El PRI, tambaleante ante el 5 de junio

sábado, 21 de mayo de 2016

Especialistas en la medición de preferencias electorales consideran que los comicios del próximo 5 de junio muestran un panorama complicado  para el PRI, que gobierna nueve de las 12 entidades en disputa. Lo atribuyen a los escándalos de corrupción, a la crisis económica y a la baja aprobación a Peña Nieto. El propio dirigente del partido, Manlio Fabio Beltrones, reconoce que enfrentarán una de las elecciones más difíciles, entre otras razones, porque sacrificaron, dice a Proceso, la popularidad por unas reformas cuyos resultados aún no se advierten.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- En agosto de 2015 Manlio Fabio Beltrones llegó a la dirigencia del PRI con tanto apoyo interno como hacía tiempo no tenía un presidente de ese partido en el arranque de su gestión. Sus primeras victorias electorales en Colima y Sonora, su tierra, le dieron más fuerza y, aunque hoy dice que no aspira a la candidatura presidencial, el resultado de las próximas elecciones para gobernador en 12 estados puede cambiar sus planes, aseguran encuestadores y expertos en procesos electorales.

Beltrones afirma, para Proceso, que en las elecciones del próximo 5 de junio lo que está en juego “es conservar un país moderno o regresar al pasado”.

El sonorense reconoce que su partido enfrentará en dos semanas una de sus elecciones más difíciles, pues no obstante que el gobierno de Enrique Peña Nieto ha hecho las reformas “que están trasformando a México, todavía el nivel de aprecio a las mismas y a su gobierno no ha impactado favorablemente”.

Admite que su partido tiene frente a sí un panorama electoral complicado y asegura: “Hoy el presidente y su partido, responsablemente, sacrificaron su popularidad a cambio de las reformas que ayuden al país. Los resultados están a la vista. No obstante la crisis económica, México es una de las pocas economías emergentes que sigue creciendo con poca inflación y genera mayor número de empleos. Esa es nuestra apuesta: el futuro”.

Según el presidente nacional del PRI, su partido eligió a los mejores aspirantes para ganar el próximo 5 de junio las 12 gubernaturas en disputa y es el único competitivo en todo el país.

En cuanto a sus aspiraciones como candidato presidencial en 2018, manifiesta: “Un presidente de un partido político sólo ha de pensar en el futuro de la gobernabilidad y estabilidad política del país, no en su persona”.

Sin embargo, el sonorense podría tener un severo descalabro si los planes de ganar en la mayoría de los 12 estados se caen el 5 de junio, arrastrando no sólo sus proyectos sino los del presidente Peña Nieto, que de por sí ya están muy debilitados.

Panorama adverso

En menos de un año Beltrones se ha convertido en una figura clave para el reposicionamiento del PRI rumbo a la elección presidencial de 2018, señala Jorge Buendía, maestro y doctor en ciencia política por la Universidad de Chicago, con estudios de maestría en gobierno comparado en la London School of Economics and Political Science.

Director de la encuestadora Buendía & Laredo, reconoce que el liderazgo de Beltrones en el PRI y entre los gobernadores es innegable, por lo que es una pieza fundamental en las elecciones de este año y las que vienen.

“Eso y haber acompañado de cerca a los candidatos le ha dado más fuerza. Por eso, sin duda es un actor con peso en esta elección, siempre lo ha sido. Lo vimos el año pasado en Colima y Sonora, donde fue responsable político de la victoria. Pero hoy lo es más en todo el proceso electoral, y como todos los líderes de los partidos es un aspirante natural a la candidatura presidencial. Por eso el resultado de estas elecciones va a incidir en esas aspiraciones de manera lógica”, señala.

La elección de junio entrante será la segunda que el PRI enfrente con Peña Nieto en la presidencia y Beltrones al frente del partido. Especialistas en procesos electorales y encuestadores consideran que el panorama para el priismo es adverso, pues estiman que ganaría sólo seis de las 12 gubernaturas y esto pondría a prueba tanto la aspiración presidencial del sonorense como la campaña de recuperación de imagen del jefe del Ejecutivo, que hasta ahora es la peor de un mandatario desde hace 20 años.

