Víctimas denuncian a cura pederasta y a la arquidiócesis de SLP

viernes, 30 de mayo de 2014
MÉXICO, D.F., (apro).- El sacerdote pederasta Eduardo Córdova Bautista sumó una segunda demanda penal por los presuntos delitos de “abuso sexual calificado, corrupción de menores y privación ilegal de la libertad”, ahora por parte de 19 de sus víctimas. Además en la querella, que se interpuso ante la agente del Ministerio Público Investigador, Angélica Mendoza Muñoz, los denunciantes incluyen a la Arquidiócesis de San Luis Potosí por “encubrimiento”. En la averiguación previa 289/V/2014 .se incluyen la carta que la madre de dos víctimas –un varón y una mujer—del sacerdote pederasta, prófugo de la justicia, envió en abril de 2004 al entonces arzobispo de la diócesis de San Luis Potosí, Luis Morales Reyes, en la que narra el infierno que sufrieron sus hijos. Dice la misiva: “Sr. Arzobispo me dirijo a usted de la manera más dolorosa que una madre pueda sentir, es mi deber como bautizada y mi obligación como ser humano poner de manifiesto lo siguiente: “Mi nombre es –se omite por razones de seguridad-- fui educada en la religión católica y así eduqué a mis hijos. Pertenecemos a la parroquia de Nuestra Señora de la Anunciación y asistimos a ese templo desde que era una capilla. Desde antes de que se convirtiera en parroquia, hace aproximadamente 5 años comencé a colaborar llevando la devoción del Santo Vía Crucis casa por casa y fue recibido con mucho respeto y devoción por 15 o 20 personas diarias, de lunes a domingo durante 40 días. “A la llegada del Presbítero Eduardo Córdova los vía crucis se realizaron en el templo únicamente los viernes de cuaresma y se me invitó a que me hiciera cargo de coordinar los rosarios que a partir de entonces se rezaría diariamente en el templo, de los rosarios en las peregrinaciones y del rosario viviente en el mes de octubre. También comencé a hacerme cargo del control de 3 imágenes peregrinas, quedando bajo mi responsabilidad la imagen de Rosa Mística la cual visitaba a las familias casa por casa, en especial se les llevaba a los enfermos y se realizaba su fiesta el día 13 de julio. Fui jefa de manzana responsable de entregar casa por casa el periodiquito mensual de “La Mirada”, participaba también en las quermeses física y económicamente, ayuda en estas últimas en la atención de algún puesto y por lo general apoyábamos hasta que todo se terminaba, alrededor de la media noche. “Así poco a poco casi toda mi familia se fue integrando dando nuestro amor, entrega, servicio y casi todo nuestro tiempo. Puse en las manos de Dios y después en las del Padre Córdova a mis hijos que fueron invitados por el mismo Padre Córdova a colaborar en las actividades del Templo. Primero mi hija, en labores de oficina y después mi hijo de 17 años en ese entonces, en actividades en la Sacristía y en el mantenimiento del templo. Con el paso del tiempo mi hijo ya no quería ir a la iglesia pero no me daba una razón y yo solo podía imaginar que ya no toleraba el carácter y enojos del padre. “Un día el padre me pidió autorización para que mi hijo lo acompañara a la Ciudad de México y yo accedí confiadamente pero mi hijo al salir de la casa tuvo una fuerte crisis emocional porque no quería acompañarlo y me dijo que no quería por ningún motivo ir con él y mucho menos estar donde él estuviera. Pasó el tiempo aparentemente normal cuando mi hija descubre por mi propio hijo todas las vejaciones de que era objeto por el padre Córdova, asimismo descubre que hay otros menores también lastimados y en la misma situación. “Mi hija lo enfrentó diciéndole que ya se había dado cuenta de lo que él estaba haciendo con los niños y jóvenes y que ella no estaba de acuerdo con su proceder, entregándole en ese momento todas las llaves y el compromiso que implicada tenerlas. Ella también entró en crisis, no salía, no comía, lloraba sin decir una sola palabra, por consecuencia ella mostraba una gran tristeza, nosotros como padres observamos cómo se consumía poco a poco, yo sabía que ella estaba soportando un gran dolor, tratando de respetar el que ella no quería comentar nada, hasta que decidió hablar, contando lo sucedido. “Después del algún tiempo mi hija volvió a hablar con el padre para decirle que iba a regresar pensando en que no dejaría a los demás niños a su merced y a sus malas inclinaciones. Al momento en que nosotros nos dimos cuenta, nuestro dolor e impotencia fue grandísimo, ¿Cómo un sacerdote podría