Cuba y su teatro

lunes, 10 de febrero de 2020 · 15:24
LA HABANA (Proceso).– Este país se mantiene en la resistencia y en la convicción de que la vida comunitaria puede ser realmente comunitaria; donde el derecho a la cultura, la educación y  la salud son pilares fundamentales de su desarrollo. A pesar del recrudecimiento del bloqueo, el cual ha aumentado los obstáculos a vencer, nos encontramos con propuestas escénicas y culturales que fomentan las artes y el desarrollo de sus creadores. La Casa de las Américas –con más de 60 años de fundada– es un ejemplo. El departamento de Teatro, bajo la dirección de Vivian Martínez Tabares, está en movimiento constante. Publica la revista de teatro latinoamericano Conjunto, cuyo número más reciente está dedicado al Teatro de grupo y otros temas de interés como Exploraciones sobre masculinidades y género; y realiza cada dos años la temporada de Teatro latinoamericano y caribeño Mayo teatral convocando a grupos y puestas en escena con una perspectiva contemporánea. Los Premios Casa de las Américas de ensayo, cuento, novela y teatro, entre otros, son de los más prestigiosos a nivel internacional. El pasado 30 de enero se otorgó el de teatro a la obra Bayamesa. Réquiem por María Luisa Milanés, del dramaturgo cubano Abel González Melo. El texto, aún sin publicar, aborda la vida y la obra de esta poetisa cubana del siglo XIX que vivió la dictadura de su padre primero y la de su esposo después, limitando su expresión literaria y llevándola al suicidio. Los poemas de Milanés resaltan por su belleza y evocación, y la obra juega con la vida de la poetisa y la realidad de los actores que interpretan el drama.  Como parte de las actividades de Casa de las Américas y el repertorio del grupo Teatro de los elementos, se presentó la obra Montañeses en la provincia de Cienfuegos, la cual también había participado en el XVII Festival de Teatro de la Habana. La obra dirigida por Oriol González, que da funciones en El Jovero, sede del grupo teatral, representa un proyecto de teatro comunitario donde los actores viven en la comunidad en la que se presentan y responden a esa realidad. Oriol González, también director del grupo, cuenta cómo el Teatro Escambray de los sesenta fue la inspiración para fundar Teatro de los elementos hace treinta años, realizando un teatro comunitario que hablara y discutiera los problemas de la zona. La obra de Montañeses aborda una época difícil en la región donde existieron una serie de conflictos alrededor de las bandas contrarrevolucionarias que el gobierno quería combatir y que llevó, para evitar riesgos, a la expulsión indiscriminada de sus habitantes despojándolos de su tierra nativa. Montañeses, de Antilio Caballero, sucede en una zona rural y el público recorre diferentes espacios donde cada uno de los personajes se expresan. Caminamos en la oscuridad visitando viviendas de madera de las que asoma una mujer llorando a su hijo o un hombre vociferando su incomodidad. El espectador los ve parcialmente, aumentando la curiosidad y las historias se suceden en fragmentos. A la orilla del río sabemos de aquel que volvió a donde nada queda, o bajo un árbol vemos a una mujer a la que abandona su pareja estando a punto de parir, o a un trabajador pregonero que nos invita a hacer el recorrido. La maravillosa experiencia de un teatro en tránsito lleva a la significación de cada espacio ligado a la naturaleza y a la esencia de las personas que lo habitan. Teatro entrañable que nos permite conocer una parte de la historia de Cuba y que confirma el espíritu comunitario de la creación y la participación. Su autor, Antilio Caballero, es también autor de Espantado de todo, que nos habla del poeta y revolucionario José Martí, y de la que se hablará en la siguiente entrega. Cuba será el país invitado para el próximo Cervantino. Este texto se publicó el 9 de febrero de 2020 en la edición 2258 de la revista Proceso

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