Nuevo León: antreros contra marinos

viernes, 23 de noviembre de 2012
MONTERREY, N.L. (apro).- Los marinos llegaron a Monterrey a imponer orden, y los propietarios de los centros nocturnos de inmediato levantaron la voz. La madrugada del domingo 11 de noviembre, un convoy de elementos de la Secretaría de la Marina Armada de México (Semar) acudió a las 2:30 horas al bar Xanadú, en el centro de la ciudad, y desalojó a unos 200 jóvenes. La razón: el lugar violaba el horario de cierre establecido para las 2:00 horas. El operativo desencadenó una multitudinaria protesta de los antreros que, acompañados de decenas de empleados, acudieron el pasado miércoles 21 al Palacio Municipal para quejarse con la alcaldesa, la panista Margarita Arellanes, por el atropello del que, según ellos, fueron objeto. Además, pidieron a los diputados del Congreso local que reformen la Ley Estatal de Alcoholes para que se amplíe el horario hasta las 4:30 horas de la madrugada, con el argumento de que así lo demandan los jóvenes que buscan diversión nocturna los fines de semana. José Garza, presidente de la Asociación de Entretenimiento de Restaurantes y Bares de Nuevo León, señala en entrevista que Monterrey es la única de las grandes ciudades de México que cierra temprano sus establecimientos de esparcimiento nocturno. Los propietarios de los bares y discos ya iniciaron una campaña en las redes sociales llamada “No a las 2”, para que se les permita extender el tiempo de operación en beneficio de 7 mil 500 empleos directos y 15 mil indirectos que ellos generan con los 90 establecimientos que tienen inscritos en su asociación. Dicen que la presencia de la Semar rondando los antros ha provocado una caída de 70% de sus ingresos, porque los noctámbulos parecen sentir miedo ante los marinos. Dice que su objetivo no es “pisotear” la ley que está establecida, pero para ello los legisladores deben modernizar los reglamentos, de acuerdo con las necesidades de los empresarios y los jóvenes. Horario y marinos José Garza, propietario del bar Jackson, señala que actualmente el horario de las 2:00 horas es una simulación, pues ningún bar lo cumple, debido a que los jóvenes de Monterrey y su área metropolitana, por el trajín de vida que llevan, inician la diversión los fines de semana cerca de la media noche. Dos horas de relax no son suficientes Aunque los antreros en algunos casos abren desde el mediodía o a las 17:00 horas, los clientes llegan después de las 22:00, muchos de ellos cuando está por finalizar el día. Hasta la pasada administración cerraban hasta las 4:00 horas y había tolerancia. Pero ahora, con la llegada de los marinos al control de la seguridad, las discotecas sufren presiones. “Los nuevoleoneses llegan a las doce o doce y media de la noche a divertirse a estos lugares. Por más que hacemos campañas y publicidad para atraer la gente más temprano es imposible. Muchos de ustedes son jóvenes y entienden. Antes cerrábamos a las cuatro pero el municipio era más flexible”, dice Garza. Por ello, esperan que la Ley de Estatal de Alcoholes homologue sus criterios con entidades como Querétaro, Estado de México y el Distrito Federal que permiten la fiesta hasta las 2:30 horas, con opción de desalojar los lugares hasta dos horas después. En cambio, en Nuevo León el artículo 21 de la ley correspondiente indica que los lugares deben dejar de servir bebidas a las 2:00 y a esa hora desalojar a la clientela, lo cual, aduce, es un contrasentido, pues los clientes deben consumir esa última bebida que les es servida a la hora permitida. “Monterrey es una metrópoli, una ciudad grande y la ley de alcoholes aquí es obsoleta. No decimos que vamos a cerrar más tarde, pero el Congreso local tiene que entender y escuchar, para eso son las mesas de diálogo y queremos que las autoridades vean la realidad de lo que está sucediendo”, dice. Daniel Flores, dueño del Element, considera que las distancias en Monterrey son grandes. Los jóvenes hacen recorridos de casi una hora después de trabajar y en su trayecto, en el que pasan por los amigos o la novia, llegan después de las 22:00 horas, con frecuencia a