Vuelve el musical "El hombre de La Mancha"

El productor teatral Morris Gilbert decidió reponer El hombre de La Mancha, del autor estadunidense Dale Wasserman, que montó en el 2000. Su producción, a 400 años de la muerte de Miguel de Cervantes, está prevista para septiembre en el Teatro de los Insurgentes. Benny Ibarra interpretará al escritor y a don Quijote; Ana Brenda será Aldonza Lorenzo y Dulcinea del Toboso, y Carlos Corona encarnará a Sancho Panza. El conductor de la puesta será Mauricio García Lozano y el escenógrafo es Jorge Ballina. Este último, así como el productor, el director e Ibarra adelantan cómo será el montaje. CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Al recordar en todo el mundo los 400 años de la muerte de la máxima figura de la literatura española, Miguel de Cervantes, su personaje don Quijote de La Mancha cabalgará de nuevo con su escudero Sancho Panza, en el clásico musical El hombre de La Mancha. La obra del estadunidense Dale Wasserman, que dio la vuelta al mundo a finales de los años sesenta, estará en el Teatro de los Insurgentes a partir del 28 de septiembre próximo. El ingenioso hidalgo cantará otra vez la famosa letra musical “Sueño imposible”: Con fe, lo imposible soñar, Al mal, combatir sin temor, Triunfar sobre el miedo invencible, En pie soportar el dolor. La pieza teatral, que cumple 50 años, se estrenó en Broadway, el 28 de junio de 1965 con música de Mitch Leigh y letras de Joe Darion, está basado en el texto de televisión Yo, don Quijote, inspirado en la novela Don Quijote de La Mancha. En México, la pieza escénica ha sido producida cuatro veces (Ver recuadro). Ahora Morris Gilbert, director del área teatral de la empresa Ocesa, la levanta por segunda ocasión (la primera vez fue en el 2000 en el Centro Cultural de México), donde también participan los productores Tina Galindo, Claudio Carrera y Federico González Compeán. El cantante de rock y pop Benny Ibarra será Cervantes y don Quijote. Ana Brenda le dará vida a Aldonza Lorenzo y Dulcinea del Toboso. Y Carlos Corona hará a Sancho Panza. El director de escena es Mauricio García Lozano, de larga trayectoria en el mundo de la ópera, quien por primera vez trabaja un musical. Con múltiples premios tanto en México como en el extranjero, Jorge Ballina es el responsable de la escenografía. Marco Antonio Silva labora en la coreografía. Ema Pulido crea el montaje coreográfico. James May está en la dirección musical. Ángel Ancona se encarga de la iluminación. Y Juan Carlos Andrews colabora en el diseño de audio, entre otros. “El hombre de La Mancha cuenta historias humanas terribles, pero aparece un loco idealista que todo lo ve con otros ojos. Los autores del proyecto tuvieron la genialidad de condensar todo el maravilloso Quijote en un musical”, destaca a Proceso Gilbert, con más de 40 años en la producción. Obra inmortal García Lozano, conocido por su amplia carrera en el teatro y la ópera, igual es profesor de actuación en la Escuela Nacional de Teatro y en la Casa Azul. Ha impartido clases del Siglo de Oro, por ello a veces ha trabajado con la obra de Cervantes, como con Los habladores, La cueva de Salamanca y El cerco de Numancia. “Hice además unos entremeses que ya no me acuerdo cuáles”, cuenta en entrevista. Pero desde pequeño ha tenido una relación íntima con El hombre de La Mancha: “Crecí con el disco, aún lo tengo, y luego fui a ver la obra. El hombre de La Mancha sí recupera mucho de la esencia de la novela del llamado Príncipe de los Ingenios. Hay algo que posee la novela y el musical que me gustaría subrayar: el humor.” Le parece interesante que lo hayan invitado para estar al frente de la puesta en escena, cuando no cuenta con experiencia en los musicales: “Es un gran riesgo que toma Gilbert al momento de decidir no trabajar con la gente con la que siempre labora. Lo agradezco. Yo hago ópera y teatro cultural, es decir, realizo el teatro no comercial y doy clases en las escuelas nacionales de teatro en México y en el extranjero. Que me haya llamado a mí, supongo que tiene que ver con que él también está pensando en algo que a mí me interesa mucho: recuperar la tradición del teatro barroco que está inscrita en el libreto del musical, porque es muy barroco el planteamiento. La