Focas en la banqueta

jueves, 11 de marzo de 2010

MÉXICO, D.F., 11 de marzo.- La hoja de maple en la bandera de Canadá escurre sangre. En la banqueta una activista emula el despellejamiento y la carnicería tolerada, según ellos, por el gobierno canadiense. Frente a su embajada en Polanco, cerca de 30 jóvenes reparten volantes con la leyenda “Canadá, sangre sobre el hielo”.

En enero, el gobierno canadiense a través del departamento de pesca, puso en marcha una campaña para defender la matanza de focas asegurando que “la caza es un sello de la cultura canadiense”. Sin embargo, una encuesta publicada por el grupo Environics en 2008 revela que el 79 por ciento de los canadienses se opone a la caza de focas.

En Canadá se tiene la idea de que las focas son una plaga, “¿pero qué no también hay sobrepoblación de humanos?” grita una activista por el megáfono. Dicen los defensores de las focas que la caza “se ampara falsamente tras el argumento de que la sobrepoblación de focas depreda los bancos de bacalao en las costas canadienses”. 

En decenas de videos por Internet se puede ver la cacería. Los mamíferos inquietos que huyen de los cazadores. Decenas de hombres las apalean con los “hakapik”. Les pican los ojos para no dañar la piel, se les destroza el cráneo.

Según información de la organización Animanaturalis, el ministerio de pesca canadiense autorizó que la cacería incluya a focas de casco y grises, en las Islas de la Magdalena, las aguas de Terranova y Labrador hasta Ottawa, una zona recién incorporada.

Margoth González, activista de Animanaturalis, prevé la matanza de 350 mil mamíferos en Vancouver y el noreste de Canadá. Y acota que el derretimiento de los glaciares, asociado al cambio climático, dificultará la caza. Sin embargo, “morirán ahogadas”, advierte.

Algunos blogs ecologistas calculan que para fabricar un abrigo es necesaria la piel de 20 focas bebé. Los datos son aterradores: en una autopsia realizada en 2001, un 42 por ciento de las focas fueron despellejadas estando aún vivas. Casi 95 por ciento de las focas muertas tenían menos de tres meses de edad.

Entretanto, las compañías pesqueras y peleteras hacen caso omiso a las organizaciones no gubernamentales que a través de los blogs y las páginas de internet condenan la “espeluznante tradición”.

Con focas de peluche salpicadas con pintura roja, los activistas reparten volantes para promover un boicot en contra de productos de origen canadiense como mariscos, bacalao, aceite y grasa de foca, además de viajes turísticos a Canadá.

Después de permanecer más de una hora frente a la embajada los activistas entregaron una carta al embajador Guillermo Rishchynski donde exigen que el gobierno canadiense ponga un alto a la caza de focas.

En el ciberespacio un anuncio exhibe: “Abrigo de piel de foca precioso”. “Piel original color gris plateado satinado”. Cuesta 20 mil pesos. Convive en el ciberespacio con decenas de blogs que condenan la aniquilación, el exterminio.

 

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