Mirada desde Washington: Reajustes sangrientos

martes, 2 de abril de 2013
Pese a los enfrentamientos y asesinatos cotidianos en el norte de México, militares de Estados Unidos y un especialista en temas de narcotráfico afirman que la violencia extrema asociada al crimen organizado se ha alejado paulatinamente de la zona fronteriza para asentarse en el centro del país. Se trata, aseguran, de reacomodos de los cárteles, y no de una estrategia exitosa del gobierno mexicano. En este contexto, el gobierno estadunidense anunció que en mayo próximo Barack Obama se reunirá en México con Enrique Peña Nieto, encuentro que supondrá ajustes en la cooperación bilateral en materia de seguridad. WASHINGTON (Proceso).- La violencia que azota al Estado de México, Michoacán, Morelos, Hidalgo y otras entidades del centro del país obedece a la disputa territorial entre los cárteles del narcotráfico y su origen no es el supuesto éxito gubernamental en su lucha contra ellos en los estados del norte, sostienen especialistas estadunidenses. “Ha habido una ligera disminución en los niveles de violencia en los estados del norte de México, pero es anecdótico. Hay una violencia extrema en otras parte del país por las disputas territoriales entre los cárteles”, dice en entrevista con Proceso Jeffrey Davis, capitán de la Armada de Estados Unidos y vocero del Comando Norte (Northcom, por su acrónimo inglés). Davis comparte el análisis que su superior, el general Charles Jacoby, jefe del Northcom, ofreció el miércoles 20 al Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes del Congreso federal. “La situación de la violencia ha cambiado un poco; ahora hay menos en el norte y más en los estados mexicanos del interior. Ha habido un decremento porcentual en 2013 (en el norte), pero se ha desplazado e incrementado en otras partes del país”, subrayó Jacoby en su testimonio ante los congresistas estadunidenses. El mismo día en el que Jacoby presentaba su análisis acerca de la situación de la narcoviolencia en el norte de México tuvo lugar uno de los más intensos enfrentamientos entre presuntos narcotraficantes en Reynosa, Tamaulipas. “El testimonio del general Davis ante el Congreso se basó en lo que él mismo observa día a día en México; insisto, es simplemente una evaluación anecdótica. Lo que sí es cierto es que hay un cambio de norte a sur respecto a la situación del nivel de violencia”, apunta Davis en conversación telefónica. El Northcom, brazo del Departamento de Defensa de Estados Unidos encargado de vigilar y monitorear lo que ocurre en la región que va de México a Canadá, reconoce que en el transcurso de este año “sí se registró una ligera caída en términos estadísticos”, en los niveles de la narcoviolencia que hay en los estados mexicanos fronterizos con Estados Unidos. Consultado sobre las razones que generan la violencia que ahora azota sobre todo al Estado de México, la entidad gobernada seis años por Enrique Pena Nieto, un especialista estadunidense resume: “Es por la disputa territorial entre el Cártel de Sinaloa y Los Zetas”. Experto en asuntos de inteligencia y con amplio conocimiento del problema del narcotráfico en México, el especialista –que habló con este semanario a condición de que no se revele su identidad– coincide con el Northcom respecto a la realidad de la narcoviolencia en el norte del país. En el Estado de México, Hidalgo, Michoacán y otras entidades del centro del país e incluso en los estados del sur que colindan con Guatemala y Belice –según los informes de inteligencia analizados por el especialista– la narcoviolencia fue generada y provocada por Los Zetas. “Desde que Heriberto Lazcano Lazcano, El Lazca fue abatido por la Marina (el 7 de octubre de 2012) Los Zetas se quedaron sin su cabeza de tácticas militares y por razones de supervivencia se comenzaron a mover hacia el centro del país, donde se han tenido que enfrentar con el Cártel de Sinaloa y La Familia Michoacana”, subraya. Según el experto, la actitud casi nómada de Los Zetas se debe a que Miguel Ángel Treviño Morales, El Z-40 (quien heredo el liderazgo del grupo) carece del conocimiento y la astucia militar que tenía su socio. “Optó por las vías más fáciles para mantener cierto poder, se asoció con pandillas criminales de Centroamérica y pequeños grupos delictivos que ya operaban en el centro de México. Esto se hizo para apoderarse de las rutas del paso de droga que van del sur al norte”, comenta. Otro de los motivos que obligaron a Los Zetas “a invadir” territorios del centro del país que estaban bajo el control casi total del