'Enrique Maza, un hombre que no transige con el poder”: Scherer

jueves, 24 de diciembre de 2015
El 17 de marzo de 2004, el periodista Julio Scherer García, el escritor Vicente Leñero y Manuel López Rocha, en aquel entonces rector de la Universidad de la Ciudad de México, presentaron el libro de Enrique Maza titulado Medios de comunicación: realidades y búsqueda. La reseña de aquel acto, publicada entonces en la página web del semanario, se reproduce a continuación. MÉXICO, DF (apro).- Ante unas 200 personas reunidas en la Casa de la Cultura “Jesús Reyes Heroles”, en Coyoacán, se presentó esta noche el libro Medios de comunicación: realidades y búsquedas, del periodista y escritor Enrique Maza, fundador de la revista Proceso. En un ambiente de expectación, los cinco oradores, entre ellos Julio Scherer García, elogiaron el trabajo y la trayectoria de Maza, al que el exdirector del semanario, calificó como “un hombre que no transige con el poder”. En la mesa estaban la periodista Carmen Aristegui; el escritor y periodista Vicente Leñero, y el rector de la Universidad de la Ciudad de México –institución que editó el libro–, Manuel Pérez Rocha. El moderador fue Enrique Brito, sacerdote jesuita, como Maza. En el acto, en el cual estuvo presente Rafael Rodríguez Castañeda, director del semanario Proceso, Scherer contó algunas anécdotas que vivió con Maza, como aquella reunión en la que –en momentos en que nacía Proceso, en 1976–, tuvieron con estudiantes de la facultad veracruzana de periodismo, cuando estaba aún presente “el golpe a Excélsior y la cortina de humo que el gobierno había levantado en un intento por ocultar su mano miserable”. Relató Scherer: “Habían transcurrido dos horas y la fatiga se hacía sentir en el salón”, cuando, en “una última pregunta”, un estudiante le preguntó a Maza: –¿Qué necesita usted para ser mejor periodista? –Ser mejor persona –contestó Maza –¿Y cómo se es mejor persona? –Se es mejor persona en la profunda libertad de conciencia y en la certera opción de vida que se asume. En nuestro caso, el periodismo, existen dos extremos bien dibujados: la ética y el poder. No tengo duda: la opción ha de ser por la ética. “Sobre la vida de Enrique”, Scherer contó que de joven ingresó a la Compañía de Jesús, y que, a “lo largo de toda su carrera y aun después, investido sacerdote, padeció el poder, el extremo, el que invade y se apodera de la conciencia”. Más adelante, en esa condición, siguió Scherer, “Enrique conoció su inmenso poder personal. Representante de Dios en la tierra, su palabra tenía aliento superior. En nombre del Señor perdonaba los pecados menores y mayores. Se le seguía, se le buscaba, se le pedía consejo, se le halagaba. Los fieles se le rendían”. Indicó que, “por razones que no conoció”, la alta jerarquía católica lo envió a Estados Unidos para que estudiara periodismo. Poco después, ya graduado, fungiría como capellán de una capilla estremecedora, la de los condenados a muerte”. Entonces, añadió, entre “el camino estrujante a la silla eléctrica, entre heces y maldiciones”, Maza “llegó al fondo de sí mismo”. Subrayó: “Hombre de fe, creía, cree en la otra vida (…) Jesucristo es su inspiración, no la Santísima Trinidad”. Como párroco de Ciudad Nezahualcóyotl, dijo, Maza “denunció los atropellos de la casta más poderosa del Estado de México, la de Hank”. Scherer añadió que, en el currículum de Maza “no podía faltar su protesta encendida por los abusos contra los niños, práctica extendida en la Iglesia, según se ha ido sabiendo”. Ante ello, señaló, Maza condenó esos abusos y enfrentó a prelados que los solaparon. Al afirmar que Maza “sigue hoy por donde empezó hace 20, 25 años, entonces aún inseguro, hoy sin dudas, no transige con el poder”. Concluyó: “Creo, con Enrique, que la primera conquista del periodismo es su libertad, y creo que no hay mejor instrumento de trabajo que la ética”. En su oportunidad, Vicente Leñero dijo que “Enrique Maza ha dedicado buena parte de su vida al periodismo y es un analista nato. Un editorialista –como los llamábamos antes– capaz de observar a profundidad lo que ocurre en el país y en el mundo, para luego echar luces y ayudarnos a pensar”. En el texto que leyó, Leñero explicó que valía la pena subrayar la calidad de analista de Maza luego de la caída del “autoritarismo gubernamental” y cuando los medios de comunicación “perdían el respeto a cualquier figura política”. Eso permitió, señaló el también dramaturgo, que, ante la apertura informativa –que “provocaba un caos en la sobreinformación–, reporteros, locutores de radio y televisión, conductores y hasta animadores de programas frívolos se transformaron de la noche a la mañana en comentaristas de lujo, suplantando o imitando a verdaderos analistas, como nuestro Enrique Maza, Miguel Ángel Granados Chapa, Denis Dresser, Lorenzo Meyer y Carlos Monsiváis”. Así, “perdida la virtud de la objetividad y de la imparcialidad”, Leñero censuró luego la “superficialidad reporteril” actual, que ha dado paso al “género periodístico más reciente inventado por nuestros paparazzi: la entrevista de banqueta, ingenua e inmoral manera de sacarle al personaje en turno una opinión de lo que sea: generalmente un lugar común”. Acusó: “A falta de investigación original y seria, la comunicación periodística de nuestros días, cae en los garlitos fáciles de la provocación o de la bravuconada callejera”. Esto “viene a cuento”, agregó, debido al tema de la ética que Maza aborda en su libro, el cual “bien pudo llamarse simplemente, la ética en los medios”. Afirmó que, en su libro, Maza “nos abre los ojos a realidades que no queríamos ver como problemas de ética, pero que sólo como problemas de ética pueden resolverse de verdad”. Dijo: “Enrique Maza nos hace ver que sí, que la moral periodística puede compendiarse y contenerse en leyes y reglamentos capaces de definir derechos y deberes de la libertad de expresión”. Por su parte, la conductora de televisión, Carmen Aristegui destacó el trabajo de Maza, en momentos en el que en el país se carece de ética. Dijo que, ante los escándalos de corrupción, el libro de Maza “nos sitúa en el presente”. A su vez, en una breve intervención, Manuel Pérez Rocha, rector de la Universidad de la Ciudad de México, editora del libro, afirmó que era muy importante que la institución iniciara su labor editorial con un libro como el de Maza. Por último, Maza, autor también de El amor, el sufrimiento y la muerte y de Lo pleno y lo vacío, afirmó que su vida profesional se dio en tres momentos: Excélsior, el golpe a Excélsior y Proceso.

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