Chela Lora, “la domadora” de El TRI

Alex y Chela Lora en el concierto en el Zócalo. Foto: @Gritaradiomx Alex y Chela Lora en el concierto en el Zócalo. Foto: @Gritaradiomx

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Corría el año 1983 cuando Three Souls in My Mind tronó como conjunto musical debido a las gruesas discrepancias entre sus fundadores el bataquero Carlos Hautvogel y el cantautor Alejandro Lora, entrando la novia de éste, Chela Lora, a ser representante de la nueva agrupación desde entonces llamada simplemente El TRI.

Muchos de hasta los entonces cercanos a Alex Lora vieron con malos ojos el papel preponderante de Chela en el famoso grupo rocanrolero, ya que siempre Three Souls in My Mind supuestamente había pertenecido a la banda roquera, o al menos así lo creían sus fans.

Chela Lora llegó al mundo del rock en el momento oportuno y a la hora adecuada para quedarse, con tanta buena fortuna, que ella arregló el caos para Alex Lora y su nueva banda El TRI, afianzando su lugar permanente allende las fronteras mexicanas, en América Latina y Estados Unidos.

Este año 2018, los Lora celebran medio siglo en el rocanrol y justo es evocar aquí su romance, en palabras de Chela Lora, redactadas en el scrap book (libro de recuerdos) de Alex Lora ilustrado Que viva el rocanrol (Producciones Lora, 2014; 294 páginas). Como dice Armando Manzanero en el prólogo: “Alex es el único roquero que ha sabido adaptar el género en nuestro idioma.”

Esta es la remembranza de Chela Lora.

Cómo nos conocimos

Un día mi hermano y su novia me invitaron a una fiesta…

Pensé que era en una casa, pero ya que llegamos me di cuenta que era una tocada dominguera, y cuando llegamos estaba tocando un grupo llamado los Dug Dug’s. Yo sabía que existían, pero nunca los había oído tocar; y a un lado del escenario vi a un chavo (Alex) que estaba con otros melenudos como él y me llamó mucho la atención porque su facha era muy especial, súper delgado con una greñota güera, con una chamarra de barbas y pantalón rayado, la verdad es que me gustó muchísimo.

Cuando terminaron de tocar los Dug Dug’s me llevé la sorpresa de que él (Alex) también tenía su grupo, porque de repente vi que se subió al escenario, tomó su guitarra, empezó a tocar y se presentó diciendo: “Nosotros somos Three Souls in My Mind”, y de volada se me vino a la mente que muchas veces en la calle había visto pegados en las paredes unos posters pequeños anunciando tocadas para recaudar fondos para la reconstrucción de la iglesia de San Judas Tadeo; me acuerdo que en el cartel aparecían los grupos Los Maverick’s, Three Souls y los Dug Dug’.

A pesar de que yo era muy chavita siempre fui muy rocanrolera, mis “domingos” los juntaba para comprarme discos de Los Doors, Janis Joplin, Jimmy Hendrix, Frank Zappa, Quicksilver Messenger Service, Savoy Brown, entre otros, y realmente de rock nacional no sabía mucho; porque a los únicos grupos que yo conocía eran a los de esa tocada a la que me invitaron mi hermano y su novia.

Por primera vez oí tocar a Three Souls in My Mind, la verdad me sorprendió muchísimo cómo sonaban, porque no sabía que en México existía un grupo que tocara verdadero rocanrol.

Fue una experiencia muy loca; yo nunca había asistido a una fiesta de esas que en realidad era una tocada y me quedé frustrada, porque no sabía cómo volver a ver a Alejandro, pues la neta me quedé prendida de él y del grupo, porque musicalmente me fascinó.

Un día, en la única revista de rock que existía en aquel entonces que se llamaba México Canta, salió una entrevista de Three Souls y venía el teléfono de Alejandro que decía que era para contrataciones, me dio mucha emoción y le llamé; pero la verdad no fue con la intención de ligármelo, porque yo estaba muy chavita y a él lo veía como a alguien inalcanzable y me imaginaba que tenía como veinte mil novias.

Cuando hablé con él solamente fue para decirle que tocaban padrísimo, que a mí me gustaba mucho el rocanrol y que tenía mi colección de discos importados, etcétera, y de vez en cuando le llamaba por teléfono y platicábamos de los grupos extranjeros de rocanrol que eran los discos que yo tenía.

Por un tiempo dejé de llamarle hasta que surgió el Festival de Avándaro 1971), que fue algo que levantó mucha expectación entre toda la banda que gustaba del rock porque en ese tiempo acababa de pasar el Festival de Woodstock (1969).

En el cartel del Festival de Avándaro, vi que estaba anunciado Three Souls in My Mind y creí que esa era la oportunidad para conocernos. En aquel tiempo yo estaba acompañando a mi hermana, la casada, en su casa, pues había tenido a su bebé y estaba sola porque mi cuñado se había ido al Canadá a buscar trabajo y casa para llevarse a mi hermana a vivir allá. Su bebé ya tenía dos meses y a escondidas de nuestros papás nos lanzamos al Festival de Avándaro.

Yo iba preparadísima para conocer a Alex, porque le llevaba una camiseta muy locochona que yo misma le había bordado con unos hongos en el frente. Y ya estando allá, busqué la oportunidad de conocerlo y me acerqué a la hora de que estaban montando el audio, y lo vi que ahí estaba, no me atreví a hablarle; pero él se me quedó viendo muy clavado. Más tarde regresé al mismo lugar y empecé a chorear a un chavo de la producción y me pasó por el backstage al área donde estaban los músicos y ahí lo vi de nuevo, en ese momento dije: “¡Ahorita es cuando!”

