“Carmen” con todo y lidia del toro en San Luis Potosí

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Se presentó en San Luis Potosí la ópera Carmen (1875), de Georges Bizet (1838-1875), basada en una novela corta de Próspero Mérimée publicada en 1845, obra que, por cierto, se consigue fácilmente en español y es de lectura inevitable; muy recomendable para todos los amantes de la ópera y de la literatura.

Esta función fue producida por la Secretaría de Cultura de San Luis Potosí y la compañía Ópera de México. Se presentó en el ruedo de la monumental plaza de toros Fermín Rivera “El paseo” y levantó un gran revuelo por un desafortunado incidente:

En el último acto se lidió un toro que supuestamente no debía de lastimarse, por lo cual los organizadores prometieron torearlo al estilo portugués. Así, el público y los cantantes suponían que al astado se le darían unos capotazos y muletazos y se iría intacto, pero cuando salió un picador y lo picó y brotó la sangre se desató la bronca.

Un sector del público horrorizado abandonó el lugar, algunos del elenco también y hubo una gran molestia que de inmediato se filtró a las redes sociales.

El elenco estuvo formado por la joven y talentosa mezzosoprano mexicana Diana Peralta, que debutó en el personaje de Carmen; como Don José, Juan Pomares (de Panamá); Escamillo fue Johnny França; Remendado, Arifer Gómez; Micaela, Débora Faustino (los tres de Brasil); como Zúñiga, Marcos Valenzuela; en el papel de Morales, Luis Leoncio Luna; Mercedes, Estefanía Cano (los tres mexicanos); Frasquita, Liz Elizabeth Rodríguez (de Puerto Rico); Dancairo, José Ávarez (de Panamá).

La dirección orquestal recayó en el maestro Linus Lerner y la dirección escénica sobre Arturo Rodríguez.

Entrevistado para apro, el maestro Arturo Rodríguez declaró que el público aplaudió a rabiar cada uno de los números que conforman la ópera. Asistieron entre dos mil 500 y dos mil 800 personas, con lleno total. Dijo que la gente estuvo feliz con este espectáculo tan complejo donde hubo tres calandrias con caballos percherones, cuatro de alta escuela, un coro de 50 niños, coro de adultos, orquesta con 120 artistas en escena, baile flamenco…

El vestuario fue prestado por la Ópera de Bellas Artes, la sonorización transcurrió sin problemas, hubo dos pantallas gigantes de cuatro metros con supertitulaje. Lerner, talentoso y preciso, con buenos tiempos, además de iluminación bastante bien, aunque mejorable, y la obra sin cortes.

Respecto a la corrida del toro, el maestro Rodríguez informó que fue lidiado por el torero potosino José Mauricio, y que entre 5% y 10% de la gente mostró desagrado con la mezcla de ambos espectáculos. Previamente se le avisó al que podía abandonar el recinto si no quería ver lo del toro y después regresar.

Finalmente, se concluyó que la ópera fue un evento histórico por la calidad lograda, por la fastuosidad del espectáculo y la entusiasta respuesta del público, consiguiéndose mucho más de lo que se esperaba, de acuerdo con el maestro Rodríguez.

El colectivo anti-tauromaquia de San Luis Potosí pidió días antes de la función que se eliminara lo del toro, y aunque conminaron a la Secretaría de Cultura y a los organizadores del festival, no lo lograron.

Al parecer todos entendieron que no se lastimaría al toro, que se torearía y ya, pero no fue así.

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