy probable que le exploten en la cara esos focos rojos que alimentan los discursos de todos y no mueven a nadie al acuerdo para la acción Por ejemplo, si la dupla López Obrador-Ebrard tuviera éxito en las elecciones, tendrían que aplicar una estrategia de seguridad pública que parece imposible a la luz de su actuación, pero también muy difícil si se toman en cuenta las experiencias internacionales: reducir sensiblemente la delincuencia organizada y la común en corto plazo, y aplicar métodos de prevención socialmente aceptados para garantizar la participación de los ciudadanos y un paulatino cambio cultural Otro tema que reclamará soluciones urgentes y creará más coyunturas de conflicto social es el del abastecimiento de agua, no sólo en la megalópolis, sino en las mayores ciudades del país El tratamiento de este problema estratégico para el desarrollo dependerá, desafortunadamente, de la medida en que sean capaces de coordinarse los políticos de los distintos partidos tras una contienda electoral tan enconada que probablemente trascienda los necesarios amarres sexenales Así sucedió en el gobierno foxista, que ni abrió camino a una transición democrática de fondo ni logró conciliar cuando lo creyó necesario para realizar las reformas que se le exigieron desde los principales foros neoliberales del mundo El escenario de una derrota de Ebrard y de López Obrador no cambia mucho la definición de la problemática nacional que radica en el desarrollo metropolitano Sería erróneo que el próximo presidente de la República ignorara la clase de bomba que le dejaron armada los políticos de barrio y la alianza del PRI con el PAN en el Congreso de la Unión, que con el pretexto de frenar a la Asamblea Legislativa dominada por el PRD castigaron a los capitalinos que no votaron por ellos Se responsabilizará a López Obrador de todos los pendientes en la capital, quizá con malicia, pero también con parte de razón Pero si llega otro de los aspirantes a la Presidencia de la República, cometerá un grave error si cae en la interpretación simplista (sólo política) de la problemática de la urbe En realidad, sea cual fuera el signo de los gobiernos federal y locales, México debería reconsiderar el rumbo del desarrollo de sus principales ciudades y la relación de éstas con sus complicados entornos socioeconómicos Los perredistas capitalinos continúan su festín caníbal y responden a los críticos: Aquí el señor (López Obrador) paga Que no le vaya a decir lo mismo Vicente Fox a quien lo suceda Porque la cuenta sigue creciendo