Liliana García Sánchez y la biografía de Chávez Teixeiro

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Hace una semana se presentó en el Museo de la Cultura Indómita (Regina 66, Centro Histórico de esta capital) el volumen biográfico e ilustrado del filósofo, músico y catedrático Jorge Gasca Salas (Ciudad de México, 1963) León Chávez Teixeiro: El cantor con el Sol en el sombrero. Canto épico y revolución (Ed. Itaca, 2018, 445 páginas).

Transcribimos a continuación la ponencia íntegra de la historiadora Liliana García Sánchez (autora a su vez de las excelsas memorias de la cantautora Judith Reyes), intitulada “Comentarios al libro El cantor con el Sol en el sombrero, de Jorge Gasca Salas”, presentada en tan memorable ocasión.

Hilando arte y lucha

Distinguidos miembros de la mesa: Jorge Gasca, Roberto Ponce, Sergio del Río. Compañeros y amigos que nos acompañan esta tarde. Por motivos de un asunto de salud que debo atender, no me fue posible acompañarles de manera física. Sin embargo, me encuentro de todo corazón entre ustedes, ya que es motivo de celebración la aparición de este libro, su divulgación y su discusión.

En primer lugar, porque soy testigo del intenso trabajo que ha significado, del cuidado y entusiasmo que puso Jorge en el tejido de los diversos hilos que componen la vida de León. En segundo lugar, como historiadora interesada en estos temas, aplaudo y agradezco esfuerzos como éste, una importante aportación a la historia popular y revolucionaria de los Siglo XX y XXI mexicanos. Una felicitación muy calurosa a Jorge, quien aporta cabalmente con este libro a esa historia, revelándonos importantes aspectos de la construcción del sujeto popular revolucionario. Enhorabuena.

Abarcar por medio de un libro la vida y la obra de León Chávez, me parece una empresa titánica. Hay que tener a la mano múltiples hilos con los cuales tejer y reconstruir una vida que pasó por algunos de los momentos más álgidos de la historia mexicana; una vida que se despliega y se expresa en el ámbito intelectual, estético, político y cultural.

Consciente de la envergadura de este proyecto, Jorge Gasca decidió subtitular su libro “canto épico y revolución”, retomando los conceptos tradicionales del cantar popular, y de la lucha revolucionaria como motivo del canto.

Las motivaciones que dieron forma a este libro, en palabras del autor, responden a intereses de muy alta índole: situar la figura de León Chávez en su justa dimensión histórica y política. A lo largo de mis investigaciones sobre la canción de protesta mexicana, en el trabajo con la memoria de los cantores, he encontrado que la mayoría de ellos, revelan en su memoria a dos figuras inspiradoras y de influencia definitiva en su quehacer artístico y político. Me refiero a Judith Reyes y León Chávez.

Gracias a la cronología que construye Jorge Gasca para el libro, podemos recorrer en la línea temporal de León, la línea histórica de buena parte de la historia mexicana del Siglo XX.

Interesante, ya que en 1965, por ejemplo, Judith Reyes estaba cantando y acompañando a los campesinos y maestros chihuahuenses, con corridos de alta calidad musical y contenido histórico indiscutible. Mientras tanto, en ese mismo año, Teixeiro pintaba y se acercaba al cine, siempre con grandes inquietudes por el canto y la composición. 1968 constituye el escenario político y cultural para dos figuras que se encuentran entonces; Reyes y Teixeiro, y fungirán, al lado del maestro Enrique Ballesté, como figuras “mayores” de la protesta mexicana, frente a las nuevas generaciones emanadas del movimiento estudiantil, como el grupo Los Nakos, y solistas como Óscar Chávez, Gabino Palomares, Margarita Bauche, entre otros.

El libro de Jorge nos abre un panorama fascinante y poco explorado en la historia de León: La niñez, la adolescencia; el ambiente barrial y familiar; los inicios de una politización basada en los desencuentros de clase que se viven en un barrio cercano al Instituto Politécnico, un barrio obrero, popular, con la cercanía del Colegio Militar que agudizaba las contradicciones de clase entre los pobladores.

Gracias a este panorama que Jorge reconstruyó, encontramos a un León volcado en hacia la pintura, en una búsqueda personal y hasta cierto punto solitaria. Las exposiciones y vivencias en el mundo de la pintura nos hablan de los primeros pasos de un artista interesado en reflejar la urbe, la lucha de clases y la vivencia descarnada de la “ciudad capital”.

Después de 1968, León encabeza una comuna juvenil en Santa María la Ribera. Paso por este momento rápidamente, ya que contamos con la presencia de uno de los fundadores, Sergio del Río. Sólo quisiera subrayar, que Jorge supo tejer esta etapa vital de León, uniendo los hilos de la reflexión y la discusión política de corte marxista; la vida cotidiana juvenil, el hambre de aprender (pero también de pan), los conflictos por la economía, la organización del trabajo, la amistad y el estudio.

