Encuentro Scherer-Zambada: El desconcierto oficial

domingo, 11 de abril de 2010

MÉXICO, D.F., 11 de abril (Proceso).- Ante la publicación del encuentro entre Julio Scherer y El Mayo Zambada, el secretario de Gobernación retó a los narcos “a dar la cara” en vez  de conceder “entrevistas en el monte”, y el presidente Calderón insistió en que a todos ellos los está combatiendo “sin distingos”. Pero justamente en Sinaloa, estado donde Manuel Clouthier acusó al jefe del Ejecutivo de estar siendo omiso en su “guerra”, el precandidato del PRI a la gubernatura, Jesús Vizcarra Calderón, negó tener relaciones de negocios con El Mayo, mientras que en Culiacán, en un nuevo ataque a la libertad de expresión y al derecho a la información, hombres armados recogían prácticamente todos los ejemplares de esta revista destinados a los lectores de la entidad...

Ismael Zambada García, El Mayo, desconcertó al gobierno federal. Durante cinco días, los voceros de la “guerra contra el narcotráfico” guardaron silencio sobre el encuentro que uno de los narcotraficantes más buscados por las autoridades de México y Estados Unidos tuvo con el fundador de Proceso, Julio Scherer García.

En Sinaloa, sede del poderoso cártel que codirige Zambada, la reacción fue inmediata: la censura y la descalificación; en especial, del precandidato del PRI al gobierno del estado, Jesús Vizcarra Calderón, a quien persigue la sombra de El Mayo.

Las críticas del alcalde de Culiacán con licencia estuvieron acompañadas de la desaparición de los cerca de 2 mil ejemplares de la edición número 1744 de Proceso destinados a los lectores en Sinaloa, los cuales iban a ser distribuidos en la capital del estado, el puerto de Mazatlán y Los Mochis, en el municipio de Ahome.

El domingo 4, hombres que ostentaron la posesión de armas recogieron en Culiacán los ejemplares cuando empezaban a ser distribuidos. Sólo 200 de los mil 779 enviados a la entidad alcanzaron a venderse al público. La mayoría estaba destinada a la capital sinaloense. A Los Mochis y Mazatlán sólo llegaron las facturas.

La salida a la luz pública de El Mayo, que fue reseñada por la prensa internacional, también dio pie a que el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, de nueva cuenta, retara a los narcotraficantes a dar la cara, en lugar de “dar entrevistas en el monte”.

El jueves 8, cinco días después de que se publicara el encuentro de Scherer con Zambada, el secretario de Gobernación dijo que la información tomó por sorpresa al gobierno de Felipe Calderón, a pesar de que no se está haciendo “menso” para enfrentar a la delincuencia organizada.

“En México, el Estado está dando la cara. ¿O qué? ¿Nos ven embozados aquí o nos ven en la sierra o en el monte dando entrevistas?”, expresó Gómez Mont sobre la decisión de El Mayo de encontrarse con Scherer.

“Queda claro que el señor Mayo Zambada es un delincuente perseguido por el Estado mexicano, que vive en un estado constante de persecución, que él salió de la madriguera para entrevistarse con un particular y el Estado jamás tuvo conocimiento de ello, y que se enteró por los medios, porque pasan muchísimas cosas que en un Estado democrático no se pueden predecir o conocer”, añadió.

Junto con el secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, y el gobernador de Tamaulipas, Eugenio Hernández, Gómez Mont tuvo que dar una conferencia de prensa ante la imparable violencia en dicho estado, que en la madrugada del domingo 4 dejó dos niños muertos, de cinco y nueve años de edad, por elementos del Ejército en un retén militar.

Uno de los temas recurrentes en esa conferencia fue la decisión de Ismael Zambada de mostrarse públicamente a pesar de ser prófugo no sólo de México, sino también de Estados Unidos, donde desde 2003 se le procesa por tráfico de cocaína. En esa acusación lo acompañan su hijo Vicente Zambada Niebla, Vicentillo, y su operador Javier Torres Félix, El JT, quienes ya fueron entregados a la justicia estadunidense.

“Hasta donde yo entiendo –respondió Gómez Mont a la pregunta de una reportera–, la entrevista que tú refieres fue dada en algún lugar de las montañas, después de un proceso donde se tomaron las seguridades para que llegara el entrevistador y desde ahí se hiciera la entrevista.”

Aunque recurrió al discurso de la “responsabilidad de los medios (para) saber qué actos de comunicación hacen, qué no y qué está dentro de la ética periodística y no”, el responsable de la política interior del país encontró en la publicación “algunos contenidos informativos importantes”.

Según sus dichos, Gómez Mont fue sorprendido por la entrevista, lo que significa que ni los servicios de inteligencia civil y militar advirtieron sobre los movimientos de Zambada: “Estos señores se esconden y de repente salen de sus madrigueras, y a veces el Estado está listo y con información suficiente para neutralizarlos y a veces no”.

