Duarte hace cambios en su gabinete rumbo a elecciones de junio

lunes, 5 de enero de 2015
XALAPA, Ver. (apro).- El gobernador Javier Duarte realizó este lunes un nuevo ajuste en su gabinete de cara a los comicios intermedios de junio próximo. Días antes el mandatario estatal dejó elaborado un paquete de reforma político-electoral para que en 2016 se elija a un nuevo gobernador por un periodo único y extraordinario de dos años. Y en otro paquete, que presentará la última semana de enero, alista a los candidatos que buscarán una diputación federal en los comicios de junio, entre ellos su vocero Alberto Silva Ramos; su secretario de Gobierno, Erick Lagos Hernández, y el titular de la Secretaría de Educación de Veracruz (SEV), Adolfo Mota Hernández, quienes esta noche presentaron su renuncia definitiva. Y el propio Duarte también dejó entrever sus aspiraciones políticas al señalar que quienes se van “continuarán trabajando por Veracruz en una nueva etapa de su vida política”. Gerardo Buganza fue removido de Obras Públicas hacia la Secretaría de Gobierno; Juan Octavio Pavón pasó de Radio Televisión de Veracruz (RTV) a la vocería del gobierno, y el exdiputado local Flavino Ríos es el nuevo titular de la SEV. El gobernador también removió al secretario de Desarrollo Agropecuario, Rural y Pesca (Sedarpa), Manuel Martínez de Leo, quien dejó la dependencia en medio de críticas y múltiples manifestaciones por parte de organizaciones campesinas, que recriminaron el nulo apoyo al agro veracruzano. En su lugar, Duarte nombró al odontólogo de profesión, Ramón Ferrari Pardiño, político de la vieja guardia del PRI y quien fuera uno de sus coordinadores de campaña. Previo al cierre de registros del PRI para los aspirantes a candidatos a diputados federales en Veracruz, el mandatario estatal dejó para una segunda etapa de cambios a los secretarios del Trabajo y Previsión Social, Marco Aguilar Yunes; al Secretario de Desarrollo Social, Jorge Carvallo Delfín, y al tesorero Tarek Abdala Sadd, quienes también aspiran a ser diputados por los distritos de Córdoba, Los Tuxtlas y Cosamaloapan, respectivamente. En este engranaje gubernamental, Duarte dejó acéfalas por el momento la Secretaría de Infraestructura y Obras Públicas y la dirección de RTV. En un breve acto protocolario, donde no se permitió la entrada de reporteros, sólo de fotógrafos y camarógrafos, el priista agradeció la “responsabilidad” y “compromiso” de sus funcionarios que hoy dejan de laborar en el gobierno estatal. Antes de concluir el 2014, Javier Duarte envió al Congreso local una iniciativa de ley, con 15 modificaciones a la Constitución Política de Veracruz, aparte de las leyes secundarias, para que el próximo gobernador y legisladores permanezcan sólo dos años en el cargo, con el objetivo de homologar las elecciones federales de 2018, jugada interpretada por los opositores como una treta para que el propio Duarte pueda “escoger a su delfín”. En sólo siete días (del 11 al 18 de diciembre), 45 de 50 diputados locales del PRI, PAN, PRD, Nueva Alianza y PVEM fueron convencidos por el gobernador para realizar un procedimiento especial con el fin de avalar el paquete electoral y, de paso, aprobar un dictamen que incluyó (en un anexo C) la creación de la Fiscalía General que sustituirá a la Procuraduría General de Justicia del estado (PGJE), dándole facultades autónomas y un periodo de nueve años al actual procurador. En contraste, las iniciativas que ingresaron el Movimiento Ciudadano y una pequeña fracción del PAN –liderada por el senador Fernando Yunes–, para una sucesión gubernamental de cinco años, fueron “desoídas” por el mandatario. “Son dos visiones de Estado distintas”, recriminó José Yunes, quien aseguró que tras “la prisa y premura” del gobierno de Duarte, apoyado por el Congreso local, hay “motivaciones políticas” que ojalá –dijo– “pronto salgan a la luz”. En el palacio de gobierno, el Poder Legislativo y el PRI estatal, empleados y funcionarios afirmaron que la “jugada maestra” de Javier Duarte con una minigubernatura de dos años –como ya la apuntaló Rafael Moreno en Puebla– tiene la clara intención de “heredar” su oficina a un “delfín”, un político 100% afín a él. La baraja de posibilidades del mandatario priista recae sobre Alberto