Violación técnica en la cúspide del basquetbol

jueves, 20 de abril de 2017 · 14:57
Un día, los representantes del basquetbol en los estados se despertaron con la noticia: su presidente nacional era un burócrata de lujo por el que nadie había votado, Gilberto Hernández Oseguera. Así aparecía –y aparece– en la página de la Federación Internacional de Basquetbol. Alarmados, buscaron una explicación, y el dirigente ilegítimo les aseguró que un grupo de empresarios y personalidades –cuyos nombres no difundió– lo había nombrado. Esta es la última jugarreta de Hernández Oseguera, quien ya antes ha traicionado y quebrantado normas para congraciarse con sus jefes en turno y acrecentar su poder, aseguran sus críticos. CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- El abogado Gilberto Hernández Oseguera, asesor jurídico del director de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade), Alfredo Castillo, se impuso como presidente de la Asociación Deportiva Mexicana de Basquetbol (Ademeba), a pesar de que en una asamblea realizada en diciembre pasado, los presidentes de las asociaciones estatales eligieron para ese puesto al empresario regiomontano Carlos Bremer. Los presidentes de las asociaciones estatales fueron supuestamente engañados por Gilberto Hernández Oseguera. Este funcionario público acudió a la asamblea general ordinaria en calidad de apoderado legal de la Ademeba, es decir, de la federación que dirige el destino del basquetbol nacional. También como representante de la Conade ante la Federación Internacional de Basquetbol (FIBA Mundo) que, supuestamente, intervino para poner fin a dos décadas de conflictos administrativos en este deporte. Pero lejos de resolver el problema, todo se empantanó más. En la mencionada asamblea, realizada el 11 de diciembre de 2016 en el hotel Sevilla Palace, de la Ciudad de México, los presidentes de las asociaciones estatales consensuaron que Bremer cubría el perfil para dirigir la Ademeba y votaron por él. Acordaron cambiar a todos los integrantes del Consejo Directivo. Bremer no asistió porque se encontraba fuera del país, pero, en entrevista, asegura que nadie le informó que fue elegido presidente ni sabía que lo habían postulado. Esta es una irregularidad, pues el Estatuto de la Ademeba indica que para ser elegible un candidato debe estar presente y aceptar la postulación (inciso 5 del artículo 67). Otra irregularidad grave es que a esa asamblea no acudió un notario público que diera fe de lo que ahí ocurrió, que redactara el acta de la asamblea y que después protocolizara los cambios. Esos documentos no existen. Sólo hay una lista de asistencia que firmaron los presidentes de las asociaciones. El proceso de elección estuvo plagado de ilegalidades desde la misma convocatoria a la asamblea, pues ésta sólo fue firmada por el entonces presidente, Modesto Robledo. Faltó la rúbrica del secretario Carlos Montes. La convocatoria no decía específicamente que habría elecciones, sino “cambios” en el Consejo Directivo. El Estatuto indica que para elegir a nuevos integrantes del Consejo Directivo deben registrarse planillas o candidatos, lo cual no ocurrió. Para aspirar a tener un cargo se debe ser asociado afiliado a la Ademeba, requisito que no cumple Hernández Oseguera. El artículo 79 establece que un servidor público, como Gilberto Hernández, no es elegible para ser candidato. Los presidentes de las asociaciones estatales descubrieron el engaño más de tres meses después, cuando en su página de internet FIBA Mundo puso el nombre de Gilberto Hernández Oseguera en el cargo de presidente. Esto pasó después de que el servidor público participara en la asamblea general ordinaria de FIBA Américas, el sábado 25 de marzo en Puerto Rico. Ante los cuestionamientos de los presidentes de las asociaciones, el gerente general de la Ademeba, José Reyes Ronfini, les reenvió el 27 de marzo un correo electrónico a nombre de Gilberto Hernández Oseguera. El abogado explicó a los asociados que en la asamblea del 11 de diciembre ellos aprobaron el cambio de directivos y que el Consejo Directivo quedó integrado “por varios empresarios y personalidades, el cual quedó nombrado de manera genérica, sin cargos específicos o cara visible, que trabajará en el día a día de la asociación. Después de deliberarlo ampliamente con todos y cada uno de ellos, en especial con el señor Carlos