Los pasos de Azuela en Proceso

viernes, 8 de junio de 2012
MÉXICO, D.F. (apro).-A lo largo de su trayectoria literaria, el nombre de Arturo Azuela, fallecido hoy, surgió numerosas ocasiones en las páginas culturales de la revista Proceso por méritos propios como escritor o funcionario, y no sólo ligado a la celebridad de su abuelo, Mariano Azuela, de quien fuera asimismo conocedor y crítico de su novelística de la Revolución Mexicana. Azuela publicó dos textos en la revista Proceso recién fundada por Julio Scherer García. El primero fue una semblanza del escritor uruguayo Juan Carlos Onetti (1909-1994), *Las múltiples identidades*, y el segundo (*Proceso #27*) un análisis en torno a *España en vísperas de elecciones*, firmado en Madrid, 4 de junio de 1977, donde apuntó (*Proceso #32*) : “(…) El presidente Adolfo Suárez ha formado la Unión de Centro Democrático y que, de acuerdo con varios comentaristas, es una especie de PRI a la española, una organización totalmente controlada por el gobierno y que tiene dominio de los medios de comunicación; en el Centro tienen cabida todo los que durante el franquismo llegaron a puestos de directores generales o subsecretarios y cuya información política se desarrolló esencialmente durante la dictadura. “La propaganda del Centro señala que se ha buscado al "prototipo de hombre nuevo y joven", el capaz de capitalizar a su favor la actual situación, de convertirse en el rostro y la imagen política de la Corona. En la otra línea de las derechas, Manuel Fraga Iribarne encabeza la Alianza Popular y se le considera hombre duro, autoritario, que jamás despierta indiferencia y que le "cuadran" adjetivos como "huracán" y "apisonadora", el político paleofranquista que pretende ser a sí mismo "más gobernante que hombre de Estado". “Los partidos considerados de verdadera oposición, los que estuvieron en la clandestinidad durante muchos años, los que mantuvieron su cohesión a pesar de los asesinatos, los encarcelamientos y los exilios –fundamentalmente socialistas y comunistas– plantean principios claros y contundentes: la abolición de la pena de muerte, la prohibición de las torturas, la inviolabilidad del domicilio o la correspondencia, el derecho a la intimidad frente a las injerencias arbitrarias, la despenalización del aborto, la libertad de reunión, de manifestación y asociación. “Hace unos cuantos días entrevistaron a Oriana Falacci en televisión. Con una cara sonriente, un joven periodista le preguntó: –Oriana, ¿a quién le gustaría entrevistar aquí?– –¡A los muertos fusilados! –contestó ella. El entrevistador palideció y cambió de tema. De inmediato bajó el nivel de lo que pudo haber sido una gran entrevista. A pesar de todo, a pesar de las tácticas y las estrategias, de las frases medidas y la mirada hacia el futuro, esa imagen de ¡los muertos fusilados! está presente, no sólo por todo el territorio de España, sino también en el largo y prolongado camino del exilio.”) (…) –¿Hará Bellas Artes ediciones de libros en escala importante? –Lo veo difícil por dos razones: No conozco el presupuesto y no nos da tiempo. La labor editorial es muy compleja. Pero la Revista de Bellas Artes saldrá en marzo, ya tengo varios números preparados y eso va a darle una gran alegría a muchos escritores. Sobre Juan Rulfo, manifestó a la periodista María Esther Ibarra (*Proceso #181*): "Indudablemente que la obra de Juan Rulfo ha influido en mi propia obra. Los temas, su lenguaje, sus descripciones, sus procedimientos se reflejan en muchos aspectos de mis preocupaciones literarias. Para mí su lenguaje es muy familiar ya que está íntimamente vinculado a muchos personajes que conocí en mi infancia y en mi adolescencia. Los personajes que pinta Rulfo, aunque desde lejos, los conocí en diferentes regiones de Jalisco. En mi primera novela (*El Tamaño del Infierno*), junto a la influencia de varios escritores mexicanos (Mariano Azuela, Agustín Yáñez, Rojas González, etcétera), están también presentes las voces de *El Llano en Llamas* y de *Pedro Páramo*. "Considero que Rulfo ha influido en varios escritores mexicanos: sin embargo, en varios relatos de Elizondo, y en la primera novela de Fernando del Paso, entre otros, se ve claramente la presencia del lenguaje rulfiano. Considero que Rulfo es un antes y un después, el final de una etapa y el principio de otra. No es verdad que con Rulfo termine la novela de temas rurales. Esos son aspectos que seguirán tratándose, aunque con diferentes procedimientos