obra habla de teatro.” Confiesa que tuvo miedo de que el proyecto hubiera envejecido: “Pero creo que la historia es inmortal. Está muy bien escrita, funciona muy bien, la música es estupenda, y sigue siendo tremendamente conmovedora.” –A 50 años de haberse creado este clásico musical, la situación social y política que enfrenta la humanidad no parece haber cambiado, ¿o sí? –No, no hemos cambiado. Y que al interior de eso pueda aparecer, ¡pum!, la llamita de la ilusión teatral con la posibilidad, aunque sea por un minuto, de hacernos creer que somos otra cosa. En ese sentido, con esta producción sí apelamos al realismo, es decir, nos encontramos en un mundo que ha vivido cincuenta años de cine, de televisión, de hiperrealismo y de horror y desgracia. Desde 1965 hasta ahora han pasado cosas terribles, por ello el público de ahora es más abierto, para bien o para mal, a reconocer lo terrible del universo. Así que no les puedo ocultar el universo de la prisión, no puedo hacérselo rosita, en blanco y negro. Parte de lo que es muy bonito y muy barroco en este planteamiento es que hay un mundo horrible. “El mensaje es no dejarse apresar en una cárcel, pero en la cárcel de la mediocridad.” Habla del reto a resolver El hombre de La Mancha en México y en este 2016: “La gran ventaja es que podemos alejarnos un poco de Broadway y acercarnos un poco más a España, en el sentido de que el tema y el contexto nos pertenecen más que a quienes crearon el musical. En esa medida tenemos un plus. También la música podemos aproximarla a nuestras propias tradiciones musicales. “Espero que el público en México pueda encontrar esos vínculos de la tradición de su propio teatro de manera más clara y que no lo vea como un producto gringo, como una bolsita de papas, que se puede comer pagando una lana y después olvidar. Mi desafío para montarla ahora es que la gente se dé cuenta de que es una obra que le pertenece por tradición de idioma, por tradición de teatro, por tradición evidentemente literaria, pero también porque habla de algo que es absolutamente universal: la capacidad de soñar para liberarse de una prisión, de un encierro, sea cual sea: emocional, psicológico, en fin, de romper las cadenas a partir de la imaginación, y creo que el teatro ofrece eso.” –Muchas personas ven al teatro musical como frívolo y banal, y, bueno, puristas que aman a Cervantes, creen que le hace daño a la obra de este autor español. –Les digo que sean tolerantes. Que hay espacio para todos en este mundo. Y no atenta contra la novela. De ninguna manera pienso que El hombre de La Mancha se esté aprovechando de don Quijote y lo esté demeritando. Son dos universos completamente distintos y compararlos es muy desventajoso para el montaje. Surgen de dos universos, contextos y países muy distintos. Hay que entender que uno es un musical estadunidense y el otro es una obra del Siglo de Oro español, de hace más de cuatrocientos años. Por una escenografía más real A Ballina, uno de los escenógrafos más destacados de su generación y también maestro, se le encargó darle cuerpo al musical, y el proyecto le entusiasma porque coincidió con el aniversario luctuoso de Cervantes y los 50 años del muiscal. “Realmente lo que me emociona es la propia obra teatral aunque no se celebraran estas fechas. Cervantes debe ser vigente no por que cumpla años de nacido o de muerto, igual que William Shakespeare o cualquier otro autor universal. Qué bueno que podemos recordar a Cervantes a cuatrocientos años de su fallecimiento, pero no debemos montar sus historias sólo cuando sean fechas así, hay que montarlo porque es bueno. Igual El hombre de La Mancha por ser un clásico musical.” Coincide con su amigo García Lozano de que la obra es muy actual. A decir suyo, se puede armar “de una manera más contemporánea, pero no de cambiar la época”. Arguye que respetarán el libreto, pero critica que en las puestas anteriores del musical en Broadway y México, la cárcel, donde se desarrolla la historia, no ha sido bien recreada, ni destacada: “Por ello, se le quita toda la magia teatral, se le quita toda la fantasía, porque la obra se refiere a que el arte, la ficción y el teatro pueden ayudar a enfrentar una realidad adversa, incómoda y fea. “Los personajes que están