Bremer, se tomó la decisión que la presidencia de dicho Consejo Directivo recayera en mi persona”. Según la explicación, su designación –hecha de forma discrecional por dedazo de empresarios y personalidades que nadie sabe quiénes son– obedece a tres razones: “1) su servidor ya tenía el nombramiento de comisionado y apoderado legal de la asociación, 2) he venido trabajando en este proyecto hace varios años y con un poco más de experiencia y conocimiento que todos los demás miembros del Consejo Directivo y 3) soy la cara visible ante FIBA desde el inicio del proyecto de reconocimiento a Ademeba”. Pero Bremer subraya que no sabe quiénes son esos empresarios y personalidades. Cuando se le preguntó por qué nombró a Gilberto Hernández Oseguera como presidente de Ademeba la respuesta fue: “¿Y él quién es?”. “No entiendo qué está pasando. Yo no sabía que querían que yo fuera el presidente. Trataremos de hacer lo mejor que se pueda, pero yo creo que esta persona está ahí de mientras. No entiendo por qué está en un cargo que nadie lo nombró, pero ya hasta FIBA lo ratificó. “Hay que poner orden. Se supone que alguien iba a administrar eso y yo iba a apoyar el proyecto. Hablé con gente de la Conade y ellos dijeron que esta es la mejor manera de que esto funcione.” –Pero es ilegal –le recuerda la reportera. –No entiendo por qué FIBA lo ratificó. Distintos grupos Confundido en la entrevista, Bremer pidió tiempo para investigar qué ocurría. Se comunicó después para decir que él es el presidente de la Comisión denominada Task Force que se creó para reestructurar el basquetbol mexicano e insistió en que él nunca se postuló para ser presidente de Ademeba porque no tiene tiempo para atender estas tareas. La Comisión para el Fortalecimiento del Basquetbol (Task Force) fue creada en abril de 2016 en Mies, Suiza. FIBA Mundo eligió al español José Luis Sáez para que la representara, por el COM participó Antonio Murrieta; por la Ademeba, el propio Robledo, y por la Conade, Gilberto Hernández. Las partes también propusieron al director de Valúe Grupo Financiero, Carlos Bremer Gutiérrez, para que fungiera como presidente independiente de la comisión y garantizara “que los objetivos sean cumplidos”. En la asamblea del 11 de diciembre, Sáez estuvo presente. No fue posible localizarlo para tomar su versión de los hechos. Tampoco Horacio Muratore, presidente de FIBA Mundo. Su hermano Raúl informó que se encontraba en las montañas y no era posible hacer contacto con él. El Estatuto de Ademeba es igual al de cualquiera otra asociación civil: la máxima autoridad es la asamblea que forman los asociados y sólo ellos pueden nombrar y cambiar a los integrantes del Consejo Directivo. “Nosotros elegimos a Carlos Bremer en la Ademeba, hasta ahí nos quedamos. Desconocemos por qué quedó otro como presidente. Firmamos un acta con gente de la Conade que estaba ahí. No sé cómo está él fungiendo como presidente. Nos enteramos en pláticas con compañeros”, señala Baltazar Ramírez, presidente de Ademeba Sinaloa. –¿Aceptarán los presidentes de asociaciones que se quede Gilberto Hernández? –No. Tendríamos que sentarnos a ver quién es esa persona, por qué viene, por qué el cambio, que nos explicaran. Recibimos el correo electrónico pero no nos quedamos tranquilos con la explicación. No sabemos por qué se movieron las cosas. Protagonista a base de traiciones Hernández Oseguera es licenciado en Derecho por la Universidad Anáhuac. Es árbitro del Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS, por sus siglas en francés) desde 2010. Se le conoce como El Colorado, por el color de su cabello. En 2013 se convirtió en miembro permanente del Comité Olímpico Mexicano (COM) a petición del entonces presidente vitalicio, Mario Vázquez Raña. Cuando la medallista olímpica Soraya Jiménez falleció el 28 de marzo de ese año, quedó vacante un lugar como miembro permanente. Vázquez Raña le dio indicaciones al presidente del COM, Carlos Padilla Becerra, para que Hernández Oseguera entrara a la familia olímpica. Aquel año, Hernández Oseguera era amigo muy cercano de Jesús Mena, quien dirigía la Conade. El exclavadista no dudó en meterlo a su círculo más íntimo cuando en 2012 el presidente Enrique Peña Nieto lo nombró máximo dirigente del deporte nacional. Hernández se convirtió en asesor jurídico de Mena. Años atrás, Alejandro El Güero Burillo los presentó