Se vende isla barata

sábado, 4 de septiembre de 2010

El municipio de Comondú, con apoyo del gobierno de Baja California Sur, está empeñado en vender Punta Belcher, zona que debía estar bajo la protección federal por ser parte de la reserva de la biosfera de las islas del Pacífico. El propósito de la venta, se afirma, es allegarle recursos al quebrado ayuntamiento, pero el precio fijado es de risa: 2 millones 600 mil pesos. Y el gobierno federal no ha alzado la voz

PUERTO SAN CARLOS, BCS., 4 de septiembre (Proceso).- Desde el atracadero el horizonte es más que un soleado manto azul. Un largo macizo de montañas se enclava en el mar y forma un litoral donde se mezclan las frías aguas del norte con las templadas del sur.

Las montañas rematan en lo que los antiguos habitantes y pescadores de este puerto conocían como Punta Arena y hoy oficialmente se llama Punta Belcher, a la que desde hace años se le ha intentado poner un anuncio: “Se vende”, pese a formar parte del patrimonio de las Islas Magdalena.

Los 35 kilómetros de mar que separan Puerto San Carlos de Punta Belcher son abundantes en delfines, tiburones, aves, plantas, manglares y numerosas especies marinas que forman parte de la reserva de la biosfera de las islas del Pacífico, del lado de Baja California Sur. Generaciones han vivido de la pesca en la zona, que aun ahora concentra 70 por ciento de la producción pesquera del estado.

El propósito de vender Punta Belcher se mantiene. El argumento: la quiebra del ayuntamiento de Comondú, que la reclama para sí por una donación del gobierno estatal.

La cabecera municipal de Comondú es Ciudad Constitución, la segunda más grande de la entidad después de La Paz, y está 210 kilómetros al noroeste de la capital estatal y a 56 de San Carlos. El municipio apenas puede con la nómina y acumula deudas por bonos que no le ha pagado a los empleados, quienes han empezado a parar servicios.

El presidente municipal, Joel Villegas Ibarra, aseguró el pasado martes 24 de agosto en conferencia de prensa en Ciudad Constitución que le tocó “administrar la pobreza”, pues los egresos del municipio en sueldos, sin bonos, suman 15 millones de pesos, mientras que los ingresos mensuales son de entre dos y medio y tres millones de pesos. El ayuntamiento sobrevive por las participaciones federales.

Extracto del reportaje que se publica en la edición 1766 de la revista Proceso, ya en circulación.

Comentarios