Protesta, “drag queens”, #AbortoLegal y belleza en el Ceremonia

CIUDAD DE MÉXICO (proceso.com.mx).- Massive Attack sin lugar a dudas va más allá de ser una perfecta maquinaria de sonidos trip-hop, también en su espíritu yace el carácter contestatario y la crítica política.

Con esa consciencia “descocaron” a los asistentes del Festival Ceremonia (ver galería) en frías tierras de Toluca, Estado de México, como estelares del evento donde ofrecieron un poderoso espectáculo que quedará marcado en la memoria y cerebros de los mexiquenses.

Unidad, apoyo a inmigrantes y desaparecidos en México: los mensajes de Massive Attack en el Ceremonia 2019. Foto: Carlos Enciso

Miles de fans recibieron con alegría y ansias a la agrupación inglesa en el Centro Dinámico Pegaso. A eso de las 23:40 horas emergió el ensamble de música electrónica y fusiones sonoras en el escenario principal, llamado Vivir es Increíble, al aire libre.

Una luna creciente testificó cuando las emociones detonaron al ritmo de “Take It There” en tremendo arranque para deleite de quienes se arremolinaron por el entarimado, mismo que gozó de una sencilla producción.

La banda originaria del puerto de Bristol, fundada por Robert Del Naja alias 3D (enero 21 de 1965) y Grant Marshall (Daddy G, diciembre 18 de 1959) entregó una gala electrónica que se fundó en la protesta política, ya que desde el inicio se dibujó en las pantallas que dedicarían su show a la memoria de los desaparecidos.

Escenario de Massive Attack durante el Festival Ceremonia 2019. Foto: Carlos Enciso.

A ese llamado se sumaron incesantes frases salidas como si se tratara de una computadora inteligente del entorno social, derrochando arte cibernético con consignas castizas que iban desde:

“¡Cread el mundo que queremos!”, “¡Compartid más!” y la veloz sentencia “¿Aceptad?”, aprobada al unísono con el clamor y las palmas enloquecidas de los congregados rockófilos.

“United Snakes” otorgó continuidad a una serie de reclamos a los partidos políticos del mundo, captando los más suspicaces claros logos alusivos de las fuerzas políticas mexicanas PRI, PAN y PRD.

Los corazones de los reunidos se unieron al concepto de Massive Attack en provocadora fiesta de arte digital y desfile de números binarios, como si un ordenador fuese consciente de los males del planeta y tratase de revertir hacia un idílico porvenir universal.

Massive Attack. Foto: Carlos Enciso.

Ese cosmos de ensueño llegó a través de la música; el espacio toluqueño se transformó en una catarsis generalizada sacando del coco individualista a los presentes para hacerles olvidar las tristezas del mundo con experimentales mezclas electrónicas, dosis de desgarradores guitarrazos y bajeos espectrales. Así, calaron en la mente del público rolas como “Girl I Love You”, “Future Proof”, “Voodoo In My Blood” y “Way Up Here”.

“Angel” iluminó la noche inolvidable, integrándose “Safe From Harm” y “Unfinished Sympathy”. Parecía que terminarían, pero inusitadamente retornaron con el acompañamiento de la cincuentona escocesa Elizabeth Liz Fraser (de Cocteau Twins) para “Teardrop”.

Le entrega de Massive Attack daba fin pasada la una de la madrugada con “Levels”, un refrito para honrar al DJ sueco Avicii (Tim Bergling, 1989-2018), además de “Group Four”, en plena satisfacción colectiva de miles que no querían finiquitar la pachanga que de cualquier modo siguió en los distintos escenarios hasta poco más de las tres horas del domingo 7.

Pussy Riot, Vittar, Vila…

Ya desde antes de la banda de Bristol en el ambiente del Festival Ceremonia se sentía ese espacio de arengas y protesta, durante la presentación de la comunidad de rusas Pussy Riot (fundadas en 2011 por Nadya Tolokonnikova) quienes levantaron una manta en el Escenario Corona con el reclamo:

“Aborto legal y seguro en todo México”.

El mensaje en el escenario de Pussy Riot. Foto: Carlos Enciso.

Además se escuchó el discurso de una de las invitadas al entarimado junto a un colectivo de chicas:

“¡Yo soy la que le dice al Estado quiero regresar viva a casa! Hasta que paren los abusos de las mujeres, yo soy la del pañuelo verde…”.

Pussy Riot. Foto: Carlos Enciso.

Entre cientos se repartían pañoletas con el hashtag #aborto legal ya, portadas con orgullo y sin importar géneros. El Ceremonia en cada rincón se fue enalteciendo como una celebración de la diversidad. De los cuatro escenarios destacaba la Carpa Traición, donde se veía desfilar a hombres vestidos y pintados de mujer, los drag queens, y demás voceros ostentando su posición a favor de la cultura LGBT.

A la par en dicha carpa, se programaron performances de todo tipo, con especial atención de las miradas rockeras al proyecto “Young Boy Dancing Group”, grupo joven de danzarines con actuaciones sadomasoquistas y semidesnudos. El cantante y compositor brasileño Pabllo Vittar (Phabullo Rodrigues da Silva, nacido el 1 de noviembre de 1994) enalteció la diversidad sexual representando a la comunidad drag queen, con una emotiva función que puso a mover los cuerpos para un intenso festín sin tapujos.

Pablo Vittar. Festival Ceremonia 2019. Foto: Carlos Enciso.

La pluralidad al igual era musical, resaltando la figura de la intérprete de “Malamente” y actriz hispana Rosalía Vila (San Esteban de Sasroviras, septiembre 25 de 1993) deslumbrando con su fuerza femenina, canto, carisma y seducción.

De tal modo, el festival cumplió con su carácter y espíritu, en un foro para alejarse de la ciudad de México con propuestas musicales plenas de diversidad. El espacio idóneo sin distinción de razas, gustos y preferencias. El Ceremonia celebró una edición más siendo un ritual para las mentes libres.

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