José María Yazpik, el nuevo "chico Almodóvar"

MÉXICO, D.F. (Proceso).- Con Los amantes pasajeros, el destacado cineasta español Pedro Almodóvar regresa al género de comedia después de 16 años dedicado a rodar largometrajes dramáticos, e invitando ahora a José María Yazpik para protagonizar a un asesino mexicano. Cuando dicho filme inauguró el Festival de Cine de Los Ángeles, el jueves 13, Almodóvar pidió a los mexicanos que no se molestaran porque en la cinta presenta a un criminal de nuestro país: “No se tomen a mal el hecho de que en la película Los amantes pasajeros hay un asesino a sueldo mexicano. No es que piense que en esa nación hay asesinos a sueldo, quiero que vayan a verla sin prejuicios…” Almodóvar añadió: “Y también espero que a los varones homosexuales y bisexuales que no han salido del armario (que nunca lo van a reconocer) tampoco les molesten las secuencias de estos personajes tan libres que hay en la película.” Y aceptó que su cinta resalta el tema gay, pero argumenta que, asimismo, “sacamos adelante otros tópicos”. Sobresalen las actuaciones especiales de Antonio Banderas, Penélope Cruz, Pepa Charro, Carmen Machi, Susi Sánchez y Paz Vega, estelarizando un elenco en el que participan, entre otros, Javier Cámara, Antonio de la Torre, Laya Martí, Cecilia Roth, Hugo Silva y Miguel Ángel Silvestre. En entrevista, José María Yazpik opta por ver Los amantes pasajeros, que se estrenará en México este 5 de julio, “como una comedia ligera y divertida, aunque presenta la situación de España y México”. ¿Qué opina de que con humor negro Almodóvar aborde la violencia de México?, se le pregunta a Yazpik, el nuevo “chico Almodóvar”, quien responde: “Es la realidad, Pedro no está inventando nada; es una ficción y una comedia como pretexto para desarrollar una historia, aunque en México sí que se está viviendo una época de violencia tremenda…” –¿Platicó sobre la situación de México con Almodóvar? –Sí, de hecho la novela que leí durante la filmación y que mi personaje lee en el avión es 2666, del chileno Roberto Bolaño, que transcurre en una ciudad ficticia llamada Santa Teresa, que en realidad es Ciudad Juárez, y hay como 400 páginas sólo sobre las Muertas de Juárez. Entonces Pedro quería hacer ahí hincapié, por lo cual me pidió decir la frase de: “Yo no mato mujeres”. Él leyó el libro y me lo dio, lo empecé a leer en mis tiempos libres y lo discutimos, de ahí salió la frase de mi personaje y le pareció importante que dijera eso. Nacido el 13 de noviembre de 1970 en la Ciudad de México, el actor insiste en que Pedro Almodóvar quiere mucho a México. “El guión lo escribió hace 15 años, lo tenía ahí guardado y lo actualizó; pero desde el principio se habla de un avión que sale de Madrid al Distrito Federal y le puso Chavela Blanca en honor a la cantante Chavela Vargas. Tiene una relación muy estrecha y de mucho amor con nuestro país.” Chavela Vargas falleció el 5 de agosto de 2012. Aunque es la primera vez que Yazpik trabaja con Almodóvar, no se trata de su primera incursión en el cine español, pues laboró en Sólo quiero caminar (2008), de Agustín Díaz Yanes, donde Almodóvar lo vio. Sus primeros papeles importantes los realizó en telenovelas mexicanas. De ahí pasó al cine, actuando en La habitación azul (2002), de Walter Doehner; Sin ton ni Sonia, de Hari Sama, y Nicotina (ambas de 2003), de Hugo Rodríguez; Las vueltas del citrillo, (2006), de Felipe Cazals, por la que ganó el Ariel a la mejor coactuación masculina; Lejos de la tierra quemada (2008), de Guillermo Arriaga; El atentado, de Jorge Fons, y Abel (2010), de Diego Luna. Los amantes pasajeros se estrenó en marzo pasado en España (aquí tuvo éxito), Francia, Italia, Inglaterra (donde la crítica británica reaccionó con decepción) y en Estados Unidos, iniciando su recorrido en las salas