Anarquía en las prisiones de Coahuila, denuncia obispo Raúl Vera

martes, 30 de julio de 2013
MÉXICO, D.F. (apro).- El obispo de la diócesis de Saltillo, Raúl Vera López, denunció la pésimas condiciones y las violaciones a los derechos humanos que enfrentan de manera sistemática las personas recluidas en la distintas prisiones del estado de Coahuila. En alusión directa a los hechos ocurridos la víspera en el Centro de Readaptación Social (Cereso) de Saltillo, donde cuatro internos resultaron lesionados en un enfrentamiento entre unos 70 reos, el prelado lamentó que las prisiones están lejos de cumplir con su objetivo primario de readaptar a los infractores. El también activista de derechos humanos calificó de injusto el trato que se da a los presos mientras la burocracia mexicana, subrayó, “se come nuestros impuestos en lujos, bonos, en salarios exorbitantes, en cosas, en robos, como los 34 mil millones de pesos que desaparecieron en el estado, supuestamente aplicados en obra pública, pero no dan cuenta”. En declaraciones al diario coahuilense Vanguardia, Vera López dijo que quienes purgan una pena están sujetos a la privación de la libertad y a la disminución de los derechos civiles en el orden político, pero lo que suceda más allá, dijo, es un abuso. Detalló que existen pruebas de que los internos son torturados antes de llegar al Cereso, donde no hay paz ni control. Una vez en el lugar, denunció, el trato que se les da es denigrante. Además de pedirles cuotas para la comida o quitarles la que les llevan sus familiares, comentó que algunos los alimentos que dan a los internos están mal cocinados o tienen insectos. También enfrentan escasez de agua y el drenaje está en malas condiciones, lo que causa olores fétidos. En cuanto a la salud, indicó que si no se atiende a quienes presentan algún cuadro de enfermedad, mucho menos a quienes requieren atención especializada. Sobre ese punto, el obispo reveló que la Diócesis de Saltillo atendió a un hombre con problemas de salud mental, por lo que su crimen, dijo, no era imputable, pero al no saber qué hacer con él, las autoridades penitenciarias lo hacinaron. Respecto de las condiciones de trabajo, manifestó que no se les paga a quienes laboran y se les fuerza a hacer acciones de más. Luego de señalar que durante las visitas conyugales las mujeres son maltratadas por el personal del penal, el obispo sostuvo que cuando hay motines como el de ayer, el Cereso no da información a las familias. Además, se pronunció por que la Comisión de Derechos Humanos de Coahuila participe a fondo en los temas señalados y realice más seguido visitas al penal. Ello, luego de que ayer el órgano descartó enviar personal al lugar al considerar que no existían garantías de seguridad. “Debería haber justicia dentro del penal. No están trabajando en derechos humanos para estar de niños bonitos, saben los riesgos que corren, imagino que tienen salarios que implican el riesgo que tienen que correr”, concluyó.

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