y lenguajes. "Juan Rulfo es la culminación de un largo proceso, de una síntesis de literatura nacionales (especialmente de Jalisco) y de corrientes universales que confluyen en la narrativa mexicana. El genio de Rulfo estriba en esa extraordinaria síntesis: por un lado recoge el lenguaje popular y, por otro, lo renueva, lo sublima, lo metamorfosea, lo hace único y personal." *Escritor y funcionario* Tras ser éste nombrado nuevo director de literatura por el Instituto Nacional de Bellas Artes el 11 de enero de 1982, Azuela fue entrevistado por Armando Ponce, coordinador de la sección cultural de este semanario *(Proceso # 271)*. Al asumir el timón de la Dirección de Literatura del Instituto Nacional de Bellas Artes, el novelista, catedrático y promotor cultural Arturo Azuela intentará en los meses que restan al sexenio realizar un plan "muy claro, muy definido", al que se refiere como "sólo un paso, quizás un paso muy pequeño", pero que dará solidez estructural a esa dependencia. En su casa de la Colonia Florida, Azuela dijo: "Acepto tomando en cuenta que hay un muy buen espacio, un espacio amplio en donde se puede hacer una buena labor. Un espacio de libertad donde yo creo que nos podemos mover para llevar a cabo una obra como organizadores, como impulsores de la literatura en este caso". No sólo "con honor", sino con gran gusto y satisfacción el novelista recibe "el riesgo, el desafío, que es aceptar un cargo público", para un escritor cuyo "pacto en la soledad" –el de no traicionarse– es vital. Autor de *El tamaño del infierno*, *Un tal José Salomé* y *Manifestación de silencios*(la primera Premio Villaurrutia 1974 y la tercera Premio Nacional de Novela del INBA 1980), Azuela continuará la obra de su predecesor, Gustavo Sainz y reanudará la Revista de Bellas Artes ("una noticia que dará gran alegría a muchos escritores".) Además, fundará dos seminarios, uno de Creación Literaria donde se reunirán los talleres del INBA, y otro de Investigación Literaria para el estudio de temas mexicanos; designará a literatos mexicanos para participar en encuentros en París, Madrid, Estados Unidos y Venezuela; promoverá un Encuentro Internacional de Escritores; hará un Encuentro Nacional de Talleres Literarios; un Coloquio México-España, "Escritores españoles y trasterrados", y tratará de hacer participar en todos estos actos al mayor número posible de escritores nacionales (…) Azuela dirigirá la revista: con anterioridad estuvo al frente de la Revista de la Universidad y de la Casa del Lago de la UNAM. Para él el problema cultural más apremiante es el educativo: "En muchos aspectos el nivel es muy bajo; hay que elevarlo: es una batalla generacional, muy a largo plazo, que tiene que ver con todo, con factores económicos, políticos, de la sociedad misma. Es uno de los grandes desafíos para la gente que nos hemos dedicado a la formación. Yo he sido profesor más que otras cosas en mi vida, aunque ya en los últimos años la literatura me ha devorado." Cree Azuela que hay que acercar la obra de los escritores mexicanos –incluso vivos– a los estudiantes: "Hay que hacerlo. Yo lo he venido haciendo en estos años, en la UNAM y fuera, esto es lo que precisamente he hecho. Para mí lo fundamental es que nuestros escritores a los que hemos invitado a coloquios, congresos, encuentros, trabajen de cara a la gente joven, a los estudiantes. Si usted recuerda, los encuentros en las ferias del libro han sido multitudinarios, con cerca de mil 500 ó dos mil gentes. De cara a la gente, dialogar con ella, llevarle el producto, hacer labor muy cercana a las editoriales, de divulgación de sus autores, sus textos y nuestros clásicos también. Eso no es sólo labor del INBA, sino también de la SEP, de otras secretarías, donde tiene que haber una labor de coordinación." Interrogado acerca de cómo responde al cuestionamiento de quienes piensan que es incompatible la libertad del escritor con la aceptación de un puesto gubernamental, Azuela precisa: "Sí, indudablemente se trata de un riesgo. Hay que aprovecharlo. Si se nos está dando la oportunidad hay que llevar los proyectos hasta sus últimas consecuencias. Claro, todo esto tiene un límite: el escritor debe irlo midiendo para no traicionar su propia obra. Desde luego viene después el contagio del lenguaje, de otros aspectos ya de orden político, tradicional o ritual en los que yo creo que el escritor debe tener mucho cuidado. Pero por lo pronto se me ha dado la oportunidad y la aprovecho con