Fiscalía de Chihuahua siembra dudas sobre causa de muerte de una joven

miércoles, 5 de marzo de 2014
CHIHUAHUA, Chih. (apro).- En medio del dolor por la pérdida de su hija Esperanza, cuyo cuerpo fue encontrado el pasado domingo 2 en un camino de terracería conocido como Las Cochinillas, Elías Chaparro y María Trinidad Sáenz, padres de la víctima, recibieron otro golpe moral por parte de las autoridades investigadoras al sembrar dudas sobre la causa del deceso de la joven de 19 años. Y es que el fiscal general, Jorge Enrique González Nicolás, reveló que los agentes a su cargo encontraron junto al cadáver de la chica una carta póstuma de cuyo contenido las autoridades interpretaron que Esperanza se encontraba deprimida antes de su muerte. Los periodistas le preguntaron al funcionario que si entonces suponía que Esperanza se quitó la vida. El fiscal general atajó las especulaciones al asegurar que no había elementos para precisar que se tratara de un suicido, que estaban analizando los hechos todavía. La declaración de González Nicolás caló hondo en el ánimo de los padres de Esperanza al punto de confrontarlo: María Trinidad: “Le dije al fiscal que mi hija tenía valores. La eduqué con valores con respeto a la sociedad. Su sueño era terminar la UACh, le cortaron las ilusiones, y nos dejaron un vacío aquí. ¿Qué tenemos que esperar, que nos despojen de lo poco que tenemos?, ¿qué es lo que vamos a esperar?, ¿qué sigue después de esto?”. En rueda de prensa, la mujer comentó que la carta que le encontraron a su hija contenía un versículo de la Biblia. Esta versión fue reforzada por el padre, quien comentó que su hija escribía constantemente citas bíblicas y sobre ellas desarrollaba cartas. “La noche del sábado anterior a su desaparición, ella le comentó a su mamá sobre una de las citas que escribía”. María Trinidad Sáenz también confió que su hija quería ser monja, que uno de sus anhelos era ingresar al claustro con la congregación de las hermanas Adoratrices. Luego de demandar a las autoridades que le entreguen a los asesinos de su hija, cuenta: “Mi hija era una joven luchona, aguerrida, hermosa, con ganas de vivir... me quitaron parte de mí. Me la arrebataron, entraron a mi casa y se llevaron lo que más amaba, ¿hasta cuándo, hasta cuándo, qué es lo que tenemos que esperar? nos están quitando a los jóvenes con educación, con valores”, aseveró la madre de Esperanza. A la sociedad la llamó a despertar: “Tenemos dos manitas, dos ojitos, pero no vemos, tenemos dos oídos pero no escuchamos al de al lado, pero sí somos muy buenos para atacar. Y todavía, aparte de lo que nos están haciendo, nos aplastan más y la autoridad se lava las manos”, externó la madre. Los padres de la joven criticaron que solicitaron apoyo a las autoridades desde que desapareció Esperanza, pero no corrieron con suerte. “Yo pedí ayuda a esas personas que están al frente de la sociedad, a esas autoridades que tienen que sacar las cara por nosotros, tienen que sacar la cara por la sociedad, esa sociedad que tiene hambre de justicia, esa sociedad que nos necesita. ¿Cuándo van a abrir los ojos?”, cuestionó María Trinidad Sáenz. Dijo que en Chihuahua se vive en situación de riesgo, porque las madres y los padres pueden cuidar a sus hijos, pero salen de su casa y no saben si van a regresar. “Yo la vi salir completa, la vi cruzar la puerta y mira, me la van a regresar en una caja”. “Era mi niña, mi pequeña. ¿Se vale?, ¿quién va a responder por esto?, ¿cuántas madres están con este dolor que tengo yo ahorita? , ¿y de cuántas no nos hemos enterado? El funcionario estatal trató de eludir su responsabilidad al comentar que su respuesta “fue generalizada”, con el ánimo de, subrayó, dar elementos para prevenir la trata porque en el caso de “jóvenes deprimidas” pueden ser más vulnerables para ese delito. La indignación mostrada por Elías Chaparro y María Trinidad Sáenz obligó al funcionario federal a ofrecerles una disculpa, y anunció que realizarían un peritaje psicológico post mortem a Esperanza. La declaración del fiscal también irritó a la coordinadora de Justicia para Nuestras Hijas, Norma Ledezma Ortega, coadyuvante en el caso. Calificó de “indigno” el comentario. Según la activista, ellas y los padres de la joven –quien estaba por iniciar el cuarto semestre de Administración Agroindustrial en la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACh) cuando desapareció–vieron la carta de lejos, cuando a través de un vidrio observaron el cuerpo y las pertenencias de la joven. Más tarde, añadió, los peritos les dieron a conocer el contenido del escrito, pero “no tienen nada que ver con una joven deprimida, mucho menos estaba ante una situación como ellos lo hacen ver”. El contenido del escrito, subrayó, no arroja ninguna línea de investigación. Durante una reunión con González Nicolás y el fiscal especializado en delitos contra las mujeres, Ernesto Jáuregui Venegas, en la que también participó el jefe de la Policía Ministerial, Pablo Rocha, así como la familia de la joven, Ledezma criticó que el fiscal general diera a conocer el supuesto contenido de la misiva, porque es parte de las evidencias que la autoridad debe mantener resguardadas. “Lo que sí se asegura es que la carta no contiene para nada datos que deriven que Esperanza se encontraba en una situación así”, reiteró. Esperanza Chaparro Sáenz, de 19 años, desapareció el 26 de enero, tras salir de su trabajo. El pasado domingo 2, un hombre la encontró, muerta, con señales de violencia, en un camino de terracería conocido como Las Cochinillas. El proceso de descomposición del cuerpo ya era avanzado y supieron que se trataba de Esperanza hasta el lunes 3 por la ropa que llevaba la joven el día que desapareció. Ese día, 26 de enero, Esperanza salió a las 10:00 de su casa, ubicada en la colonia Vista Cerro Grande, al sur de la ciudad, rumbo a su trabajo: una mercería ubicada en la calle Victoria, en el centro. Concluyó su jornada a las 14:00 horas y se dirigió a la parada del Vivebús que se localiza en las calles Victoria e Independencia. Desde entonces no se supo más de ella.  

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