“El hombre detrás de la máscara”, documental sobre El Hijo del Santo

CIUDAD DE MÉXICO.- El documental El hombre detrás de la máscara, dirigido por Gabriela Obregón, sobre cómo surgió y quién es El Hijo del Santo, cuyo nombre se lo puso su padre El Santo, se estrena en México, para festejar sus 36 años como luchador profesional.

“La película se terminó desde hace algunos años. Viajó a festivales, nacionales e internacionales, lo cual evitaba que estuviera en los cines, y ya era algo que quería porque mucho público me preguntaba en redes sociales que la quería ver. Estará únicamente por dos semanas, en dos horarios 18:00 y 20:30 de la noche, en Cinemex”.

El largometraje, con testimonios de familiares y amigos de El Hijo del Santo, entre otros, también se proyecta en la Cineteca Nacional, desde el 18 de octubre.

En entrevista El Hijo del Santo explica que la razón de lanzar el documental es porque celebra más de tres décadas y media de su carrera:

“Me siento muy contento de poder compartir con el público esta película donde voy a abrir mi corazón, lo que nunca hago en entrevistas porque soy muy cauteloso de mi vida privada, pero Gabriela Obregón (su esposa) logró que hablara de temas que a veces son tabús, que no me gusta mencionar de mi vida privada. Además, es una película donde verán a El Hijo del Santo desde pequeño, cómo fue de la mano de su padre conociendo la lucha libre y descubriendo el personaje de El Santo.

“Hay testimonios, hay momentos de mucha emotividad y tristeza. Yo estoy seguro que le va a gustar mucho al público”.

-En el documental, se ve que al principio su papá, El Santo, no quería que usted fuera luchador y le exigió una carrera, ¿cómo asimila ahora esos momentos?

-En el fondo creo que si quería que yo fuera luchador. Él, como papá decía, no, primero estudia y después haces los que quieras, pero yo realmente me aplaudo a mí mismo porque logré mi sueño, gracias a ser perseverante, a ser necio, en el buen sentido de la palabra, a luchar por mis sueños porque si yo hubiera obedecido a mi padre y hubiera dicho, bueno, entonces me dedico a otra cosa , no sé que sería de mi vida. Tal vez hubiera sido un comunicólogo exitoso, un periodista o me hubiera dedicado a los negocios, no sé, pero yo le aplaudo a El Hijo del Santo, más bien al señor que está bajo esta máscara por  esa perseverancia, y esto es algo importante para los jóvenes, para los niños que poseen sueños que pueden lograr, que pueden cumplir siempre y cuando crean en sí mismos.

La aceptación

-¿Cómo fue para usted vencer toda esta parte del público que prefería mejor al padre, El Santo, que al hijo?, y que, según la película, se les hacía una mala copia, ¿cómo fue luchar contra viento y marea para demostrar que usted contaba con un estilo, una propuesta?

-¡Fue una etapa difícil!..

“Es muy doloroso que no crean en ti, que te tachen de copión o de remedo de El Santo, pero mi padre fue un hombre muy sabio y me dio muy buenos consejos. Lo primero que hizo fue decirme, porque leyó todo esto y le molestaban los comentarios negativos: “No creas en los que te atacan ni tampoco en los aduladores, cree en ti”.

Y me dijo: ‘Es muy importante que no trates de imitarme, crea tu propio estilo, lucha diferente a mi, que la gente diga que no le copia al papá’. Entonces seguí sus consejos, me apliqué en el gimnasio, tuve que aprender a hacer cosas con mayor agilidad, quizá cosas más temerarias y me fui ganando el respeto del público, el cariño de la gente y también el respeto de los luchadores que en ese momento eran personas muy fuerte s, como El Perro Aguayo, Fishman, en fin, después de la generación de El Santo, era la generación más firme en la lucha libre y no permitían que cualquier chamaquito llegara a buscar un lugar.

“Literalmente fueron sangre, sudor y lágrimas, pero siempre demostré tener los pantalones bien puestos, tener valor y demostrarles que estaba preparado”.

El Hijo del Santo es del décimo hijo de El Santo. De sus hermanos varones, fue el único que decidió ser luchador “y al inicio se hicieron mis cómplices para que mi papá no se entera que peleaba, después vinieron las diferencias, que en cualquier familia sucede”.

En El hombre detrás de la máscara se cuenta cómo El Hijo del Santo rompió con la empresa Lucha Libre AAA y tuvo que irse a Europa y Japón. Cuenta a Proceso:

“Fue muy difícil porque a mi me gusta la justicia, que lo viví con mi padre. Yo por la boca de mi padre escuchaba anécdotas, había promotores que le quedan a deber o que a veces no había dinero para pagarle, y él quería que le pagaran a sus compañeros,  pero cuando inicié mi carrera me había dado cuenta de que el luchador era tratado como un objeto común, una herramienta, y no como un ser humano, yo empecé a exigirle a los promotores mejores pagos, mejores hoteles, transportes, lo justificaba con mis entradas en taquilla, y yo defendía mucho a mis compañeros para que tuvieran las condiciones de trabajo, pero esto molestaba a las empresas.

“Mencionaban que les alborotaba al gallinero, porque mis compañeros decían: ‘Tiene razón El Hijo del Santo’, lo único que logré con esto es que me vetaran y me cerraron las puertas, y a compañeros que lucharan conmigo, fue discriminación, me empezaron a acorralar, pero nos dimos cuenta que era el mundo muy grande, y Gabriela Obregón me impulsó a salir del país. Invité a compañeros luchadores y nos fuimos a conquistar lugares con éxito, y demostrar que podemos ser libres”.

-¿Cual es su sentir de quitarse la máscara, es un decir, en este filme?

-Estoy muy contento y que el público lo disfrute en familia porque le va a gustar, porque es una historia con la que se pueden identificar.

Acerca del autor

Nació en la Ciudad de México. Estudió ciencias de la comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Desde 1991 inició en el periodismo. Ha trabajado en los diarios mexicanos El Universal y La Jornada, entre otros, y el periódico español El País. En 1999 ingresó a Proceso, donde labora hasta la fecha. Foto: Carlos Enciso.

Comentarios