muchísimo gusto, siempre y cuando tenga posibilidades –y creo que las voy a tener, porque se está haciendo una gran labor en el INBA… "Afortunadamente no soy un político profesional." Considera así la aceptación de la Dirección de Literatura. "Se trata indudablemente de un momento en mi vida… es un riesgo, pero lo acepto porque creo que se puede hacer una labor crítica, plural. Yo creo mucho en la discrepancia, en los antagonismos, en las confrontaciones, en que se deben establecer con claridad la multiplicidad, la diversidad, los puntos de vista diversos de los grupos que laboran en la cultura del país". Entusiasta por su nuevo cargo, Azuela piensa que no afectará su creación novelesca, que nunca descuida. De ésta dice: "Es un trabajo que revienta la silla, fuera de broma." *Violencia estudiantil* Cuando tomó las riendas de la Facultad de Filosofía y Letras en la UNAM, hacia marzo de 1986, Sonia Morales escribió (*Proceso #489*): “Llegar a la dirección de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, para el escritor, investigador y catedrático universitario, Arturo Azuela "es un proyecto vital que tiene atrás muchos años de trabajo y esfuerzo". Su carrera ha sido netamente universitaria. Fuera de dos cargos: director de Literatura del INBA de 1981 a 1982 y Subdirector General del mismo instituto de 1982-1983, Azuela siempre ha desempeñado su labor dentro de esa máxima casa de estudios como maestro, investigador, funcionario y conferencista. Su último cargo lo asumió con la entrada de la administración del rector Jorge Carpizo, como coordinador del Sistema de Universidad Abierta. De ahí pasó, el día 12 de marzo, a ser director de la Facultad de Filosofía y Letras en una ceremonia en la que el Secretario General de la UNAM le dio posesión. Fue elegido por la Junta de Gobierno de la UNAM, de una terna integrada con la maestra María Eugenia Revueltas y el doctor Roberto Moreno de los Arcos. (…) Entrevistado en su nueva oficina, Azuela comentó que el alto nivel académico que en general posee esa facultad se debe a la gran cantidad de docentes de primer nivel con que cuenta. Ejemplificó: Wenceslao Roces Suárez y Adolfo Sánchez Vázquez, quienes recibieron el año pasado el Premio Universidad Nacional que otorga esa máxima casa de estudios; Rubén Bonifaz Nuño, Salvador Elizondo, Eduardo Nicol, Carlos Solórzano y Leopoldo Zea, entre otros destacados catedráticos e investigadores. Estos profesores –dijo– "podrían hacer de la institución un gran centro emisor del quehacer humanístico y cultural de nuestra universidad". Sin embargo, planteó el problema de la falta de espacios físicos donde puede atenderse a sus alumnos y entablar diálogo con sus compañeros: "No hay cubículos, no hay salones de profesores" (…) A pesar de ser la quinta carrera en importancia (por número de alumnos) de un total de 14 licenciaturas que se imparten en la facultad, la de Filosofía "no cumple con los créditos que, como mínimo, exige la aprobación del Consejo Universitario", comentó Azuela y aclaró que este error ha pasado a través del tiempo, pero "ahora deberá subsanarse; además, en Historia existe un innecesario número de materias optativas y en el área de estudios latinoamericanos el proceso de revisión de planes y programas se ha llevado con demasiada lentitud". (En dos ocasiones, María Esther Ibarra entrevistaría a Arturo Azuela en el verano de 1988 como director de Filosofía y Letras de la UNAM, pláticas que aparecieron el 27 de junio en bajo los títulos “Profesores de derecho contraatacan. Piden la destitución de Azuela y Ramos” y “Debemos prepararnos para una UNAM más politizada: Arturo Azuela”, en *Proceso # 607*y *Proceso #608*, respectivamente. He aquí fragmentos de ambas) Ante la solicitud de que un grupo de profesores de la Facultad de Derecho envió a la Junta de Gobierno de la UNAM, para que destituya a los directivos de las Facultades de Filosofía y Ciencias, Arturo Azuela y Francisco Ramos –que acudieron a ese plantel en calidad de mediadores en los hechos violentos del jueves 9– el escritor declara: "Si la Junta de Gobierno llama a los responsables de todo esto, cosa que no ha hecho defenderé mis puntos de vista ante todo el mundo; porque estoy convencido de que lo que hice fue correcto. Me defenderé ante los cuerpos colegiados, las autoridades de la institución, la comunidad universitaria." "En un primer momento pensé que se trataba de una trampa. Se habló mucho de que tengo aspiraciones a la Rectoría, que estoy