Según Francisco Abundis, director de la encuestadora Parametría, en la próxima elección el priismo enfrentará un escenario complicado, con un voto fragmentado, el deterioro de la imagen de Peña Nieto y de algunos gobernadores, así como los escándalos de corrupción y el estancamiento de la economía nacional.

Aunque considera que en estos comicios no se pone a prueba la figura presidencial, admite que Peña Nieto es un factor negativo para el PRI pues el “humor social” en su contra es muy elevado.

En marzo se registró el nivel más bajo de aprobación ciudadana hacia el presidente desde que se inició su mandato. Una encuesta del diario Reforma mostró un desplome al 34%, mientras que entre “líderes de opinión” descendió al 15%. En tanto que El Universal publicó que Buendía & Laredo registró sólo 32% de aprobación y que el rechazo a su gestión creció de 51 a 56%. Desde 1994 ningún presidente de la República tenía tan poca popularidad.

Optimismo priísta

El 5 de junio se elegirán gobernadores en Chihuahua, Durango, Hidalgo, Quintana Roo, Sinaloa, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz, Zacatecas, Oaxaca, Puebla y Aguascalientes. En Baja California se disputarán cinco presidencias municipales y el Congreso local, además de que se votará por los 60 integrantes de la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México.

De acuerdo con los resultados de diversas encuestas a dos semanas de las votaciones, el panorama para el PRI no se ve halagüeño en nueve estados. Sólo Chihuahua, Hidalgo y Sinaloa parecen seguros para el priismo; en todas las demás entidades tiene problemas.

Actualmente el PRI gobierna en nueve de las entidades en disputa y se estima que tendrá dificultades para ganar en Veracruz, Tamaulipas, Zacatecas, Durango, Tlaxcala, Puebla, Quintana Roo, Oaxaca y Aguascalientes.

En un diagnóstico interno sobre la evolución de las campañas de los 12 candidatos a gobernador del PRI al que este semanario tuvo acceso, ese partido muestra un panorama optimista que contrasta con el de las encuestas mencionadas.

En Aguascalientes, por ejemplo, dicho análisis sostiene que la priista Lorena Martínez Sandoval ha remontado los nueve puntos de desventaja con que arrancó en la contienda frente al panista Martín Orozco Sandoval. Asegura que ahora la aspirante del PRI va seis puntos arriba. Sin embargo, las últimas encuestas indican un empate técnico y se prevé una votación muy cerrada.

En el caso de Chihuahua, el documento afirma que Enrique Serrano Escobar, candidato de la alianza con el PVEM, Panal y PT se encuentra arriba en las preferencias, incluso por encima del panista Javier Corral, hasta por 14 puntos.

En Durango, el priista Esteban Villegas Villarreal está casi empatado con el panista José Rosas Aispuro Torres, que va en alianza con el PRD. Pero el PRI confía en que el apoyo de la senadora Leticia Herrera será fundamental en la región de La Laguna, en particular en el municipio de Gómez Palacio, donde aquella aspira a la presidencia municipal.

No obstante, según la encuestadora Parametría a finales de abril el candidato del PAN era más conocido y tenía una percepción más favorable que la del priista.

En Hidalgo, el PRI no ve problemas, pues su candidato Omar Fayad tendría una ventaja de dos dígitos y se ha disciplinado con el exmandatario de esa entidad y actual secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, quien ahora es mencionado como uno de los posibles aspirantes presidenciales del PRI en 2018.

El Revolucionario Institucional también confía en obtener la victoria en Oaxaca con Alejandro Murat, después de que los otros seis precandidatos cumplieron su pacto de unidad. Señala que Murat va adelante pero en las últimas semanas se ha desplegado una fuerte campaña en su contra, con acusaciones de comprar el voto con despensas y de ser el heredero del cacicazgo de su padre, el exgobernador José Murat.