Siguió: “El modelo de vida que conoció el señor (Zambada) cambió radicalmente, porque también el país ha cambiado radicalmente”, y ahora “el Estado está dando la cara”. Como resultado, “en algunos lugares del país hay claros enfrentamientos entre organizaciones criminales, hay una lógica de poder brutal en donde se están tratando de pelear el control de las actividades que les son propias”.

Acciones “sin distingos”

 

Aunque el presidente Felipe Calderón trató de evitar el tema, el viernes 9 terminó por aludir a una frase de Zambada registrada en la entrevista: “Tengo pánico de que me encierren”. Dijo Calderón: “Habrá algunos que se sientan acosados y perseguidos… porque estamos combatiendo a todos los grupos criminales sin distingos”.

En la conferencia de prensa que dio en Los Pinos junto con el primer ministro de Noruega, Jens Stoltenberg, Calderón fue cuestionado sobre la entrevista con El Mayo. “No haré un comentario específico del tema”, respondió.

Sin embargo, el señalamiento de que su gobierno combate a los narcotraficantes sin distingos aludió a las críticas que le hizo el diputado del PAN Manuel Clouthier en entrevista con Proceso (número 1737), en el sentido de que ha sido omiso para enfrentar el narcotráfico en Sinaloa y con ello se ha consolidado la narcopolítica en dicha entidad.

El precandidato del PRI al gobierno de Sinaloa, Jesús Vizcarra Calderón, no sólo puso en duda los señalamientos de Clouthier y defendió la actuación del gobierno federal en contra del narcotráfico, sino que negó la existencia de una narcopolítica en el estado. “Sinceramente, esa circunstancia pienso que no se ha dado en Sinaloa… Sin embargo, yo sólo metería las manos por mí, indudablemente”, declaró en una entrevista con este medio publicada en la misma edición de la entrevista con Zambada.

Vizcarra ha sido uno de los políticos señalados por sus presuntos vínculos con el narcotráfico, en particular con El Mayo Zambada, a quien además de compadrazgo lo une una larga relación de negocios, según un amplio y detallado reporte sobre la trayectoria pública del precandidato, elaborado por el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen).

Aunque a petición de Vizcarra el Cisen rechazó, el martes 6, haber sido el autor del documento, la información muestra un pormenorizado seguimiento que se ha hecho de la vida pública y personal del aspirante a gobernador, tal y como ha ocurrido en varios y documentados casos de espionaje por parte de esa agencia de seguridad.

El reporte, de 10 páginas, está dividido en siete secciones. Comienza con sus datos personales y trayectoria política, incluidos los datos de su familia y sus estudios universitarios interrumpidos. Incluye fotografías familiares y de actos sociales con el gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto.

También reseña sus relaciones políticas y económicas con Jesús Aguilar Padilla, a quien pretende suceder en el Palacio de Gobierno. El apartado más largo del reporte, tres de las 10 páginas, lleva el nombre de “Vínculos con el narcotráfico”. Ahí pone énfasis en las supuestas relaciones económicas con El Mayo, a las que atribuye el origen del Grupo Viz/SuKarne.

El documento se refiere a su origen familiar precario en Tamazula, Durango, enclavado en el llamado Triángulo Dorado del Narcotráfico que conforman los estados de Chihuahua, Sinaloa y Durango. Precisa, además, la participación accionaria de sus familiares en las distintas empresas que posee, y menciona a los principales colaboradores que tuvo en la alcaldía de Culiacán, entre ellos su tesorero Benjamín Sepúlveda Lugo.

Vizcarra descalificó la publicación de Proceso y recurrió al Cisen para que aclarara “si dentro de los archivos” del Centro existe el informe. El mismo día de la petición, el 6 de abril, el Cisen rechazó ser la fuente de la información porque “no ha realizado investigación alguna en materia de seguridad nacional” sobre el precandidato.

Con la palabra del Cisen, Vizcarra impugnó la publicación (ver la sección Palabra de Lector de la presente edición), pero en una entrevista con el periódico El Debate de Culiacán, difundida el jueves 8, evitó aclarar su relación con El Mayo. La impugnación de Vizcarra estuvo precedida de la desaparición de la revista Proceso en esa ciudad, desde donde se distribuiría a distintas localidades del estado.

El secretario de Gobernación aseguró que las organizaciones de la delincuencia organizada “están sometidas a una crisis porque el Estado ya no ha sido, desde hace varios años –pero sobre todo, en los últimos–, tolerante de este tipo de acciones, y eso los ha puesto en una crisis terrible”.

Para él, los 18 mil muertos que ha dejado la “guerra contra el narcotráfico” se explican porque, en la lógica de los cárteles, “los encargados de la contundencia y la violencia entre sus organizaciones se están rebelando contra sus viejos jefes y se están aniquilando entre ellos”.