Silva Ramos, exdiputado federal y exalcalde de Tuxpan; Erick Lagos Hernández, exlíder estatal del PRI y exsecretario particular de Fidel Herrera, y Gerardo Buganza, exsecretario de Gobierno y excandidato del PAN a la gubernatura en 2004. Para el senador panista Fernando Yunes Márquez, con esta iniciativa de ley el gobernador dio “coletazos autoritarios” para tratar de cubrirse las espaldas una vez que concluya su sexenio. “La prisa, la actuación lamentable del Congreso, la presión que metió a los legisladores que en un inicio estaban en contra, hablan de que Duarte es una persona poco estable, poco fuerte. Que le enseña a Veracruz su verdadera cara”, fustigó. De su lado, el priista José Yunes Zorrilla señaló que no hay “ninguna ventaja” en la homologación que planteó el Estado, por el contrario, dijo, observa una “prisa evidente” que pudiera repercutir negativamente en el desarrollo económico, en la atracción de inversiones y en el fortalecimiento político. Añadió: “Espero que los cálculos (sociales, económicos y políticos) estén bien realizados. Que no se queden cortos porque, con esta iniciativa, no se persiguen temas de consensos, ni de desarrollo económico, ni de fortalecimiento político”. Yunes Zorrilla insistió que un periodo gubernamental no generará estabilidad económica, ni en el ejercicio democrático. “Sería bueno preguntar cuál es el objetivo que busca”, agregó. Yunes Márquez arengó que el paquete electoral aprobado, sin considerar las repercusiones económicas y políticas, fue una “última medida desesperada” de Duarte y del propio PRI, por la caída en la intención de voto. “Ellos saben que tienen perdida la elección, por eso buscan imponer un gobernador interino, fiel a él, a su continuidad, alguien que le limpie el cochinero que deja”, expuso. Y aseguró que en contraparte y para detrimento del erario público, la elección gubernamental de dos años podría costar alrededor de mil 300 millones de pesos. “La elección cuesta en números redondos 650 millones de pesos, más los gastos de partido, más lo que gaste el gobierno para apoyar las campañas de los candidatos del PRI en los 30 distritos y de su candidato a gobernador, todo para que en 2018 haya una nueva elección y se tenga que volver a pagar”, lamentó. La jornada para elegir gobernador se realizará el primer domingo de junio de 2016, y el candidato que resulte electo estará en el cargo del 1 de diciembre de ese año al 30 de noviembre de 2018. Los diputados electos tendrán un mismo periodo de dos años y para el 2018 Veracruz regresará a un periodo gubernamental sexenal. Apro también buscó entrevistarse con el senador Héctor Yunes –el otro priista en contra de la ley de Duarte–, pero nunca contestó su teléfono celular, ni los mensajes directos vía Twitter y de texto vía móvil. La sucesión… Antes del sexenio de Duarte, los dos últimos gobernadores en Veracruz provinieron del Senado de la república: Fidel Herrera y Miguel Alemán. Y la coyuntura dio pie a que los senadores priistas José Yunes Zorrilla, Héctor Yunes Landa y el propio Fernando Yunes Márquez se sintieran en la antesala de la gubernatura. “Llegó la hora de Héctor”, fue un slogan de precampaña disfrazada que lanzó el senador Héctor Yunes a inicios de 2014, cuando abiertamente admitió que quería ser gobernador de Veracruz. El priista José Yunes, más cauteloso, se dedicó desde principios de año a hacer trabajo soterrado, reuniéndose con líderes y alcaldes priistas, y concertando con organizaciones campesinas, ganaderas y de sectores afines al PRI. Ahora con un periodo gubernamental reducido de dos años, Yunes dice: “Lo tendré que valorar, conforme se acerquen los tiempos. Hoy no me encarto, ni me descarto”. En el PAN, Fernando Yunes también admitió que sí le interesa “ser gobernador de Veracruz”, pero sus aspiraciones están supeditadas a las aspiraciones de su padre, el exdirector nacional del ISSSTE, Miguel Ángel Yunes Linares, quien ya fue candidato a gobernador en 2010, y en el 2016 habrá que buscar la revancha. “Vamos a buscar la gubernatura de dos años. No más autoritarismo. Si Duarte creyó que nos iba a dejar fuera de la competencia, está completamente equivocado, a Veracruz le urge un cambio”, subrayó.  

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