En su diagnóstico sobre Oaxaca el PRI advierte que su candidato aún tiene que sortear las dificultades de la “parcialidad del gobierno del estado” y los conflictos planteados por el movimiento magisterial.

En Puebla el PRI admite que las condiciones son totalmente adversas para su candidata, Blanca Alcalá, “que ha tenido que enfrentar todo un aparato al servicio del candidato del PAN, Tony Gali, que apoya el gobernador”. El diagnóstico interno del PRI es que en esta entidad enfrenta una elección de Estado con sabotajes, campañas sucias, confiscación de propaganda y control de medios de parte del gobernador Rafael Moreno Valle.

Asimismo se le ha complicado la situación en Quintana Roo al candidato priista Mauricio Góngora Escalante, quien arrancó con una amplia ventaja frente a su excorreligionario Carlos Manuel Joaquín González, respaldado por el PAN y el PRD. A pesar de eso, el PRI confía en su estructura partidista y en la campaña a ras de suelo de su abanderado que, según sus encuestas, lleva una ventaja de seis puntos.

Para el caso de Sinaloa, el PRI confía en que gane Quirino Ordaz Coppel, “que venció resistencias y escepticismo inicial” pues era diputado del PVEM. Las últimas encuestas de Mitofsky lo favorecen con una ventaja de 10 puntos sobre el panista Martín Heredia Lizárraga.

Tamaulipas se le ha complicado desde el principio al PRI porque su candidato, Baltazar Hinojosa, llegó cuestionado por sus vínculos con los exgobernadores Tomás Yarrington y Eugenio Hernández. A pesar de eso, según la última encuesta de Mitofsky, el panista Francisco García Cabeza de Vaca le lleva una ventaja de sólo tres puntos.

De todas formas, en su diagnóstico el PRI asegura que Hinojosa va siete puntos adelante y señala que el panista se relaciona con “grupos armados vinculados a la delincuencia”, por lo cual pretende atraer a los inconformes con Cabeza de Vaca “para ampliar la ventaja”.

En su afán de descalificar al panista, el PRI trató de vincularlo con la Columna Armada General Pedro José Méndez mediante una fotografía que en realidad era de las autodefensas de Michoacán. Además, el Centro de Investigación para el Desarrollo afirmó en un estudio reciente que en Tamaulipas la violencia también vota y que en el actual proceso electoral la presencia de las organizaciones criminales limita el espectro de opciones políticas para los electores.

El documento del PRI establece que en Tlaxcala tres candidatos se reparten la intención de voto, aunque en las últimas mediciones se ve una ventaja clara de la perredista Lorena Cuéllar. Pero los priistas prevén que al cierre de la contienda su candidato, Marco Mena, se impulsará con la estructura del partido para ganar la elección.

Veracruz es uno de los estados donde el PRI ha puesto más atención para mantenerse en el poder. La pelea entre Héctor Yunes, candidato del PRI, y Miguel Ángel Yunes, del PAN-PRD, se ha recrudecido hasta llegar a los tribunales por una serie de acusaciones de corrupción, riqueza inexplicable, abusos sexuales y pederastia, que los tienen empantanados en un empate técnico.

En su diagnóstico, el PRI sostiene que los escándalos de propiedades millonarias y “sus múltiples negativos” han afectado a Miguel Ángel Yunes, que no tiene la simpatía de los electores del PAN ni del PRD.

Según los priistas, Héctor Yunes ha capitalizado la caída del candidato del PAN-PRD, pero las últimas encuestas señalan que el beneficiado de esta pelea ha sido Cuitláhuac García, de Morena, quien ha avanzado hasta 10 puntos en las encuestas en abril.

El PRI pretende aprovechar esta fragmentación del voto para quitarle simpatizantes al panista y consolidar a su candidato mediante la movilización de su estructura. No obstante, el gobernador priista, Javier Duarte, sigue siendo un lastre por sus escándalos de corrupción, violación a los derechos humanos y los asesinatos de periodistas.

