Maestros y normalistas toman oficinas de Educación en Guerrero

jueves, 22 de enero de 2015
MÉXICO, D.F. (apro).- Maestros de la Coordinadora de Trabajadores de la Educación de Guerrero (Ceteg) y normalistas de Ayotzinapa irrumpieron en las oficinas centrales de la Secretaría de Educación (SEG), que encabeza Salvador Martínez della Roca, El Pino, y obligaron a los empleados a salir de las instalaciones localizadas en la ciudad de Chilpancingo. Los inconformes justificaron la acción al señalar que, mientras no aparezcan con vida los 42 normalistas de Ayotzinapa, no habrá labores en la SEG. El Pino, exdirigente estudiantil del 68, participaba en una reunión con directivos de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa cuando los cetegistas y estudiantes ingresaron al lugar en protesta porque consideraron que se planeaba algún tipo de represalia. Los manifestantes solicitaron que Martínez della Roca se pronunciara en torno al caso Ayotzinapa, por lo que éste tomó el micrófono, sin embargo, una integrante de la brigada cetegista le reprochó su participación en el gobierno de Rogelio Ortega Martínez quien, acusó, no ha jugado el papel histórico que reclaman las circunstancias de Guerrero. "Cállese y no me interrumpa", reviró el titular de la SEG. Salvador Martínez dijo que él siempre se ha colocado del lado de los estudiantes de Ayotzinapa, más ahora que enfrentan una de las peores agresiones que se han registrado en la historia reciente de la sureña entidad. También recordó que hace un año estuvo en la graduación de los normalistas agraviados por el desalojo del 12 de diciembre de 2011, sobre la Autopista del Sol, donde fueron asesinados los estudiantes Alexis Herrera Pino y Gabriel Echeverría de Jesús. Con ello el titular de la SEG buscó hacer entrar en razón a los inconformes, pero el diálogo no cuajó por lo que debió abandonar sus oficinas. Acto seguido, los manifestantes desalojaron a los casi 3 mil trabajadores de esas instalaciones, quienes al salir al patio se dieron cuenta que las rejas ya estaban cerradas, por lo que algunos de ellos comenzaron a brincar las bardas. Más tarde, los inconformes abrieron las puertas y los empleados pudieron abandonar las instalaciones de la SEG, aunque al poco tiempo llegaron al lugar siete camionetas con policías antimotines. Enseguida, docentes y normalistas increparon a los uniformados al acusarlos de pretender golpearlos y desalojarlos. Los policías respondieron que sólo querían que dejaran libre la vialidad, y que luego abandonarían el lugar, acción que finalmente llevaron a cabo.

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