en la cárcel son del submundo, de lo más bajo que existe, y se redimen gracias al teatro, gracias a un relato en donde la ficción te libera a pesar de que sigues encerrado en una cárcel. Si se deja de estar en una cárcel y de pronto ofreces otro lugar, se pierde el sentido original. En este montaje la escenografía será una cárcel realista, pero a partir de ciertos elementos se armarán, de una manera muy teatral, sencilla y mágica, el molino con el que pelea don Quijote, que cree que es un gigante, una hostería, la iglesia y la casa de los Quijano, el lecho de muerte de Cervantes.” Por lo cual investigó la cárcel real de Sevilla, España: “Es una arquitectura española del siglo XVI que no tiene nada que ver con las cárceles típicas que siempre hay en las películas. Son muros blancos, vigas de madera, ventanas con rejas, podría ser el patio de cualquier lugar de Sevilla, y también indagué sobre los corrales españoles del siglo XVI, XVII y XVIII que son los teatros donde se presentaban las obras del Siglo de Oro español incluidos los entremeses cervantinos, y se parecen muchísimo en la arquitectura. “Entonces estoy haciendo una cárcel. Será un poco más laberíntica y más teatral para que se sienta más el submundo de una cárcel, pero al mismo tiempo se parece a un corral donde hay un escenario. La orquesta musical será también parte de los presos. Es una puesta en escena que se enfoca en crear magia teatral a partir de algo real que está ahí, la cárcel, y a partir de algo feo, crear la belleza.” Ballina ha intervenido en dos musicales, José el soñador y Si nos dejan. El retorno de Benny Benny Ibarra regresa al teatro, ahora como Cervantes y Don Quijote, luego de casi dos décadas de haber participado en Hermanos de sangre, al lado de su mamá, Julissa, y su hermano Alejandro. “La gente no recuerda que sé hacer teatro musical. Crecí con él. Mi mamá es una de las principales productoras de teatro musical en México y su papá, mi abuelo, Luis de Llano de Palma, uno de los precursores del teatro musical en el país, y mi padre, Benny Ibarra, ha dirigido mucho teatro musical. Y yo tenía ganas de treparme a las tablas por la experiencia que significa para un actor, porque exige una enorme disciplina.” Rememora que desde hace dos años el productor Gilbert le hablaba constantemente para invitarlo a comer porque le tenía un proyecto: “Nunca me dijo qué era. A penas lo hizo hace seis meses, cuando logramos vernos y hablamos de El hombre de La Mancha. Todos conocemos que ‘El sueño imposible’ es de los hits más importantes del teatro musical de Broadway, pero la obra nunca la vi, y acepté la invitación. Pero al empezar a investigar de qué se trataba el musical, sus autores, sus intérpretes, y al ver que se trataba del personaje de Cervantes, y que se narra cómo un escritor defiende su literatura y poesía y que termina siendo don Quijote para salvar su vida, me atrapó. En otras proporciones y sin compararme con el autor español, me vi reflejado. Como autor me he visto en estas situaciones: de defender mis canciones, mis posturas, mis espectáculos y mi manera de ser artista.” Confiesa que nunca pensó que a sus 45 años interpretaría al Quijote. Al terminar de leer el guión con García Lozano, confiesa que se abrumó: “Fue una catarsis muy profunda. Me di cuenta en la gran responsabilidad en la que me estaba metiendo y la gran cantidad de trabajo que iba a requerir, el respeto con el que debía acercarme al musical, el cual no está a la altura obviamente de todo el legado que tiene la obra literaria, pero caí en cuenta que al final los musicales son una herramienta para acercar al público a ciertas emociones y a ciertos mensajes. Espero que al final de la pieza teatral, el público, pequeño, adolescente y adulto, desee leer la obra literaria, la cual también apenas estoy empezando a conocer.” El exTimbiriche adelanta que el Quijote es una herramienta en la obra, pero su labor es no perder al personaje Cervantes en esta ficción. –Cómo actor, ¿cómo se está preparando? –Son muchos ejercicios a los que hay que llegar, hay unos grandes trucos de tiempo atrás. Lo primero es que me tengo que quitar de la cabeza la parte de aprenderme el diálogo, y ¡no es fácil!, ¡no es fácil!, sobre todo porque se intenta respetar el