Jorge Buendía afirma que para el PRI la elección de Veracruz es clave por el peso de esa entidad en el número de electores. Si gana allí y en Oaxaca, indica, la percepción será que le fue bien en todo el proceso electoral pese a las condiciones adversas en las que se encontraba.

Mientras que en Zacatecas el PRI asegura que su candidato en alianza con PVEM y Panal, Alejandro Tello Cristerna, aprovechó la fractura del PRD y lleva una ventaja mínima de tres puntos sobre al candidato de Morena, David Monreal, según la última encuesta de abril realizada por la empresa Gabinete de Comunicación Estratégica.

El papel de Beltrones

Frente a este panorama, Francisco Abundis, director de la encuestadora Parametría, maestro en política pública por la Universidad de Oxford, en asuntos internacionales por la de Columbia y candidato a doctor en ciencia política por la de Connecticut, observa que en estas elecciones el voto estará dividido, sobre todo en Tamaulipas y Veracruz:

“Si vemos los causales, el PRI se verá afectado por sus candidatos, por la baja popularidad del presidente y de sus gobernadores, por la percepción de que la economía no ha mejorado, por la inseguridad y ahora, como algo novedoso, por la corrupción que va a ser fundamental en estados como Veracruz.”

–¿La corrupción es un fenómeno nuevo en las elecciones? ¿Tiene que ver con el caso de la “Casa Blanca” de Peña Nieto y su esposa Angélica Rivera? –se le pregunta.

–Sí, hay una parte que es nacional, pero en lo local también los gobernadores y presidentes municipales tienen sus propios escándalos. Veracruz sería uno de los ejemplos más emblemáticos.

–¿En esta elección se podrá medir la aprobación al gobierno de Peña Nieto?

–No lo creo. Como están las condiciones, lo local será lo que va a imperar pero creo que todos estos factores van a jugar en la elección. En Tamaulipas será la inseguridad, en Veracruz la corrupción, pero habrá algunas donde juegue de manera importante la economía, como en Oaxaca.

–¿Va a ser un proceso electoral complicado para el PRI?

–Así es. Veo difícil que se cumpla la victoria de nueve estados como dijo Manlio Fabio Beltrones. De las 12 elecciones se han ido cerrando ocho, sólo en tres se ve con claridad una victoria para el PRI: en Sinaloa, Hidalgo y Chihuahua, mientras que Puebla sería para el PAN. Fuera de eso veo escenarios de cierre para buena parte de las elecciones. Van a estar complicadas.

A su vez Jorge Buendía precisa que el PRI es el que tiene más que perder. Comenta que un mal resultado puede tener un costo en la imagen de Beltrones, ya que pronosticó que su partido ganaría por lo menos nueve gubernaturas y eso no se ve tan seguro.

Federico Berrueto, responsable de la asesoría política de la oficina presidencial en la administración de Ernesto Zedillo y actual director del Gabinete de Comunicación Estratégica, advierte que el PRI enfrenta uno de sus mayores retos porque –como el PAN y el PRD–, registró su votación histórica más baja en la elección intermedia de 2015, con 29%.

En cambio no cree que un resultado adverso pueda empañar el futuro político del dirigente del PRI: “Veo que ya tiene claro que de cara a la elección presidencial de 2018 su papel será conducir la selección del candidato y que su principal reto es mantener la unidad de partido estos dos años”.

Indica que hasta ahora Beltrones es un factor de unidad en el PRI y no se ve por el momento otro priista con un liderazgo comparable. “Me parece que el reto después de la elección va a ser mantener la unidad. Yo veo a Beltrones como la persona que va a articular el proceso de selección en 2018 y por eso él ha dicho que no se asume como parte de los aspirantes a la candidatura presidencial. Creo que es el único que reúne las características de liderazgo para asegurar esa unidad en el PRI”, sostiene.

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