Y me dirigí hacia él y se puso muy nervioso desde que me vio.

Él estaba recargado en un tubo que sostenía una lona tomándose una cerveza, se agarró de un tubo con la otra mano y caminó dándole una vuelta, y estando frente a él, le dije: “Hola, yo soy Chela.” Y él me respondió muy contento:

“¡Qué buena ondaaa!”

Fue padrísimo, porque esa tarde me la pasé con él cotorreando hasta que se llegó la hora de la prueba de sonido. La primera banda que probó fue El Amor, un grupo que venía de Guadalajara, y después Three Souls; ¡yo sentí que estaba soñando, no lo podía creer, estaba con él en el Festival de Avándaro, lejos de mi casa y sin permiso de mis papás!.

Más tarde, cuando comenzó el concierto me despedí de él y regresé al lugar donde estaba con mi hermana y su bebé (que ahora ya tiene 42 años), un Volkswagen que nos prestaron dos parejas gracias a su bebé, los chavos nos lo prestaron y ellos prefirieron acampar con sus novias en el pasto. Pasó toda la noche del concierto, hasta que llegó el momento en que el Three subió al escenario; eran las 8 de la mañana, ellos cerraban el concierto. Cuando se acabó todo, lo busqué para tomarnos unas fotos juntos, nos despedimos y quedamos en que yo le hablaría por teléfono para volvernos a ver y todo fue felicidad; pero ya estando acá en México el día que quise llamarle, se me había olvidado su número de teléfono y yo me moría de la impresión; tuve que hacer memoria sufriendo horriblemente hasta que me acordé.

Estuvimos en contacto de nuevo, empezamos a salir y nos hicimos novios.

Novia fantasma

Mi noviazgo con Alejandro fue como de película, algo muy emocionante pues yo realmente salía a escondidas de mis papás y cuando había una tocada cerca de mi casa le decía a mi mamá:

“Voy a ir a misa.”

Siempre me acompañaba Laura, mi amiga de toda la vida; íbamos de volada todas nerviosas y cuando llegábamos, a veces coincidía en que el Three Souls ya estaba tocando y Alex me veía entre el público, me saludaba de lejos y ya, o sea que era como la novia fantasma porque llegaba y me desaparecía. Cuando terminaba de tocar yo ya no estaba.

Y así muchas veces hasta que le tuve que confesar a mi mamá que tenía novio para poder salir con permiso y tranquilidad de verlo, pero mi papá no sabía porque él odiaba el rocanrol y estaba en contra de los greñudos, el escándalo y esa horrible música para locos y no sé qué tanto más decía…

Cuando mi papá se enteró fue algo chistosísimo porque a veces cuando estaba yo con Alex en una tocada, de repente llegaban algunos reporteros y tomaban fotos que para tal revista o tal periódico y lo entrevistaban, y así muchas veces. Hasta que un día, mi papá estaba sentadito muy tranquilo con su revistita leyendo cuando de repente, muy enojado, le grita a mi mamá:

“¡Celiaaa, mira, ven a ver dónde anda tu hija!”

Y resulta que era un reportaje de rock que traía una foto que abajo decía: “El Three Souls con sus respectivas tortitas” (o sea, cada uno de ellos con sus chavas). Y pues mi papá estaba muy enojado y no se la acababa.

Otro día, en el periódico Excélsior, nos vio a mi hermana y a mí en una tocada en el Salón Chicago y así fue que se enteró de que Alex era mi galán y pues tuve que hablar con él para pedirle permiso de que fuera mi novio.

Cuando lo conoció, que fue después de cinco años de novios y hasta entonces que entró a mi casa, lo adoró porque al tratarlo ya no lo veía como un rocanrolero greñudo, él sabía qué clase de persona era, se daba cuenta cómo me trataba, y que era decente y puntual cuando llegaba por mí, y cuando me llevaba de regreso a mi casa; con todas esas cosas demostraba que me quería y que no estaba jugando conmigo.

Alex es muy detallista conmigo, por eso digo que sigue siendo mi novio. Cuando Alex comenzó a ser mi novio fue algo increíble, porque a pesar de ser tan joven y rocanrolero era súper atento, divino, cuando salía de gira siempre me hablaba desde donde estuviera, de donde viniera me traía regalos, también a mi mamá, y normalmente me compraba flores como hasta la fecha lo sigue haciendo; tiene muchísimos detalles conmigo, para mí sigue siendo mi novio y estoy súper enamorada de él.

Alex y yo estamos muy agradecidos con Dios por habernos puesto en el mismo camino porque pudimos encontrarnos, unir nuestras vidas, vivir lo inesperado, reír, llorar y sufrir juntos tomados de las manos, luchando con todas nuestras fuerzas y con toda nuestra fe por nuestro amor y el de nuestra hija Chela… Creemos que estamos hechos el uno para el otro y hasta ahorita nada nos ha podido separar y no nos damos por vencidos, porque una y otra vez hemos podido comprobar que somos almas gemelas.

Un símbolo de libertad; Alex es un símbolo de libertad, de rebeldía, de justicia, de amor, es… ¡todo! Lo que canta, abarca todos sus  sentimientos, con los cuales ha llegado al corazón y al alma de la gente. Porque cuando el rocanrol está hecho con el corazón, atraviesa el alma convirtiéndose en un desahogo que alivia el espíritu.

El rocanrol nos unió, juntos por él hemos luchado, es nuestra vida y seguirá siendo nuestra eterna historia.

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