y comenzaron la amistad. Mario Vázquez Raña quería tanto a Mena que le concedió el capricho de integrar a su amigo al COM sin contar con ningún merecimiento. De hecho, un grupo de miembros se opuso a su nombramiento. Airadamente, en la asamblea en la que sería investido, reclamaron que se integrara al olimpismo. Pero Hernández Oseguera ni siquiera se apersonó para tomar protesta del cargo. Aun así se convirtió en miembro permanente. Como asesor jurídico de Mena, Hernández devengaba un salario de 138 mil pesos por honorarios. El Órgano Interno de Control (OIC) detectó que su sueldo estaba casi emparejado con el del director de la Conade. Le solicitó que presentara su declaración patrimonial. Pero Hernández fue omiso a la petición de la Secretaría de la Función Pública (SFP). Se abrió el expediente 0026/2014 y el 11 de noviembre de 2014 recibió una amonestación privada por incumplir con la declaración de su situación patrimonial. Según el Sistema de Registro de Servidores Públicos Sancionados (http://www.rsps.gob.mx/Sancionados/publica/buscapublicas.jsp), que depende de la SFP, Hernández Oseguera fue inhabilitado durante seis meses por la misma razón (expediente 0009/2015). La SFP resolvió el 7 de septiembre de 2015 inhabilitarlo del 14 de septiembre de 2015 al 13 de marzo de 2016, periodo en el que Jesús Mena ya había dejado de ser director de Conade. Desde el 15 de abril de 2015, Alfredo Castillo lo reemplazó. Pero haber estado inhabilitado no impidió que Hernández Oseguera continuara operando en la Conade. Cambió la amistad de Mena por la de Alfredo Castillo: se ganó la confianza de este último traicionado a aquél. Le ayudó a armar un expediente judicial contra el exdirector de la Conade por manejos irregulares en su gestión. El documento llegó hasta las manos de Arely Gómez, titular de la Procuraduría General de la República (PGR). Después, el presidente Enrique Peña Nieto instruyó a Castillo a dejar de perseguir a Mena. Hernández no dudó tampoco en traicionar al COM. Cuando Alfredo Castillo se dedicó a perseguir a los presidentes de federación para quitarlos de los puestos en que se eternizaron, mandó a este emisario a gestionar ante las federaciones internacionales que los destituyeran. Hernández fue el brazo de Castillo para golpear a las federaciones. La maniobra derivó en que el Comité Olímpico Internacional (COI) estuvo a punto de sancionar a México con la expulsión de los Juegos Olímpicos de Río 2016 por la burda intervención gubernamental en la que incurrió. Entonces, el secretario de Educación Pública, Arturo Nuño, ordenó a Castillo que cesara el ataque contra las federaciones. La lealtad de Hernández Oseguera con Castillo ya estaba probada. Por esta razón, en la asamblea del COM que tuvo lugar en diciembre de 2015, la familia olímpica acordó suspender a Hernández como miembro permanente de este organismo. Su expulsión definitiva está aún pendiente. Padre de la ley y primero en violarla Hernández es también el padre de la Ley General de Cultura Física y Deporte vigente desde abril de 2013. A cuatro años de que esa ley que él diseñó entrara en vigor, sigue sin instalarse el Comité de Vigilancia Electoral (Coved): el órgano responsable de velar por la limpieza y legalidad de los procesos electorales en las federaciones deportivas. Sólo existe en papel. Durante estos cuatro años, las federaciones han realizado procesos de elección según les ha venido en gana. El director de la Conade ha cuestionado los mismos desde sus redes sociales y en espacios que algunos periódicos afines al gobierno federal le han abierto. Pero él también es responsable de esos abusos por omisión. Prometió instalar a los integrantes del Coved desde hace 18 meses. No lo ha hecho. El propio Estatuto de la Ademeba reconoce al Coved como el instrumento que vigilará la legalidad y transparencia de los procesos electorales del órgano de gobierno de esta asociación, así como de las asociaciones estatales. Merced a esta ausencia, Hernández Oseguera se convirtió en el presidente espurio de la Ademeba. Y FIBA Mundo lo avaló. Hernandez Oseguera no respondió a un par de solicitudes de entrevista que se le hicieron a través de dos correos electrónicos enviados desde el 6 de abril. Este reportaje se publicó en la edición 2111 de la revista Proceso del 16 de abril de 2017.

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