La legislatura "ni-ni"

viernes, 19 de noviembre de 2010

MÉXICO, DF, 19 de noviembre (apro).- La gran mayoría de los diputados no asiste a las sesiones ni está trabajando; vienen corriendo a votar y preguntan en qué sentido va el voto; no saben lo que se discute, por eso la historia va a calificarlos como la Legislatura ‘ni-ni’, que ni trabaja, ni estudia, ni resuelve, ni aporta… pero eso sí, ¡cobra!

         La descripción no es mía, la formuló el diputado por Sinaloa, Miguel Ángel García Granados. Y qué razón tiene. Un ejemplo de ello fue la discusión del Presupuesto 2011, hecho que el mismo legislador criticó.

         El 8 de septiembre llegó el paquete económico a San Lázaro pero no fue sino hasta el último momento cuando se aprobó; incluso, la Comisión de Hacienda, que preside el panista Mario Alberto Becerra Pocoroba, convocó a reunión para analizar y discutir la Ley de Ingresos, y simplemente dejó a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) que hiciera todo.

         El PRI, y eso de “el PRI” hay que aclararlo, más bien “la cúpula” de ese partido, léase Francisco Rojas, los encargados del tema económico que representan a cada uno de los diversos grupos que hay al interior del Revolucionario Institucional, hicieron los cambios necesarios como para contar con una “bolsa” de 98 mil millones de pesos adicionales y poder “reasignársela a sí mismos” en los siguientes días.

         Los días de verdadero trabajo llegaron a la Cámara hace dos semanas, cuando esas mismas cúpulas de los tres principales partidos se repartieron la bolsa de casi 100 mil millones de pesos.

En una semana, los representantes de los gobernadores presionaron al presidente de la Comisión de Presupuesto para buscar más recursos para sus entidades; incluso se llegaron a realizar pasarelas para recibir a mandatarios estatales y rectores de universidades.

         Sin embargo, se trató de una simulación. La reasignación no la hicieron los 500 diputados, ésos sólo levantaron el dedo el 15 y la madrugada del 16 de noviembre, con sus excepciones, claro.

         Los grandes montos reasignados los consumaron los funcionarios de Hacienda.

         Durante la “discusión” del presupuesto, el diputado sinaloense, Miguel Ángel García Granados, subió a tribuna y dijo lo que muchos saben y no son capaces de mostrar vergüenza por ello: que el presupuesto lo realizan los funcionaros de Hacienda.

         Relató el legislador que cuando los propios diputados acudieron a la Comisión de Presupuesto para demandar mayores recursos y argumentar el porqué de ello, siempre hubo alguien que les dijo: “Aquí no, ve con aquel hombre que está allá”. Luego se acudía con la persona señalada y éste, en tono altanero y prepotente, les decía: “Aquí no le mueven nada”.

         Esas personas, que todo rechazaban, eran los funcionarios de Hacienda, incluso asesores de la dependencia.

         ¿Dónde quedó la función republicana que los 500 legisladores están obligados a asumir, dónde quedó su exigencia de cumplir la facultad que la Constitución les confiere: el ser contrapeso del Ejecutivo, el hacer cambios al gasto? Seguramente en algún cajón de sus oficinas.

         Tan sólo dos muestras de la burla hacia los legisladores que ellos mismos permiten, no sé si por miedo a reclamar sus derechos y obligaciones, porque quieren ser candidatos a algún cargo en el futuro o porque no quieren contradecir “al líder” para no dejar de cobrar el jugoso cheque de 100 mil pesos libres al mes.

         Los ejemplos.

         La Comisión de la Defensa, que esa sí trabajó, discutió y elaboró un presupuesto adicional de 13 mil millones de pesos para el Ejército. Ese dinero no fue aprobado por las cúpulas del PRI, sin embargo, en lo oscurito, la coordinadora del PAN, Josefina Vázquez Mota, negoció en Hacienda para que se le entreguen cerca de 10 mil millones de pesos al Ejército, pero ¡fuera del presupuesto! O sea, por debajo del agua.

         La razón sólo panistas y priistas la saben; una negociación que nada tiene que ver con el gasto fue seguramente lo que más pesó.

         Otro ejemplo: los legisladores del campo pidieron 33 mil 800 millones de pesos para el sector; y se trabajó en ello, pero por decisión de “la cúpula” se le ‘volaron’ 4 mil 400 millones de pesos, en una decisión unilateral que ni el propio líder cenecista vio pasar.

         Hábil para aquello de las presiones políticas, el líder de la Confederación Nacional Campesina (CNC), el diputado Cruz López supo de dónde venía el golpe y presionó, a tal grado que amenazó con dejar la curul.

         Su determinación logró dividir a los priistas, pero no sólo eso, logró que quien había hecho los cambios y le había escatimado los recursos diera marcha atrás.

         Así, el gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, debió ordenarle a su hombre en la Cámara, Luis Videgaray, el presidente de la Comisión de Presupuesto, que hablara con Francisco Rojas, el coordinador del PRI, para que enderezaran el entuerto.

         Por su parte Rojas, a quien en política se le identifica con Carlos Salinas de Gortari, el que por cierto será el padrino de bodas de Enrique Peña Nieto, también recibió órdenes para que regresara el dinero, para que buscara a los funcionarios de Hacienda y de nuevo negociara con la dependencia la creación de un fideicomiso de 4 mil 400 millones de pesos para el campo.

         Así, de nada valió la desvelada de los legisladores que concluyeron la aprobación del presupuesto a las nueve de la mañana del 16 de noviembre. De nada porque Hacienda, los grupos de poder y las cúpulas de partido, son quienes deciden cómo distribuir el dinero. Nunca los diputados.

         Pero eso sí, por su “trabajo”, cobran cien mil pesos libres de impuestos al mes.

         Estos dos ejemplos dan la razón al legislador Miguel Angel García Granados, quien por lo menos se atreve a denunciar lo que pasa en la Cámara de Diputados.

         Y si uno se pregunta por qué el Ejecutivo federal está tan feliz con el nuevo presupuesto y la respuesta se encuentra en que son ellos mismos quienes finalmente toman los acuerdos; ellos, Hacienda y los grupos de poder. Los diputados, en su gran mayoría, sólo cobran a la vez que protegen sus intereses políticos y de grupo. Por esas razones, propongo: eliminemos los 200 diputados de representación proporcional, que de nada sirven como no sea para formar parte justamente de esas cúpulas que lideran, por decirlo de alguna forma, al resto.

Comentarios: mjcervantes@proceso.com.mx

 

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