comerciales el pasado 21 de junio. Almodóvar gustó desde su primer proyecto de 1987, La ley del deseo. Luego realizó Mujeres al borde de un ataque de nervios, Todo sobre mi madre (que obtuvo un Oscar a Mejor Película Extranjera), Hable con ella (con Oscar a Mejor Guión), La mala educación (con Gael García Bernal), Volver (Mejor Guión e Interpretación Femenina a todo el reparto femenino en Cannes), Los abrazos rotos y La piel que habito. Metáfora de España en crisis   En la trama de Los amantes pasajeros, un grupo de personajes vive una situación de riesgo dentro de un avión que se dirige a la Ciudad de México; éste presenta una falla técnica y los pilotos se esfuerzan por salvar el vuelo. Ante el peligro, los sobrecargos tratan de olvidar la peripecia, entregándose en cuerpo y alma a la misión de hacerle pasar a los pasajeros el viaje lo mejor posible, drogándolos, mientras llega una solución... Entre los viajeros de primera clase se cuentan una pareja de recién casados y “reventados” por la fiesta de su boda; un financiero estafador, sin escrúpulo en los negocios y padre afligido por el abandono de su hija; un don Juan con mala conciencia que intenta despedirse de alguna de sus mujeres; una vidente rural; una reina de “la prensa del corazón”, y… un mexicano. Cada quien con proyectos de trabajo o de huida, pero todos escondiendo algún secreto. –¿Cómo ve usted el reflejo de la mala situación económica y social de España en la película? –Fuerte. “De entrada, duermen a toda la clase turista para que no se dé cuenta de la situación del avión, y esto es bastante significativo. El español se hallaba dormido en la vida real y por eso el pueblo hispano está muy mal… Aquel avión aterriza en un aeropuerto que les costó una millonada y allí sólo ha aterrizado un avión, pero como ese aeropuerto hay seis más por toda España. “Uno se pregunta cuánto les cuesta mantener esa infraestructura que no usan, ¡por eso están en quiebra! Los españoles tampoco son los más trabajadores del planeta, que digamos…” –¿Qué reacción cree que cause la cinta en México? –No creo que aporte nada más de lo que realmente es. No pretende ser una crítica social, es un filme divertido. Pedro se quiso divertir con este guión, se la quiso pasar bien con todos sus actores y sus actrices; aunque sí existe la crítica, no pretende ir más allá. Se puede ver como una comedia que tiene ahí unos subtextos interesantes en cuanto a la situación que está viviendo España. –¿Cuál fue su experiencia al trabajar con Pedro Almodóvar? –Me sorprendió mucho su manera de dirigir, porque no te da libertad. Te actúa todo para que uno lo haga igual. Esa es su forma de trabajar, o por lo menos así fue en esta ocasión. “Todos los personajes que se ven en el largometraje son Pedro. Todos los actores copiamos literalmente a Pedro. A mí me decía: ‘No quiero que muevas un sólo músculo de la cara, quiero que todo lo digas plano’, era muy puntual. Fue una experiencia nueva para mí, porque generalmente los directores con los que he trabajado dan bastante libertad.” No obstante, resalta que toda la filmación fue relajada: “Nos la pasamos realmente muy bien todos. Todo fue en un foro, entonces era bastante controlado el trabajo. Es una persona muy cariñosa; todos los del elenco nos llevamos muy bien y nos divertimos mucho. Fue como un recreo que duró todo el verano.” –Esa falta de libertad, ¿no lo incomodó? –Sí, un poco. Dije: “¡Por fin me ofrecen una comedia!”. Pero soy el único serio, entonces me angustiaba un poco, pensaba que podía dar mucho más. Finalmente entiendes que es la visión del director la que se tiene que hacer. Como nuevo “chico Almodóvar”, concluye asintiendo que sólo se enfocó a disfrutar ese proceso en el filme, “¡y a divertirme con mis compañeros!”.

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