El albazo de Peña Nieto enciende focos rojos en el PRI

lunes, 11 de julio de 2011
Envalentonado por el aplastante triunfo electoral de su delfín en el Estado de México, Enrique Peña Nieto se acelera, arranca su campaña rumbo a 2012 y encabeza un acto de autoapoyo con sus incondicionales. Pero la decisión del mexiquense prendió los focos rojos en el PRI: el actual dirigente Humberto Moreira, la expresidenta del partido Beatriz Paredes y Manlio Fabio Beltrones no se suman a la cargada y le avisan a Peña que la agenda, los tiempos y los métodos son otros... MÉXICO, D.F. (Proceso).- No transcurrió ni una semana del aplastante triunfo de Eruviel Ávila, su sucesor en la gubernatura del Estado de México, cuando Enrique Peña Nieto arrancó el jueves 7 su campaña como “candidato único y de unidad” del PRI a la Presidencia de la República, alentando las fracturas y la polémica dentro de su partido. Ante unos 300 invitados cuidadosamente escogidos, anunció la creación de una estructura paralela al tricolor y al gobierno estatal, inspirada en las redes montielistas de Fuerza Mexiquense (FM) y con una lógica similar: utilizar los recursos públicos y el “cobro de favores” a los empresarios, legisladores, alcaldes y gobernadores beneficiados por el peñismo para imponerse como el candidato “inevitable e invencible” del PRI para 2012. El nuevo nombre de esta estructura es Expresión Política Nacional (EPN), cuyas siglas coinciden con las iniciales del gobernador mexiquense y no son muy afortunadas. Es la misma denominación de una corriente del PRD fundada por la Asociación Cívica Nacional Revolucionaria, que dio a conocer hace varios años Alfonso Ramírez Cuéllar. Ninguno de los asistentes a la bufalada notó ese detalle. A la Casa de Gobierno de Toluca acudieron exgobernadores, diputados locales y federales, alcaldes, dirigentes estatales del PRI, líderes sectoriales y senadores afines a Peña Nieto. Se les retuvieron los teléfonos celulares y radiolocalizadores para que nadie grabara o transmitiera en las redes sociales la información o fotos del acto. Entre otros estuvieron los senadores y exgobernadores Jesús Murillo Karam y Pedro Joaquín Coldwell; Carlos Jiménez Macías, Adolfo Toledo, Francisco Arroyo Vieyra y el coordinador de la bancada del PRI en San Lázaro, Francisco Rojas; las legisladoras Socorro García, Norma Esparza y hasta Manuel Añorve, exalcalde de Acapulco, excandidato a gobernador y excoordinador de asesores de Manlio Fabio Beltrones; el dirigente de la CNC, Gerardo Sánchez, y Héctor Hugo Olivares Ventura. Los oradores fueron los principales operadores del equipo peñista: Luis Miranda Nava, secretario de Gobierno, quien dio la bienvenida; Luis Videgaray, jefe de campaña de Eruviel Ávila, quien saludó a nombre del candidato priista ganador del domingo 3, y el propio Enrique Peña Nieto, quien llamó a cuidar la unidad del partido. “El PRI no puede vivir de glorias pasadas”, afirmó el mandatario mexiquense mientras sus invitados desayunaban omelette de flor de calabaza con salsa poblana, nopales, queso panela y cazuelitas de elote. La mayoría de los asistentes se afilió a la nueva organización y algunos presumieron su carnet. Algunos afirmaron que los peñistas piensan distribuir 3 millones de credenciales. La EPN es dirigida por el diputado local Jesús Alcántara Núñez, político que ha crecido a la sombra de Peña Nieto y pertenece a la dinastía de empresarios del transporte originarios de Acolman y Atlacomulco. Ausencias y críticas Tres ausencias fueron notables: el coordinador de la bancada priista en el Senado, Manlio Fabio Beltrones; el dirigente nacional del PRI, Humberto Moreira, y Beatriz Paredes, expresidenta del partido. El único que expresó una crítica a las formas y al estilo del lanzamiento peñista fue Beltrones, aspirante también a la candidatura presidencial. “Dentro del PRI habemos muchos que esperaríamos que no se reeditaran viejas prácticas en un partido nuevo… Esas viejas prácticas que no deben reeditarse vendrían a ser mensajes equivocados hacia el electorado de un PRI que no ha aprendido la lección; por eso estaremos muy atentos a que algunos eventos que pudieran confundirse con el tapadismo, la vieja cargada o lo que podrían ser los candidatos únicos que huelen a naftalina en un clóset no aparezcan en el PRI”, advirtió el senador el viernes 8. Apenas unos días antes de la cargada a favor de Peña, el lunes 4, Humberto Moreira presumió la “gran contundencia” de las victorias priistas en las elecciones para gobernador en el Estado de México, Coahuila y Nayarit, pero subrayó que todavía no estaba listo el método de selección interna para designar a su candidato presidencial. “No estamos en el tema de la selección de candidato, no tenemos aún método de elección. Eso lo decide el Consejo Político