haciendo campaña para llegar. No es así, por el contrario, diría algo más. Estoy dedicado a mis tareas en la Facultad y pienso que a éstas alturas esas trampas son ridículas y sin sentido". (…) **** **** Hombre del sistema –como él mismo se define–, el director de la Facultad de Filosofía y letras de la UNAM, Arturo Azuela, plantea: las sucesiones presidencial y universitaria son procesos independientes que sólo empatan en tiempo, pero en ambos la Universidad Nacional y los universitarios enfrentarán retos y desafíos. De la sucesión presidencial, que se definirá el 6 de julio, dice: por el momento electoral que vive el país el PRI se transformará y deberán ampliarse y enriquecerse las vías democráticas y el juego de la participación política de la ciudadanía. Del cambio de rector en la UNAM, que se inicia en diciembre próximo, considera: los universitarios debemos estar preparados para una universidad más politizada y abiertos al abanico de candidatos que presenten para la designación de un nuevo rector –que puede venir incluso de fuera– o para la reelección del doctor Jorge Carpizo. Colocado como centro de controversia por su participación en los acontecimientos violentos del 9 de junio en la Facultad de Derechos, el escritor Azuela señala como infundados los rumores de que aspira a la Rectoría de la UNAM. "Lo que no niego –precisa– es que nuestra Facultad tenga un peso importante en la sucesión del rector". Contrario a la idea de una Universidad exenta de participación política. Azuela Ramos asegura que la UNAM jugará un papel en la sucesión presidencial, tal como ya lo hizo en el pasado. ¿Cómo? Ahora esto se reflejará a través de los muchos universitarios que militan en diversos partidos y son candidatos a puestos de elección popular. Como institución –dice–, la UNAM lo hace por medio de ciclos de conferencias, actos, encuestas, textos, análisis, etcétera" (…) Se declara también un hombre institucional: "defiendo la legalidad, la legislación universitaria, sigo con fidelidad los lineamientos que marca la Junta de Gobierno". Es más –subraya– "soy defensor de este órgano, pues no se ha equivocado en designar a los rectores de la UNAM". Menciona, por ejemplo, tres casos inequívocos: Ignacio Chávez, Javier Barros Sierra y Pablo González Casanova. Y asegura que ahora "no tiene por qué fallar y designará al mejor hombre (como rector)" (…) Hombre también sujeto a la polémica, Azuela ha tenido posiciones distintas ante el Consejo Estudiantil Universitario (CEU). En un principio, en la etapa más crítica del movimiento, su actitud independiente le valió ser calificado como uno de los directores "ceuístas". Sin embargo cuando se suscitó el conflicto en la Comisión Organizadora del Congreso Universitario (COCU) –por la salida de 25 de sus miembros–, firmó un desplegado en apoyo al rector Carpizo para condenar la actitud del CEU. Azuela responde: "Así fue. Mi posición es independiente. Con el CEU también hemos tenido diferencias. Somos universitarios y no todos pensamos de la misma manera. Así deben tratarse los asuntos de la UNAM". Ante la solicitud de un grupo de profesores de Derecho para que la junta de Gobierno lo destituya a él y a Francisco Ramos, de la Facultad de Ciencias, dice no tener "ninguna duda de que se tomará la decisión correcta, espero que todo se hará de acuerdo con la legislación universitaria. Todo tiene su tiempo, no hay ninguna prisa para acelerar los acontecimientos. Se procederá conforme a derecho y no es a mí a quien toca decidir. Tenemos autoridades que se abocarán al asunto". *** *Premio a Lizalde sin Azuela * En 1988 se le postuló a Azuela como fuerte candidato al Premio Nacional de Ciencias y Artes en el rubro de Lingüística y Literatura, junto al poeta Eduardo Lizalde (Premio Alfonso Reyes 2011; poemario *El tigre en la casa*, y entonces director de televisión en la SEP). Cuando se decía que la decisión del jurado había sido compartir el premio, la balanza se inclinó por el poeta. Escribió Sonia Morales (*Proceso # 682*): “Múltiples protestas hubo en el medio literario. Incluso, uno de los miembros del jurado, el dramaturgo Luis G. Basurto, publicó el día 13 de diciembre un artículo en el que denunció algunos de los problemas que enfrentó ese jurado, haciendo la advertencia de que: "Algún día no lejano, cuando a nadie pueda perjudicar lo que yo cuente, sí relataré lo sucedido, para que todo el que sea nombrado miembro de esa especie de tribunales científicos o artísticos, si no