La suerte de El Chapo

miércoles, 24 de febrero de 2010 · 01:00

MÉXICO, D.F., 24 de febrero (apro).- Hace un mes aproximadamente el gobierno de Felipe Calderón dio una orden tajante de rechazar a nivel internacional toda expresión periodística en la que se afirmara que Joaquín El Chapo Guzmán es el narcotraficante protegido por su gobierno y el de Vicente Fox. Comenzó así una campaña diplomática para limpiar su imagen y, al mismo tiempo, una serie de acciones policiales dirigidas precisamente a cambiar esta impresión, lo cual ya es demasiado tarde.

    La versión de que El Chapo – el mote viene por su estatura de 1.55 metros--, ha sido favorecido por los gobiernos panistas en la lucha contra el crimen organizado no es nueva y muchas voces se han referido a esto desde que escapó de la cárcel de manera inverosímil en 2001, y luego dejaron libres a su hijo y a una de sus sobrinas, acusados ambos de lavado de dinero.

    Pero ha habido un par de publicaciones que parecen una llamada de atención del gobierno de Estados Unidos o de la opinión pública internacional para que el gobierno de México haga algo efectivo en la lucha contra el crimen organizado, y ajuste las acciones de manera pareja para todos los grupos y no siga favoreciendo al Chapo.

      La revista Forbes publicó recientemente la lista de los hombres más adinerados del mundo y puso en el lugar 71 con mil millones de dólares producto del tráfico de drogas al jefe del Cartel de Sinaloa.  

    La segunda publicación fue la del diario inglés The Economist que, en un análisis de la guerra de Calderón contra el narcotráfico, dio cuenta de lo favorecido que ha sido el narcotraficante sinaloense pues solo unos cuantos de sus aliados han sido detenidos, ninguno de importancia.

    Forbes y The Economist ponen énfasis en lo destacado en que se ha convertido Joaquín Guzmán Loera y al hacerlo ponen de relieve la impunidad con la que ha actuado en los últimos diez años, pues va y viene por todo el país e incluso ahora se dice que se la pasa muy bien en Centroamérica, principalmente en Honduras.

    Frente a estas publicaciones que demeritan la imagen de Calderón su equipo de gobierno ha tenido la maravillosa idea de montar una estrategia de daños desplegando una campaña de defensa en todas las embajadas y consulados mexicanos.

    La primera señal de esta estrategia fue la que se dio hace unas semanas en contra de una reportera mexicana, Martha Durán, quien realizó un  reportaje para una estación de radio de Noruega hablando precisamente de la buena suerte de El Chapo durante el gobierno de Calderón.

    Las protestas de la embajada mexicana se le vinieron encima cuando escucharon el trabajo de la reportera e incluso se presentaron ante los responsables de la radio asegurando que todo era una mentira. Las pruebas presentadas por la reportera echaron para abajo los argumentos oficiosos de los funcionarios mexicanos quienes tuvieron que apechugar.

     Al parecer la orden proveniente desde Los Pinos es protestar y condenar todo intento de afirmar que El Chapo es el protegido del gobierno de Felipe Calderón. Y esta orden es también para quienes se atreven a hacer el mismo señalamiento en el país, como lo hizo Manuel Clouthier, el hijo del famoso Maquío.

    El diputado sinaloense realmente no reveló nada nuevo, sólo dijo que en Sinaloa el gobierno de Calderón no estaba actuando como en otros estados, lo cual se interpretó como si se refiriera a una protección al cartel comandado por El Chapo. En su intento por hacer voltear la atención hacia su estado llego a caer en el exceso de decir que la situación estaba peor que en Juárez por la vinculación del narco con la política.

    Lo estridente de la declaración de Clouthier tuvo su efecto dentro del gobierno y en las filas del PAN. Lo acusaron de todo, principalmente de traidor, pidiéndolo que renunciara al partido, lo cual resultó ridículo pues nunca ha pertenecido al panismo sino que es un adherente.

    Otro caso similar, aunque nunca menciono a cartel alguno, es el de Javier Aguirre. El entrenador de la selección nacional de futbol dijo en España que no se quedaría en México por los grados de inseguridad y violencia que existen. De alguna manera hizo una crítica a la ineficacia gubernamental en la guerra contra el crimen organizado. Casi de inmediato hubo una rectificación del Vasco Aguirre, al parecer le jalaron las orejas de Los Pinos y tuvo que recular.

    Sin embargo, con esta acción en contra del legislador sinaloense, contra el entrenador de fútbol y la campaña desplegada en todos los cuerpos diplomáticos, lo único que ha hecho el gobierno de Calderón es ponerse el saco, aceptar implícitamente que se siente responsable de no actuar en contra del cartel de Sinaloa y confirmar que en su gobierno, por lo menos, el Chapo ha tenido mucha suerte pues hasta tuvo una boda en Durango sin que lo molestaran el ejército, las policías federal, estatal y municipal.