lenguaje actual, no hablaremos el español antiguo, no utilizaremos el sois o vosotros, no vamos a sesear. Por mi parte, grabo en mi estudio mis diálogos ya con un tono. “La idea es llegar a agosto, que es cuando empiezan los ensayos, con todo eso ya súper avanzado, aprendido y digerido. Debemos llegar a ensamblar, no a aprendernos las partes, sino a ver qué ofrecemos los actores, qué me van a sumar a mí y yo qué puedo aportar al trabajo de mis compañeros. Queremos llegar con las canciones ya grabadas, ya digeridas, es una chamba monumental. Además, intentaremos grabar un disco antes de que inicien las funciones.” El primer amor teatral El productor Gilbert confiesa que cuando era niño se enamoró del teatro al ver El hombre de La Mancha: “Vi la primera versión en México, hacia 1969, en el Teatro Manolo Fábregas, con Claudio Brook y Nati Mistral, ¡y me cambio la vida!, aunque me llevaron a la fuerza. Entonces, este musical es un proyecto muy personal, porque por él me dedique a esto. “El ideal del Quijote, de ver el mundo con otros ojos, no como es, sino como él lo quiere ver, es como yo fui educado, y hasta la fecha sigo siendo muy idealista. Aunque vivimos en un mundo tan terrible, sigo buscando el ideal, el sueño imposible. Me identifico muchísimo con la novela, cumbre de la humanidad, y me parece que la versión musical es realmente genial, la música es maravillosa. Incluso conozco a muchísima gente que se enamoró del teatro, igual que yo, por El hombre de La Mancha. Y coincide con los cuatrocientos años del fallecimiento de Cervantes (22 de abril de 1616), es una fecha importantísima para que recordemos lo mejor de la humanidad y no lo peor. Entonces se armonizaron las energías realmente porque quería levantar esta pieza desde hace dos años.” –¿Cómo es que invita a García Lozano? –Desde hace décadas en México hay un prejuicio tremendo: separan lo que es el teatro comercial del teatro cultural. Eso siempre me ha parecido un absurdo, no sucede en ninguna parte del mundo, sólo en este país. En otras naciones están conectados el circuito comercial y el circuito cultural, y los artistas y los productores intervienen en los dos, sin ningún problema. En México ha existido como un mito, como una cuestión yo diría hasta discriminadora, de vernos los unos a los otros con recelo. “Con Ballina he trabajado muchas veces y le pregunté a quién le gustaría como director y me sugirió a García Lozano, y antes de que lo acabara de decir le comuniqué: ‘Sí, él es’. Conozco su trabajo, la tesitura de las cosas que hace y me parece la persona ideal para el proyecto como lo tengo concebido en mi mente. Y al charlar con García Lozano, resulta que se enamoró del teatro por El hombre de La Mancha. ¡Igual que yo! …Es el destino, todo está escrito, y con esto seguimos derribando estas murallas de separar los dos ámbitos, lo comercial y lo cultural, que es descabellado.” Externa el productor de más de 97 obras: “Hay que tratar de unirnos como gremio y apoyarnos porque es muy difícil esta profesión, es muy sufrida. De verdad, realizar teatro en México es muy difícil, es una utopía lograrlo. Siempre digo que lo hacemos de milagro porque hay ahí una fuerza superior que quiere que sigamos. Es una odisea, una epopeya, es muy difícil…” Para El hombre de La Mancha, Gilbert dice que lo primordial son los arreglos: “Es lo primero que debemos resolver, tenemos la idea de grabar un disco antes de estrenar la obra. Eso también nos ayudará a correr la voz. Si nos salimos con la nuestra, antes de estrenar o al mismo tiempo que estemos estrenando, la grabación estará en el mercado. La queremos crear cuanto antes, lo cual también nos solucionará cómo van a sonar los arreglos, nos fuerza a hacerlo ahora y no después”. Aclara que la producción no será apabullante ni costosa: “No se trata de apantallar, sino que la obra conecte emotivamente con las personas. ¡Claro que todos los requerimientos que tengamos en cuestión de iluminación, sonido, escenografía y producción, los vamos a tener!, pero la finalidad es dirigirse al lado emotivo, a los sentimientos. Creo que México lo necesita. El mundo necesita que le recordemos un poco lo que es el ser humano y ser un poco soñadores.”

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