Obispo de Guerrero pide a captores liberar a cura ugandés

viernes, 16 de mayo de 2014
CHILPANCINGO, Gro. (apro).- “Sólo les pido que lo regresen”, expresó el obispo de la Diócesis Chilpancingo-Chilapa, Alejo Zavala Castro, sobre el caso del sacerdote originario de Uganda, John Ssenyondo, quien fue levantado desde el 30 de abril en el municipio de Chilapa y hasta el momento sigue desaparecido. Al respecto, el vicario de la Diócesis, Víctor Aguilar, confirmó la información que ayer dio a conocer esta agencia de noticias y reveló que a la fecha han registrado tres agresiones graves en contra de sacerdotes católicos en zonas colapsadas por la narcoviolencia. En entrevista con Apro, el representante católico descartó que la privación ilegal de la libertad del misionero extranjero se trate de un secuestro porque a 16 días, los captores no se han comunicado para exigir rescate. Aguilar dijo que decidieron interponer una denuncia ante autoridades ministeriales, días después de su desaparición porque pensaron que se trataba de “algo sencillo”. Fuentes oficiales informaron que la denuncia no fue presentada por la jerarquía católica, sino por una mujer que se identificó ante la procuraduría estatal como “ahijada” del sacerdote desaparecido. Al respecto, el obispo Alejo Zavala calificó como grave la desaparición del párroco que llegó hace seis años a Guerrero procedente de África. Jhon Ssenyondo, de 56 años de edad, es originario de Masaka, Uganda, y pertenece a la congregación denominada Misioneros Combonianos Corazón de Jesús (MCCJ), formada por el sacerdote italiano Comboni, conocido por ser pionero en la evangelización del continente africano. El sacerdote comboniano llegó a Guerrero hace seis años y antes de ser asignado a la iglesia de Nejapa, municipio de Chilapa, estuvo en el Tlacotepec como encargado congregación en el poblado de Los Hoyos en la Sierra, informó el vicario de la Diócesis. La tarde del pasado 30 de abril, Ssenyondo acudió al poblado de Santa Cruz donde ofició la misa de una boda. Al retirarse de la comunidad indígena a bordo de su camioneta para dirigirse a la iglesia de Nejapa, un grupo de sujetos armados lo interceptó en el camino y se lo llevó por la fuerza. La agresión en contra del religioso ugandés fue directa, consideró el vicario y recordó que hace un año y medio aproximadamente, Ssenyondo ya había sido víctima de la delincuencia que tiene el control del municipio de Chilapa, donde, según autoridades federales, opera una célula del grupo de Los Rojos. En esa ocasión el sacerdote fue atacado en la iglesia del poblado de Nejapa, donde los agresores lo amarraron y le robaron su auto, dinero en efectivo y enseres domésticos. No obstante, la agresión actual es más grave porque no aparece, indicó Aguilar. Entonces anunció que los sacerdotes de Chilapa están convocando a los feligreses a participar en una campaña de oración para el próximo jueves ante la desaparición del sacerdote africano. También reveló que en los últimos dos años han registrado otras dos agresiones en contra de sacerdotes católicos en los municipios de Apaxtla de Castrejón y Cuetzala del Progreso, donde civiles armados han interceptado y golpeado a los religiosos que tuvieron que ser removidos de sus parroquias ante la falta de garantías de seguridad y libre tránsito en la zona colapsada por la narcoviolencia. Incluso, dijo que el expárroco de Apaxtla, Oscar Prudencio, quedó en medio de un enfrentamiento armado entre dos grupos criminales que se disputan este importante corredor de droga que conecta la zona norte de Guerrero con el sur del Estado de México. El sacerdote Rafael Ramírez fue “levantado” junto con su chofer por un grupo armado en Cuetzala, a mediados del año pasado, y liberado luego de ser torturado en represalia porque en sus homilías llamaba a los delincuentes a frenar sus acciones, confirmó el vicario de la Diócesis. Los representantes de la iglesia católica no habían reconocido públicamente que la narcoviolencia ya los alcanzó y las autoridades estatales se mantienen herméticas sobre este caso que exhibe la indolencia gubernamental.

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