Vemos cómo 1968 resultó ser un detonante para cantores como León, quien, en palabras de su amigo Tony Peralta, “encontró público” para sus canciones; al mismo tiempo, ese público encontró canciones pertinentes, necesarias, novedosas y aguerridas para los tiempos que estaba atravesando nuestra sociedad.

Otro de los momentos que deseo hacer notar de este libro, es el interés que puso el autor en la crítica y reflexión de cada uno de los conceptos centrales del canto de León. Este esfuerzo por conceptualizar, con una firme disposición a teorizar el proceso creativo y político del sujeto histórico, nos habla de sus intenciones como investigador, que no se detienen en lo meramente biográfico, sino que incorpora un esfuerzo intelectual por desbrozar el campo ideológico que alimentó las canciones y la estética de Teixeiro. Considero este como uno de los más importantes aportes de Jorge como autor.

De ahí que este libro sea una suerte de “manual” para pensar histórica y filosóficamente la figura de Teixeiro. Jorge desarrolla con sumo cuidado la noción del “canto revolucionario”, también entendido como “canto umbral” o “fronterizo” en el sentido histórico. Esta postura para conocer la naturaleza de la obra artística, denota un profundo conocimiento del contexto que permeó las ideas del artista, tanto del período histórico, como de las ideas y debates que estaban en boga en esos años. Es muy valiosa la aportación de Jorge en este sentido, al desplegar los escenarios políticos, ideológicos e intelectuales en donde León discutía, creaba, incorporaba e influía.

Otro elemento conceptual que vuelve al libro una obra original y propositiva, es el entramado que hace a lo largo de la vida del artista, de la noción de revolución comunista (siempre cambiante y en conflicto), en donde lo revolucionario es entendido como subversivo y lo subversivo como ruptura; esta idea de ruptura está presente en la obra de León desde sus primeros proyectos pictóricos, hasta sus más importantes canciones. Jorge liga coherentemente esta idea de revolución a la idea del canto épico.

Con el rigor conceptual que caracteriza al autor, nos es posible comprender con sencillez los sentidos del canto épico: tanto el literal, que narra las batallas diarias de hombres y mujeres trabajadores; como el sentido Brechtiano. Sabedor de la fuerza de Brecht en el pensamiento de Teixeiro, Jorge se propone un tejido fino entre la estética y la poética y una postura claramente estético-política.

Estos han sido los aspectos que considero, constituyen la columna intelectual del autor; no es fácil narrar una vida tan rica y compleja como la de Teixeiro, hombre que habla, declara, critica, canta, opina, trasciende. No es fácil, ya que el autor no sólo mantiene una línea narrativa cronológica impecable en la vida del artista, sino que también sostiene como autor, su propio pensamiento, sus convicciones, denotando no sólo su admiración hacia el sujeto estudiado, sino también su profundo compromiso como filósofo atento a los sucesos históricos que han dado forma a nuestra sociedad actual.

No me queda sino recomendar ampliamente este libro, producto de esfuerzo, estudio y admiración. Lo recomiendo a todos quienes queremos y admiramos a León, para llenar esas lagunas de su vida que desconocíamos, para comprender a cabalidad la naturaleza profundamente subversiva de su obra, los sentidos nuevos que le dio a emociones humanas como la solidaridad, el amor, la ternura, la ira, la indignación.

A quienes desconocen la obra de Teixeiro, siempre les he recomendado que comiencen por escuchar su canto, su música, atiendan sus letras, las situaciones en donde nos veremos reflejados, como en un espejo ineludible. Sin embargo, a partir de ahora, recomiendo especialmente este libro a quienes no conocen la obra y la figura de León, recomiendo que lo lean y no dejen de escuchar su música, su épica y su poética que inevitablemente nos hará sentir solidariamente involucrados, parte de una historia colectiva que construimos todos, para un mundo más justo, más humano, en donde prevalezcan la hermandad y la dignidad.

El cantor con el Sol en el sombrero, un libro obligado en las bibliotecas escolares, familiares, universitarias, un libro tan necesario como el sujeto histórico que retrata. Gracias nuevamente, Jorge Gasca, estoy segura de que este será el inicio de un proceso de reflexión del arte y la cultura mexicanos, que mucho enriquecerá nuestra comprensión histórica de los movimientos artísticos libertarios.

Felicito calurosamente al autor, a los estimados miembros de la mesa, a todos los asistentes, muchas gracias.

Liliana García Sánchez

27 de junio de 2018

Museo Casa de la Memoria Indómita
CDMX

Comentarios