Menor desplazada hace tres años regresa a su comunidad... en ataúd

martes, 24 de febrero de 2015
TUXTLA GUTIÉRREZ, Chis., (apro).- Custodiados por policías estatales, los familiares, amigos y defensores de derechos humanos sepultaron esta mañana a Antonia López Méndez, de 11 años de edad, quien los últimos 36 meses vivió en situación de desplazamiento forzado junto con sus padres y hermanos, en pésimas condiciones de salud, alimentación y educación. La pequeña Antonia, quien falleció el sábado 21 en un hospital de esta ciudad, regresó en ataúd a Banavil, municipio de Tenejapa, la tierra de la que ella y sus familiares fueron expulsados de manera violenta el 4 de diciembre de 2011. Su abuelo Alonso López Luna sigue desaparecido después de ese suceso. Luego de varios días de permanecer internada debido a fuertes dolores de cabeza, los vasos sanguíneos del cerebro de la menor finalmente colapsaron. El diagnóstico: “edema cerebral”. Para regresarla a la tierra donde nació, los padres de Antonia enfrentaron diversos obstáculos, ya que en un primer momento las autoridades de Banavil les negaron ese derecho. Hasta este martes, luego de una denuncia pública, las autoridades ordenaron que policías estatales custodiaran el cortejo fúnebre para que la familia, activistas y amigos de la niña pudieran ingresar al panteón y darle sepultura. El 4 de diciembre de 2011, integrantes del PRI agredieron con armas de fuego a cuatro familias simpatizantes del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), en Banavil, Tenejapa. El saldo: un muerto, Pedro Méndez López; un desaparecido, Alonso López Luna, y el desplazamiento forzado de cuatro familias, además de la detención de Lorenzo López Girón –herido por arma de fuego y acusado de lesiones calificadas– y Francisco Santiz López, de la Base de Apoyo del EZLN, quien se encontraba en un lugar distinto al momento de los hechos. Seis personas más resultaron heridas. El 23 de diciembre de 2011, en el ejido Mercedes que colinda con Banavil, se encontró un brazo humano. Según la familia pertenece a Alonso López Luna, ya que identificaron una cicatriz en uno de los dedos. Una semana después del hallazgo, policías estatales, un agente del Ministerio Público y el juez municipal arribaron al lugar para buscar el cuerpo, sin resultados positivos. No obstante, la familia de Alonso denunció que no se realizó una búsqueda adecuada. El 23 de marzo de 2012, Lorenzo López Girón quedó en libertad. Casi un año después, el 25 de enero de 2013, Francisco Santíz López también abandonó la cárcel. Ambos, al igual que Alonso López, fueron acusados de las agresiones ocurridas en Banavil. Según el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas, pese a la documentación probada en el acta administrativa 460/1N7A-T1/2012, radicada en la Fiscalía de Justicia Indígena por el delito de despojo, hasta ahora no se le ha dado trámite. Además, las órdenes de aprehensión en contra de los perpetradores del desalojo y la desaparición forzada de Alonso López Luna, hasta la fecha no han sido cumplimentadas.

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