Nacional”, afirmó Moreira. En la misma conferencia, el coahuilense dio la bienvenida al pacto entre el PRI y el Partido Nueva Alianza, impulsado por Elba Esther Gordillo, la misma semana en que la lideresa del sindicato magisterial se enfrascó en una agria polémica con su exaliado Miguel Ángel Yunes. En distintas conferencias de prensa Beltrones insistió en que es más importante definir primero un “programa para culminar la transición” y después definir el método de elección del candidato y las alianzas del PRI. Frente a los festejos por el triunfo de Ávila, con 2 millones 856 mil votos (de un padrón de 10.5 millones), el coordinador de los senadores del PRI afirmó el martes 5: “Un triunfo tan contundente como el que tuvo el PRI el pasado 3 de julio amerita que no nos confiemos que el mismo pueda repetirse automáticamente en 2012. Tenemos que trabajar, y mucho, para decirle a la población qué queremos, cómo pensamos que verdaderamente se debe llevar a cabo la transición, no nada más la alternancia.” Incluso la exdirigente nacional priista Beatriz Paredes, al ser cuestionada en la Comisión Permanente sobre los tiempos de la nominación priista, sentenció: “La carrera no ha iniciado. El 2012 está muy lejos para mí”. En contrapunto con estas declaraciones, Peña Nieto afirmó un día antes de la reunión en Toluca que el PRI debe comenzar la selección del candidato presidencial para 2012. En el programa radiofónico Contraportada, el gobernador mexiquense subrayó que el proceso debe privilegiar “la unidad”. En su editorial del miércoles 6, el periódico español El País prácticamente destapó al mandatario del Estado de México con un diagnóstico poco halagador: “Para el año que viene el PRI, situado en un vago centro-izquierda, podría contar como candidato con Enrique Peña Nieto, pese a que algunos de los indicadores económicos y sociales del Estado de México, del que es gobernador saliente, andan por los suelos. Peña Nieto se ha sabido adaptar con gran profesionalidad a los nuevos tiempos y a las exigencias de la televisión.” La estructura paralela La creación de EPN es una continuación de la estructura paralela que el peñismo heredó del gobierno de Arturo Montiel y que de 2003 a 2005 coordinó el dirigente estatal priista Isidro Pastor: Fuerza Mexiquense (FM). Ésta fue una red financiada con fondos del erario estatal y donaciones de empresarios beneficiados por los contratos de obra pública de Montiel. FM apoyó campañas priistas en varios estados cuando el PRI nacional se quedó prácticamente en bancarrota a raíz de la multa por el Pemexgate y tras la derrota en 2000 frente a Vicente Fox. Desde su llegada al poder, en octubre de 2005, Peña Nieto transformó Fuerza Mexiquense en Expresión Mexiquense (EM) y se la encargó a Jesús Alcántara Núñez, un político y empresario del autotransporte que se vinculó con el actual mandatario desde el gobierno de Montiel. De 2000 a 2003 Alcántara Núñez fue alcalde de Acambay, sede de la dinastía de autotransportistas y financiadores priistas fundada por su tío Jesús Alcántara Miranda. En 2003, fue diputado suplente de Peña Nieto por el distrito de Atlacomulco. De 2006 a 2009 fue diputado federal y operador directo del mandatario estatal en la Cámara de Diputados. Desde 2009 es diputado local y ha sido asesor de Luis Enrique Miranda Nava, secretario de Gobierno y auténtico “hombre fuerte” de la administración peñista. Jesús Alcántara es socio de la empresa Autotransportes Herradura de Plata, de Enlaces Terrestres Nacionales y de Ómnibus de México. Está emparentado con Roberto Alcántara Rojas, heredero del Grupo Toluca que incluye la flotilla de autobuses más grande de la entidad, socio fundador de las aerolíneas Viva Aerobús y Volaris, que creó junto con Emilio Azcárraga Jean y Pedro Aspe. En 2006, Roberto Alcántara fue responsable de “pasar la charola” a los empresarios en el equipo de campaña de Roberto Madrazo. Una función similar le corresponde ahora a Jesús Alcántara, quien le ha confiado a sus amigos que “lo que se puede comprar con dinero es barato”. Otros lo conocen como “el hombre del maletín”, porque en uno lleva los recursos y las órdenes de Peña Nieto. Desde 2009 tiene a su cargo tres estructuras paralelas y con el mismo fin: crear redes de apoyo peñanietistas. De Expresión Mexiquense (EM) surgió 7:11 EM, que hace referencia a julio de 2011, para ganar la gubernatura y enfocada a reclutar a jóvenes promotores del voto. Otro grupo tiene las siglas DMD (Dos Mil Doce). En 2009, las referidas estructuras de Jesús Alcántara apoyaron a varios políticos que lograron diputaciones federales, lo que le permitió a Peña Nieto controlar directa o indirectamente a casi 100 de los 237 diputados priistas. Entre 2007 y 2010 EM envió apoyos y operadores a las campañas de Javier Duarte en Veracruz, Jesús