Disputan "Zetas" y "La Familia" plaza de Guanajuato

lunes, 21 de diciembre de 2009

GUANAJUATO, Gto., 21 de diciembre (apro).- La madrugada de este lunes fueron encontradas dos narcomantas, la primera de ellas con amenazas contra La Familia y, la segunda, da cuenta de una lista de agentes federales que colaboran con la organización michoacana.

Los narcomensajes, que fueron  atribuidos al grupo delictivo Los Zetas, fueron colocados en el mismo sitio en donde hace dos semanas fueron colocadas otras narcomantas, con mensajes en contra de La Familia Michoacana, con la que se disputan el control de la plaza.

         “La Familia, únanse o mueran como El Pelón Mancera”, se lee en una de las mantas, que apareció poco después de la medianoche en un puente peatonal localizado sobre el bulevar Adolfo López Mateos, en la salida de Celaya a Apaseo el Grande.

         El Pelón Mancera, un abogado de 35 años de edad, fue “levantado” el pasado 25 de agosto y su cadáver apareció tres días después en un paraje cerca de la ciudad de Celaya.

         En el otro extremo de la ciudad, en la salida a San Miguel de Allende, se localizó la segunda manta unos minutos después.

         En ella, los presuntos Zetas incluyeron varios apodos de presuntos integrantes de La Familia Michoacana: “La lista negra la tenemos, AFI, UMAN, Yoni, Nicho, Los Zamora, el Colchas, la Jamada, Yerena, Genrus, Cokis, informes con los Mikes, con el saludo Zeta.”

 

Critica arzobispo operativo contra Beltrán

Por otra parte, en León, Guanajuato, el arzobispo metropolitano José Guadalupe Martín Rábago criticó las fotografías que difundió el gobierno federal sobre el cadáver de Beltrán Leyva.

Calificó la acción como “un montaje” que denigra el respeto que se merece un cadáver humano.

         “Sus familiares deberían sentirse indignados. Sea quien sea, es una persona humana y merece respeto”, agregó el arzobispo en su homilía dominical.

         En su mensaje de Navidad, Martín Rábago reiteró la preocupación de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) por la violencia que vive el país, misma que, advirtió, podría verse recrudecida a partir de la muerte del capo Arturo Beltrán Leyva, El jefe de jefes, en Cuernavaca, Morelos, en un operativo de la Armada de México.

         “La muerte de una persona que es presentado como uno de los narcotraficantes más violentos no es garantía para el fin de la violencia en México”, señaló el arzobispo, quien agregó que, como se sabe, de inmediato “surgen quienes toman el papel de ellos, y casi siempre se provoca más violencia porque hay pugnas al interior para conseguir los nuevos liderazgos”.

         Calificó el operativo que derivó en la muerte de “El jefe de jefes” como “una victoria de una batalla, pero no la guerra”.

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