Incumple con norma ambiental relleno sanitario que Morelos ofreció a la CDMX

viernes, 18 de marzo de 2016
CUAUTLA, Mor. (apro).- El relleno sanitario de Cuautla que el gobernador Graco Ramírez ofreció al jefe de gobierno Miguel Ángel Mancera como alternativa ante el cierre de los basureros del Estado de México por la contingencia ambiental, incumple la norma ambiental federal y ha generado problemas a los habitantes y al entorno, por lo que este viernes hubo una protesta en el ayuntamiento de esta ciudad. Se trata del depósito concesionado La Perseverancia, ubicado en este municipio, mismo que durante 48 horas recibió dos mil toneladas diarias de desechos sólidos de los capitalinos. Larisa de Orbe, directora de la organización civil Acción Ecológica, advirtió que el sitio no cuenta con la capacidad para resistir más del doble de lo que a diario recibe. En entrevista, recordó que ese sitio de disposición final de desechos ha estado en emergencia ambiental en varios momentos, debido al mal manejo que ha ocasionado derrame de lixiviados a las barrancas y al río Cuautla, además de múltiples incendios. Todo esto, dijo, ha afectado invariablemente la salud de los habitantes de los alrededores y a lo largo del afluente. La especialista señaló que desde que se construyó el relleno incumplió las condiciones físicas que señala la NOM-SEMARNAT-083-2003. Y es que el lugar donde se instaló es una zona de alta permeabilidad que colinda con arroyos de agua intermitente del acuífero Cuautla-Yautepec, además de que los taludes son inestables y tiene cercanía con pozos, norias y manantiales. “Esta no es una decisión que se pueda tomar políticamente, es una irresponsabilidad. Es necesario justificar técnicamente que ese sitio es apto para recibir más del doble de los que recibe a diario. Por eso exigimos al gobierno del estado y a la empresa que presenten esos estudios que supuestamente avalan el ingreso de más residuos”, sostuvo De Orbe. La activista advirtió que “los problemas ambientales no tienen fronteras”. De hecho, comentó que el gobierno de la Ciudad de México envía unas mil toneladas de basura al día al relleno sanitario. Entonces, agregó, que lo único que hizo el gobierno de Graco Ramírez fue aceptar la ampliación del número de camiones que ahí llegan. Alerta desde 2007 Larisa de Orbe, directora de la organización civil Acción Ecológica, destacó que el relleno de Cuautla fue sometido a un peritaje independiente en 2007, a cargo de Manuel Murad Robles. El estudio –al que apro tuvo acceso-- concluyó que el depósito no cumplía con la Norma Oficial Mexicana, por lo que recomendó su “cierre definitivo”, así como el deslinde de responsabilidades ambientales de la actual administración municipal --2006-2009, con el alcalde panista Sergio Valdespín Pérez-- por el inadecuado diseño y operación del tiradero de residuos a cargo de la administración municipal anterior”. La especialista explicó que la laguna de lixiviados del relleno sanitario fue proyectada para la zona más baja del terreno, lo que hace que en temporada de lluvias se desborde y provoque la contaminación del Río Cuautla. Esta situación ha ocasionado afectaciones serias a productores agrícolas, cuyas cosechas resultaron dañadas por el agua contaminada que se usó para su riego. Y es que, frente a la contingencia ambiental que vivió la Ciudad de México desde el pasado lunes y hasta el jueves en la noche cuando fue levantada, y ante la decisión del gobierno del Estado de México de cerrar los tiraderos de esa entidad al gobierno capitalino, el Ejecutivo de Morelos acordó recibir hasta mil 800 toneladas de basura diarias. Aunque la medida sólo duró 48 horas, los ecologistas de Cuautla demandaron no sólo que se detenga la recepción de basura en el tiradero La Perseverancia, sino que se busque una solución de fondo al problema de los desechos sólidos. Lo que hace falta en Morelos es “que todos los actores involucrados se sienten a encontrar una solución al tema de la basura”, comentó la activista. Incluso, criticó la propuesta del gobierno de Graco Ramírez de incinerar los derechos como parte de un proyecto con la cementera Cruz Azul. “Al final, eso no resuelve el problema, sólo se transfiere a otras tierras, a otras comunidades, como ocurriría con la población de Hidalgo”, lamentó. Según su posición, “ni los rellenos sanitarios ni la incineración son la solución. Necesitamos transparentar cómo estamos realmente. Necesitamos valorar la pertinencia de un relleno sanitario temporal, paralelamente a un programa de educación ambiental, así como la construcción de una red de plantas separadoras, como ya se está haciendo”.

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