tiene experiencia en tales lides, sepa a qué atenerse respecto a varias cosas que reflejan, en lo pequeño, o grande. Es decir que muestran cómo la identidad entera de un país puede observarse desde pequeñas realidades, tales como, por ejemplo, el mecanismo para conceder un premio: en este caso, el de Lingüística y Literatura, en cuyo jurado tuve el honor de compartir responsabilidades, problemas y algo más, con escritores tan relevantes, tan ilustres como Griselda Alvarez, Juan José Arreola, Jaime Sabines y Carlos Monsiváis. “Este año (1989) Azuela volvió a ser postulado. Sin embargo, en un texto enviado al presidente del Consejo Nacional del Premio, Francisco Osornio Corre, declinó su candidatura en favor de Juan García Ponce.” Una de las entrevistas más interesantes con Arturo Azuela fue realizada precisamente en Madrid por el reportero Armando Ponce, quien en el otoño del año de 1991, con motivo de las conmemoraciones del Descubrimiento de América, entrevistó al destacado novelista y catedrático mexicano (fallecido el 7 de junio pasado a los 73 años de edad), en *Proceso #783*del 4 de noviembre: *“Encuentro de dos mundos”, solución política a un problema histórico*. A continuación aquella charla de Ponce con Azuela en su integridad para nuestros lectores de la agencia informativa Apro. *** *MADRID.-* El escritor Arturo Azuela, quien presenta en esta ciudad su libro *Mar de utopías* con el sello del V Centenario del Encuentro de Dos Mundos, cuestiona estos términos, que proceden del historiador Miguel León Portilla, por ingenuos. En el Café de Gijón, donde los madrileños todavía celebran tertulias literarias y los meseros rememoran historias y anécdotas del escritor español Ramón del Valle Inclán, critica: "Se está cometiendo un grave pecado original: buscar con estos términos una solución política a un problema histórico, que gusta a algunos pero agrede a otros." Explica que "Encuentro de Dos Mundos" fue la fórmula propuesta por México para las conmemoraciones oficiales del V Centenario de la llegada de Colón a la isla caribeña de San Salvador en 1492, en base a los términos que maneja León Portilla desde la introducción de *La visión de los vencidos*, "si bien la postura del gobierno mexicano, poco a poco, trata de ser única en el contexto latinoamericano, en virtud de la gran obra que los historiadores y filósofos han realizado sobre el tema en México". La historiografía mexicana posee una tradición como ninguna otra en el continente americano –expone–, que arranca desde Las Casas, Motolinía y Vasco de Quiroga, continúa con los insurgentes (Carlos María de Bustamante), los reformistas del XIX y durante la Intervención francesa (Mora, Alemán, Lorenzo de Zavala, Orozco y Berra, Justo Sierra), y llega al XX con estudios más acuciosos (Caso) hasta los años 40 (las voces del mismo León Portilla, Francisco de la Maza y Edmundo O'Gorman). "De todas ellas la más científica es la de O'Gorman. Paralelo al genocidio está la invención de América, y precisamente con la publicación el año pasado del Hernán Cortés, de José Luis Martínez, se demuestra: ahí están Cabeza de Vaca, Aguirre, la conquista de los indios araucanos, Núñez de Balboa. De pronto, en Europa hombres barbados y extraordinarios encuentran un continente habitado al que hay que darle ser: esa cuarta dimensión que es América, que rompe con la santísima trinidad de los tres continentes. Ahí tiene sentido O'Gorman." El 1° de marzo de 2002, cuando fue conmemorado el cincuentenario de la muerte del escritor jalisciense Mariano Azuela, el crítico de libros Jorge Munguía Espitia redactó (*Proceso # 1330*): “Para conmemorar esta fecha, Arturo Azuela da a conocer *Prisma de Mariano Azuela* (Plaza y Valdés Editores; Mexico, 2002. 346 pp.). El amplio conocimiento de Arturo Azuela sobre la obra de su abuelo exige de una reflexión más profunda y analítica de los estilos y temáticas utilizados, por ejemplo, en obras como *Las moscas* o *La luciérnaga*. “La parte más interesante de este trabajo son los relatos extraídos de las novelas del recopilador como *El tamaño del infierno*, *El matemático* y *Estuche para dos violines*, así como las dos creaciones inéditas, cuyo fin es recrear el ambiente familiar de los Azuela y las luchas ideológicas que enfrentaron a padres, hijos y nietos. Ahí, con precisión y amplio conocimiento de causa, Arturo Azuela muestra con brillantez su particular visión de don Mariano…”

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