Cártel de Sinaloa, de Joaquín El Chapo Guzmán, fue la presencia del Ejército, la Marina y la Policía Federal en los estados del norte, principalmente en Tamaulipas donde se enfrentaron de manera frontal con los narcotraficantes. “Cuando Los Zetas se movieron del norte y quisieron apoderarse de los corredores que van de sur a norte para el tráfico de droga, armas y dinero se desató la narcoviolencia en el Estado de México y Michoacán. Los Zetas se toparon con la gente del Chapo a quien todavía piensa erróneamente que van a derrotar”, subraya el especialista en asuntos de inteligencia y narcotráfico. Golfo a la baja La nueva realidad de la narcoviolencia en el centro de México se debe a la disputa logística entre Los Zetas, El Chapo y La Familia Michoacana con cierta participación del grupo de los Beltrán Leyva, insisten las fuentes consultadas. Pero en los estados del norte siguen estando las plazas más importantes para el trasiego de drogas hacia Estados Unidos. En Tamaulipas, Nuevo León, Chihuahua y Sonora persisten las disputas territoriales entre cárteles, pero el desplazamiento de Los Zetas hacia el sur, el debilitamiento de los cárteles del Golfo y el de Juárez le ha permitido al Chapo materializar cierto control en la región. De ahí la baja en los niveles de narcoviolencia que destacara Jacoby ante el Congreso estadunidense. Tras la captura de Jorge Eduardo Costilla Sánchez, El Coss, el 12 de septiembre de 2012, el Cártel del Golfo se quedó sin cabeza y así se inició una disputa interna por el control de la agrupación. El experto estadunidense sostiene que esto a su vez generó un reposicionamiento del control de las plazas del norte por parte del Cártel de Sinaloa y confundió aún más al Z-40, quien prefirió moverse hacia el sur para intentar apoderarse de otros territorios. “La disputa interna en el Cártel del Golfo está beneficiando al Chapo. Sabemos que la pelea por el control del grupo la están librando las escisiones que manejan Miguel Villarreal, El Gringo –presuntamente abatido en el enfrentamiento del pasado miércoles 20 en Reynosa–; Mario Armando Ramírez Treviño, El X-20; Sergio Ortegón Silva y Juan Reyes Mejía”, destaca el experto. Otra razón de la aparente calma de la narcoviolencia en el norte es el rumor del retiro obligado de Vicente Carrillo Fuentes, El Viceroy, líder del Cártel de Juárez, de quien se dice que llegó a un acuerdo con El Chapo para repartirse plazas y acabar con la amenaza y presencia de Los Zetas. “El Z-40 y sus socios de las pandillas quieren ampliar sus dominios en el sur y en el centro de México y por ello tiene una lucha encarnizada y sangrienta con la gente del Chapo”, matiza el especialista. Añade que la presencia de estos criminales en lugares como el Estado de México, por ejemplo, provoca al mismo tiempo el surgimiento de pequeñas agrupaciones que se hacen pasar como zetas para cometer delitos no ligados con el narco. “Roban, secuestran, extorsionan y asesinan bajo la supuesta etiqueta o marca criminal de Los Zetas”, indica el especialista. Las rutas de paso en el sur y centro de México tienen un valor especial para los cárteles del narcotráfico. En el caso de las plazas que están en el sur y colindan con Centroamérica o que son vías de ingreso y salida de esa región, se valora la ubicación de pistas clandestinas de aterrizaje para aviones pequeños o avionetas que sacan droga de Sudamérica, Guatemala, Belice u Honduras. “También están las rutas acuáticas para las lanchas rápidas y los centros para la carga terrestre de las drogas que se desplazan hacia el centro, antes de terminar en el norte”, amplía el experto. El valor de los territorios del Estado de México, Hidalgo, Morelos, Querétaro y Michoacán “se debe a que son zonas altamente pobladas y por ello se convierten en la joya más codiciada por los narcotraficantes: Son puntos ideales para mover drogas hacia el norte y estratégicos para esconder la mercancía”, enfatiza. Los informes y reportes confidenciales tanto del gobierno de México como del de Estados Unidos, a los que la fuente consultada afirma haber tenido acceso, indican que el Estado de México y la misma capital del país son puntos de concentración de centenares de narcobodegas. “Esto explica perfectamente por qué desde la llegada de Los Zetas a esta región se comenzaron a registrar actos de narcoviolencia tradicionalmente característicos de la disputa entre los narcos por las plazas del norte de México”, añade. Fragmento del reportaje que se publica en Proceso 1900, ya en circulación.

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