Calzada en Querétaro, Fernando Toranzo en San Luis Potosí, Ivonne Ortega Pacheco en Yucatán, Rodrigo Medina en Nuevo León y José Francisco Olvera en Hidalgo, que forman parte del “cártel de gobernadores” que apoyan ahora la candidatura presidencial de Peña Nieto. Perdieron en entidades como Baja California, Sinaloa, Puebla, Oaxaca y Guerrero, pero fueron decisivos para las victorias del PRI en Guadalajara, Mérida y Cuernavaca, capitales que recuperó el tricolor. Otro personaje clave en la red paralela de Peña es su compadre Felipe Enríquez Hernández. En 2005 este personaje, cercano al exgobernador regiomontano Natividad González Parás, renunció como director de Fomento Metropolitano de Monterrey (Fomerrey) y se sumó al proyecto de Peña Nieto apoyando a los aspirantes priistas en Quintana Roo, Yucatán, Durango, Hidalgo, Tamaulipas, Nuevo León, Campeche y recientemente a Roberto Sandoval Castillo, ganador en las elecciones de Nayarit. El miércoles 6, la columna Templo Mayor del periódico Reforma publicó un rumor que no ha sido desmentido: Rodrigo Medina, gobernador de Nuevo León, dejará su cargo para incorporarse como coordinador de la campaña de Peña Nieto. En su lugar quedaría el senador Jorge Mendoza, exdirector de TV Azteca. La encuestadora Mendoza Blanco, vinculada con este personaje y con la televisora de Ricardo Salinas Pliego, fue la primera en anunciar el triunfo de Eruviel Ávila, con 64% de los votos en la jornada del domingo 3. El Instituto Electoral del Estado de México estableció que esta empresa violó el artículo 159 de la Ley Electoral mexiquense, que prohíbe dar a conocer encuestas de salida antes de las ocho de la noche. Peña y Beltrones, dos proyectos Para distintos observadores políticos del priismo, tras el arranque de la precampaña de Peña Nieto también se imponen dos visiones y dos proyectos que se comienzan a confrontar en el PRI. En tres temas importantes Peña Nieto y Beltrones mantienen diferencias: la realización o no de un periodo extraordinario de sesiones en el Congreso para aprobar las reformas pendientes, especialmente la política; la incorporación de la figura de un gobierno de coalición en la Constitución o revivir la cláusula de gobernabilidad para garantizar “mayorías estables”, y la política de alianzas, especialmente con Elba Esther Gordillo, exsecretaria general del PRI y adversaria de Beltrones. La posibilidad de convocar a un periodo extraordinario de sesiones ha hecho aflorar las diferencias entre el coordinador de la bancada priista en San Lázaro, Francisco Rojas, alineado con Peña Nieto y él mismo con aspiraciones presidenciales, y a Manlio Fabio Beltrones, presidente de la Mesa Directiva del Senado. El primero argumenta que no hay dictámenes disponibles para sacar adelante las reformas de seguridad nacional, laboral y política, que está pendiente de ser aprobada por la Cámara de Diputados. La diferencia sustancial entre Peña Nieto y Beltrones es la reforma política. Los cambios aprobados en el Senado en abril de este año se frenaron en la Cámara de Diputados. “No es la de Enrique”, afirmó Felipe Enríquez, diputado federal, en clara referencia al gobernador mexiquense. Peña Nieto se opuso desde marzo de 2010 a que existiera un mecanismo de ratificación del gabinete presidencial en el Congreso, propuso eliminar la figura de legisladores plurinominales y pidió “retomar la cláusula de gobernabilidad” que se eliminó en la reforma electoral de 1990. En su artículo Mayorías en el Congreso para un Estado eficaz, publicado en El Universal el 16 de marzo de 2010, Peña Nieto afirmó que recuperar la cláusula de gobernabilidad “permitiría alcanzar la mayoría absoluta al partido que obtenga una mayoría relativa de 35% o más de la votación”. Su argumentación fue muy similar a la de José Córdoba, jefe de la Oficina de la Presidencia con Carlos Salinas de Gortari, quien publicó en Reforma el texto Contra el proporcionalismo, el 11 de abril de 2010. Beltrones ha argumentado en contra de estas propuestas y ha defendido otra posición en el Senado y frente a organismos como el Instituto de Estudios para la Transición Democrática. En su más reciente encuentro con los integrantes de este centro, el 18 de junio pasado, el senador priista insistió en incorporar la figura de “gobierno de coalición” a la Constitución. “Sé que a algunos les gusta más la cláusula de gobernabilidad. Dicen: ‘Nos hemos complicado mucho las cosas con estos avances democráticos. Vamos a regresar al pasado’”, expuso. El principal motivo de diferencia, que aún está por definirse, es el método de selección del candidato presidencial. Peña Nieto insistió el jueves 7 en un “candidato único” y Beltrones ha insistido, igual que la Fundación Colosio, dirigida por Marco Antonio Bernal, que lo más importante es definir el programa.