Sarah Brightman, ensueño y fantasía en el Arena Ciudad de México

La cantante se presentó en la Arena Ciudad de México. Foto: Carlos Enciso La cantante se presentó en la Arena Ciudad de México. Foto: Carlos Enciso

CUIDAD DE MÉXICO (proceso.com.mx).- Para viajar hacia universos de ensueño y fantasía, la cantante Sarah Brightman sin lugar a dudas es una magistral guía gracias a su canto celestial.

Así alcanzaron atmósferas sublimes poco más de 17 mil fans, llevados de la mano de la Brightman en la Arena Ciudad de México, en una apasionante gala orquestal de poco más de dos horas. La soprano inglesa dedicó anoche un paseo entre temas clásicos, a la vez que los temas de su reciente placa discográfica intitulada Hymn (Himno).

Apareció con halo de hada a eso de las 21:15 de la noche elegantemente vestida para un show sin mayores parafernalias escénicas, desprendiendo una producción centrada en su figura y los músicos, caleidoscopio suficiente para conseguir el éxtasis colectivo. La obertura llegó con “Gothica” y “Fleurs du Mal”, recibiendo rápidamente una cascada de aplausos y gritos cual si ella fuese una “rock star”.

El agradecimiento de la intérprete de 58 años llegó al instante: “Buenas noches, señoras y señores… Estoy feliz de estar de regreso. ¡Muchas gracias!”.

Sarah Brightman. Foto: Carlos Enciso
Sarah Brightman. Foto: Carlos Enciso

Una gran sonrisa dibujaba su rostro por la tangible unión que tiene con sus adoradores mexicanos quienes colmaron el coloso de Azcapotzalco. Su espectáculo destacó además por la iluminación, misma que provocó resplandores emanados como de un cuento mágico; en ese juego luminoso maravillaban las contraluces de rayos disparando hacia los espectadores, al igual que cuando la alumbraban desde las alturas y Sarah lucía tocada por un aura divina. Al mismo tiempo, los constantes cambios de vestuario consolidaron su presentación para hipnotizar de principio a fin a los presentes.

Para “Carpe Diem” se acompañó del tenor francés Vincent Niclo, quien continuó con un solo para la ovacionada “Ameno”. Ella dio entonces vuelo a “Anytime, Anywhere” y “Gia nel seno (La Storia Di Lucrezia)”, siguiéndole con “Hijo de la Luna” en excelente tributo a la banda española ochentera Mecano que provocó clamor y aullidos de la audiencia entre las butacas:
“Eres maravillosa Sarah ¡I love you!”.

Continuaron “Figlio Perduto” y “Tu Che M’Hai Preso Il Cuor”. Tras entonar “Miracle” llegó un receso de unos 10 minutos y más adelante, Sarah entregó las nuevas creaciones iniciando con “Hymn”; enseguida retornó y Vincent para el dueto de “Sogni”.

Absolutamente encantador resultó el cantante rumano Narcis Iustin Ianău, sorprendiendo en el dúo con Brightman de “Pie Jesu” y brindando él mismo un solo para “Caruso”, del inigualable Lucio Dalla. Luego de sentir la Arena Ciudad de Mèxico “Fly to Paradise”, Sarah se apoderó del piano para emotivo acto en “Time To Say Goodbye”, llevando a la fanaticada al borde de de una lacrimosa felicidad. Junto a Vincent cantó el clásico de su exesposo Andrew Lloyd Weber “The Phantom of the Opera”, portando ella un refinado vestido rojo para brindar su epifanía vampiresa.

Sarah Brightman. Foto: Carlos Enciso
Sarah Brightman. Foto: Carlos Enciso

Parecía que el show culminaría con “Running”; pero regaló “Deliver Me” y un clásico más, el “Ave María”, de Schumann. Las manecillas marcaban casi las 23:40 con “A Question of Honour”, congraciándose Sarah Brightman con un público que la cobijó de largos aplausos, demostrando claramente una lo adorada que es nuestra tierra.

El mundo de ensueños y fantasía se esfumaba cuando por las calles de Azcapotzalco la gente partía en pos de la realidad hacia la media noche.

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