Cierra Pixies las tocadas juveniles del Zócalo

Black Francis, Joey Santiago, David Lovering y Paz Lenchantin daban arranque a un intenso espectáculo de casi dos horas para celebrar el 30 aniversario de su álbum Surfer Rosa.. Foto: Carlos Enciso Black Francis, Joey Santiago, David Lovering y Paz Lenchantin daban arranque a un intenso espectáculo de casi dos horas para celebrar el 30 aniversario de su álbum Surfer Rosa.. Foto: Carlos Enciso

CUIDAD DE MÉXICO (proceso.com.mx).- Cada concierto en el Zócalo teje diferentes historias con un hilo en común, es el espacio de la población para liberarse de la cotidianidad y del que ahora se están apropiando los jóvenes.

Así quedaron plasmados los retratos de ayer sábado como parte de la Semana de las Juventudes, donde se veían desde los frescos rostros adolescentes y los ya desgastados de antaño, ambos teniendo un sueño en común: ver a Pixies.

El deseo se cumplió pasando las 21:50 horas en una noche fría de otoño, pero de ardientes pasiones en la Plaza de la Constitución, cuando se logró distinguir a la agrupación estadunidense portando máscaras de luchadores y que rápidamente se despojaron con el grito de miles que les clamaban.

Black Francis. Foto: Carlos Enviso
Black Francis. Foto: Carlos Enciso

Black Francis, Joey Santiago, David Lovering y Paz Lenchantin daban arranque a un intenso espectáculo de casi dos horas para celebrar el 30 aniversario de su álbum Surfer Rosa.

La espera había valido para muchos que tuvieron que esperar horas entre caóticos apretujones, empujones y uno que otro desmayado, con tal de ver de cerca a sus ídolos y llegar hasta casi enfrente del entarimado.

“Gouge Away” y “U-Mass” dio la frenética partida para olvidarse de toda la travesía y escuchar un recorrido de éxitos de poderoso rock. Con guitarras, bajeos y percusiones aceleradas, movían los cuerpos las multitudes para bailar slam tras sentirse la locuaz “Crackity Jones”. Los tremendos brincos de demente felicidad eran colectivos. Relucían así esos sonidos ásperos y de dosis punk que los caracterizan, una identidad de Pixies bien marcada que los hace únicos y por lo cual son queridos por sus adeptos desde 1986.

El vocalista Black Francis nunca se despojó de sus gafas oscuras, pero una sonrisa se dibujaba a cada momento por tal recepción que abarrotaba el lugar. “Monkey Gone To Heaven” daba seguimiento al festín rockero sumándose “Bone Machine”, la desgarradora “Caribou” y la delirante “I’ve Been Tired”. Sin detener la marcha se oía “Subbacultcha”, “Brick Is Red” y de especial beneplácito “Nimrod’s Son”, “Mr. Grieves”, “Here Comes Your Man” y “The Holiday Song”.

David Lovering. Foto: Carlos Enciso
David Lovering. Foto: Carlos Enciso
Paz Lenchantin. Foto: Carlos Enciso
Paz Lenchantin. Foto: Carlos Enciso
Joey Santiago. Foto: Carlos Enciso
Joey Santiago. Foto: Carlos Enciso

Joey Santiago relució sus distorsionadas guitarras con “Vamos”, integrando “No. 13 Baby”, “River Euphrates”, “Dancing the Manta Ray”, “Down to the Well” y “Dead”. Llegaron “Broken Face”, “Isla de Encanta” y “Debaser”, vislumbrando el cierre con “Wave of Mutilation”, “Tame” y “Gigantic”. En perfecto español agradecía Lenchantin, con un paso al frente acompañado de todos los músicos a quienes se les veía satisfechos en su congraciada despedida.

Pero ante la insistencia de la fanaticada, ¿los originarios de Boston obsequiaron su clásico “Where Is My Mind?”, con las miradas del público que lucían un brillo de complacencia y el reflejo del clímax en su persona, ya cercana la media noche.

Con una notoria moderación de decibeles para no afectar la Catedral Metropolitana, afectada por los sismos de hace un año cuando se desplomó una de las estatuas del monumental edificio sagrado, el gentío huía lleno de regocijo por el sin igual escenario del corazón de México-Tenochtitlan, mientras la ondeante bandera tricolor testificaba el fin de una noche inolvidable que deleitó la calidad de Pixies a chicos y grandes.

Fans. Foto: Carlos Enciso
Fans. Foto: Carlos Enciso

Críticas a la Semana de las Juventudes

A pesar de las críticas que desató la Semana de las Juventudes por los gastos invertidos en el festival, los congregados aseguraron que el gobierno debe mantener estos espectáculos gratuitos en el Zócalo.

Y es que el Instituto de la Juventud de la Ciudad de México (Injuve) gastó más de 21 millones de pesos en su organización; 10 millones para contratar a Pixies y 2 millones 300 mil pesos para La Maldita Vecindad, situación que reclamaron madres jóvenes por presuntamente no recibir apoyos.

“Es bueno que existan estos conciertos, desde luego existen prioridades para México; pero para nosotros como familia es importante la cultura de la música porque es la manera de darles mejores valores a nuestros hijos en lugar que hagan otras cosas. Es algo sano”, dijo a APRO Ana Karen, madre joven de 24 años quien desde Iztapalapa se lanzó al Centro Histórico junto a su par de hijos de 8 y 7 años.

Tras enmarcar que los llevó porque son fans de los mexicanos DLD, también en el programa, ella añadió:

“Hay que pedirle al gobierno de AMLO que siga manteniendo estos eventos, como familia estos conciertos nos unen y además son gratis.”
Por su parte, Saraí Daniela Rosas de 18 años de Tláhuac mencionó:

“Estas actividades son culturales y nos ayudan como jóvenes a estar informados, porque además de la música nos hablan de orientación sexual, de cosas de género, aprendemos mucho”.
A su vez, Gilberto Aguilar de 17 años llegó desde Iztapalapa porque le gusta añadir agrupaciones a su acervo:

“Estoy conociendo nuevos proyectos musicales en los distintos escenarios, eso es genial; pero además estoy escuchando las bandas históricas, estoy contento”.

A sus 13 años, Gael Salas de la Gustavo A. Madero se considera todo un fan de Pixies, por lo tanto, esta fue su oportunidad de verlos en vivo sin costo alguno:

“Quizá tendría que hacer un esfuerzo y podría verlos pagando, pero me tendrían que ayudar mis papás, por eso los conciertos en el Zócalo son buenos.”

Venido desde San Ángel, Luis Neri de 19 años finalmente sugirió que existen los recursos para beneficiar a todos:

“Pienso que el gobierno podría enfocarse en ayudar primero a las madres jóvenes, pero también en seguir con los shows, porque también los aprovechamos los jóvenes, aprendemos y nos divertimos. Son para nosotros porque luego no podemos pagar.”

Pixies en el Zócalo. Foto: Carlos Enciso
Pixies en el Zócalo. Foto: Carlos Enciso

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