la media noche a los bares. Los horarios en Chicago y Nueva York, ciudades grandes, rondan las 4:00 y 5:00 horas, señala. Allá se entiende la necesidad de la diversión con responsabilidad, como debe ocurrir en la capital de Nuevo León. Garza anuncia que el lunes de la próxima semana se reunirá con autoridades municipales para discutir el horario de cierre, que es incumplido por prácticamente todos los negocios los fines de semana. La llegada del contralmirante de la marina Augusto Cruz Morales, a la secretaría de Seguridad Pública, y del capitán de la misma corporación, Florentino Rodríguez Meléndez, a la Dirección de Alcoholes, ha complicado la operación de los establecimientos. La exhibición de fuerza en el Xanadú, un establecimiento de corte popular al que acuden personas de clase media en el cruce de 5 de Mayo y Pino Suárez, provocó molestias entre los empresarios que consideran que la presencia de elementos de la Semar armados, provocan temor entre la concurrencia. Jesús Palacios, vocero de la asociación, y propietario del bar La Caminera, señala que los recorridos nocturnos de la Marina para verificar los horarios de cierre, envían un mensaje equivocado a los clientes, pues suponen que en el lugar hay personas de la delincuencia organizada y que la presencia de los hombres armados es para detenerlos. Los clientes, cuando ven que hay camionetas de soldados con hombres armados en el exterior de un lugar pasan de largo, pues suponen que ahí ha ocurrido un incidente y nadie quiere estar cerca de un evento policíaco que genera de inmediato tensión, dice. “La presencia de los marinos da un pensamiento equivocado, que hay otra condición en esos lugares y en Monterrey. Tienen poco tiempo, y creo que las condiciones son diferentes y eso se lo dijimos a la alcaldesa, quien nos apoyó en esa parte”, señala. La asociación que representan está integrada por restaurantes bares y discotecas. Los table dance y giros similares, que son el objeto más frecuente de los ataques de grupos criminales en la entidad, forman su propia agrupación, aclara. Arellanes Cervantes declaró el pasado jueves 22 que la presencia de los militares en los establecimientos continuará como una manera de proteger a los inspectores de Alcoholes que son, dijo, los que vigilan que se cumpla la ley. Anteriormente, refirió, los inspectores eran amenazados por presuntos integrantes de grupos criminales. A menos de un mes de iniciado el trienio de la panista, que entró en funciones el 31 de septiembre, a los negocios no les ha ayudado nada la presencia de los convoyes en el exterior de las discotecas. En este escenario de restricción del horario, los bares y discotecas de Monterrey pierden frente a los de San Pedro y San Nicolás, los cuales, de acuerdo con la asociación, cierran a las 4:00 horas por disposición municipal. Los jóvenes pueden buscar diversión en los municipios vecinos, lo que implica riesgo en los traslados, dice Garza, quien considera que es preferible que los clientes se queden a consumir en lugares cercanos a sus domicilios. A los empresarios les surge activar sus negocios, dicen. Agoniza vida nocturna El Barrio Antiguo, que era lugar emblemático para las escapadas de los chavos, quedó reducido a nada después del acoso de los criminales. Tuvo, en su momento de mayor esplendor, al principio del nuevo milenio, 52 antros. Ahora ya quedan tres. El propietario del Element, llegó a tener seis establecimientos en Monterrey. Ahora sólo le queda uno. Los demás tuvo que dejarlos por la crisis económica y de seguridad. Por ahora, los propietarios de los antros se alinearán y cerrarán a la hora que indica la ley, pero esperan que el municipio y el Congreso local se ajusten a los nuevos tiempos para responder a la expectativa ciudadana. Por su parte, el diputado local panista Enrique Barrios ya anunció el jueves que no cederá a la modificación del horario. Aunque dijo que respeta la inconformidad de los antreros, consideró que si piden ampliar a las 5:00 horas, después pedirán hasta las 07:00. “Sería el cuento de nunca acabar”, dijo.

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