llegar a hacer tanto daño? ¿Cómo pudo burlarse de nuestra confianza? ¿De nuestra fe? ¿Cómo puede él hablar de dignificación, de respeto, si él no nos respetó, ni a toda la comunidad?. “Vio en nosotros piezas de ajedrez, nos movió por donde él quería, utilizando la psicología en cada uno de nosotros, dándonos cuenta y conscientes que mi hijo fue víctima de las malas inclinaciones y vejaciones. No menciono con detalle lo que en una palabra puedo explicarle “Violación”, mi hijo fue violado en su persona, violado en su vida, violado en su respeto, violado en su integridad, su libertad y sobre todo en su fe y por sobre todas las cosas en su vida. Todo esto mi hijo lo calló, todo su sufrimiento lo fue guardando hasta caer en una crisis grande, de dolor, de impotencia una crisis de la que el padre se fue aprovechando. “El presbítero Eduardo Córdova necesita ayuda urgente por que algo está mal en su mente, siendo un hombre exageradamente inteligente, fríamente calculador hizo lo que quiso en la casa de Dios, sin temor alguno, hizo cuánto daño quiso y sin remordimiento. Cubriéndolo con falsa piedad, demostrando un Sacerdocio lleno de fervor y amor al prójimo de humanidad. Él se cubría como una paloma, siendo por dentro un lobo. “Este es mi sentir como hija de Dios, no juzgo, porque para eso hay un Dios y él se ocupará. Solo buscamos justicia no del hombre sino justicia divina. Pedimos señor obispo sea ayudado y atendido el padre Córdova en su situación mental y rogamos a usted que no sea reubicado en ninguna otra comunidad mientras no reciba tratamiento y por el momento sea suspendido como Sacerdote, de lo contrario seguiremos insistiendo hasta que la justicia eclesiástica determine que su estado mental sea sano, pues no podemos permitir que siga dañando a seres inocentes y pedimos ayuda psicológica para nuestros hijos y todos aquellos niños y jóvenes afectados. “Me despido quedando de usted como segura servidora y en disposición de colaborar para que esta situación se resuelva positivamente”. El arzobispo Morales Reyes respondió hasta septiembre de 2005. En su carta, refirió que el padre Córdova fue removido de la parroquia de la Anunciación y se le nombró capellán de una comunidad de religiosas, más no del colegio, aunado a que se inició tratamiento psiquiátrico a los afectados. Es decir, la única solicitud cumplida fue la del tratamiento de los afectados, pero ni se le suspendió a Córdova como sacerdote ni se le dio tratamiento sicológico; en cambio, sólo se le cambió de adscripción, y mucho menos se dio parte a las autoridades civiles, tal como lo señala la Constitución del Estado al respecto de quien conoce de un presunto delito. Por tal motivo, el activista de derechos humanos, Martín Faz Mora, sostiene que la Arquidiócesis de San Luis Potosí no puede ´participar como parte coadyuvante, ya que es presunta responsable de la comisión de los delitos sexuales del sacerdote. En un comunicado, expone: “Conviene señalar que, contrario a lo expuesto por el representante legal de la Arquidiócesis de San Luis Potosí en días recientes, la Averiguación Penal 289/V/2014 constituye la primera denuncia presentado por las víctimas, toda vez que lo realizado por la representación legal de tal asociación religiosa sólo constituyó un conocimiento de hechos por los que solicitó a la PGJE indagar, sin presentar datos concretos de tales y, hasta donde sabemos, sin siquiera ratificarla”. Receptor de los primeros testimonios de las víctimas, Faz Mora afirma que la Secretaría de Gobierno de la administración priista de San Luis Potosí “se ha comprometido con las víctimas, señalando que en las próximas horas emitirá una orden de aprehensión en contra de Córdova Bautista”. Ante la situación de inseguridad y el poder de la jerarquía católica potosina, el equipo de abogados de las víctimas, encabezados por Faz Mora, ha solicitado a la Comisión Estatal de Derechos Humanos medidas precautorias mediante oficio OP/079/2014 del 29 de mayo del 2014 y entregadas al Procurador General de Justicia del Estado y a la Secretaría de Gobierno “para salvaguardar la integridad e identidad de las víctimas”. En el comunicado plantean: “Estaremos vigilantes de que el desarrollo de las indagatorias realizadas en el marco de la denuncia presentada contra del padre Eduardo Córdova Bautista y la Arquidiócesis de San Luis Potosí, A.R., se haga respetando el interés superior de las víctimas”.

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