Seis radiodifusoras indígenas en serie de Canal Once y el INPI

Canal Once estrena la serie ""Ecos Indígenas: la voz de la diversidad". Foto: @CanalOnceTV Canal Once estrena la serie ""Ecos Indígenas: la voz de la diversidad". Foto: @CanalOnceTV

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- En México existen 21 estaciones de radio públicas coordinadas por el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), y seis han sido documentadas en la serie televisiva Ecos indígenas: La voz de la diversidad para conocer su labor e importancia para informar y comunicar a los pueblos nativos.

Esas emisoras pertenecen al Sistema de Radiodifusoras Culturales Indígenas que transmiten sus señales en 34 lenguas vernáculas, a través de las bandas de Amplitud Modulada (AM) y algunas en Frecuencia Modulada (FM), distribuidas en 16 estados de la República mexicana.

En el marco del Año Internacional de las Lenguas Indígenas, proclamado por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, Ecos indígenas: La voz de la diversidad se estrena este 30 de mayo a las 20 horas por la señal 11.1. de Canal Once, y se proyectará un episodio cada jueves.

La productora Daniela Paasch Adame recuerda, en entrevista, que al elaborar un documental “sobre Radio Etchojoa, en Sonora, igual en coordinación con el INPI, nos dimos cuenta de la importancia de las emisoras indígenas para la comunidad, y ahí se propuso extender el proyecto, de efectuar una serie de televisión documental y estuvimos platicando con el INPI, y finalmente todo el año pasado grabamos, y ya se estrena”.

–¿Cómo es que escogieron a estas seis radiodifusoras de las 21 que existen?

–Se seleccionó en términos de que se cubrieran distintos estados e igual por la logística. Obviamente hubiéramos querido que todas estuvieran, pero ojalá y haya más temporadas para grabar a todas.

Son XEQIN La voz del valle, ubicada en San Quintín, Baja California, que transmite en lengua triqui, mixteca y zapoteca. XECOPA La voz de los vientos, la cual se ubica en Copainalá, Chiapas, y difunde las expresiones culturales y musicales de los pueblos zoques y tzotziles, a través de un grupo de jóvenes comunicadores indígenas y mestizos.

XEJAM La voz de la Costa Chica que llega a las comunidades de Jamiltepec, Oaxaca, en lengua mixteca, amuzga, chatina y español. XETAR La voz se la sierra tarahumara, que está en Guachochi, Chihuahua, y es el único sistema de comunicación entre las localidades indígenas y rurales dispersas entre las montañas y barrancas más profundas y alejadas de la Sierra Madre Occidental. XEJMN La voz de los cuatro pueblos, la cual desde Jesús María, Nayarit, emite su señal en cinco lenguas: Naayeri (Cora), Wixarika (Huichola), O´dam (Tepehuano), mexicanero (Náhuatl) y español. Y finalmente, XEETCH La voz de los tres ríos, desde Etchojoa, Sonora, que fortalece con las lenguas yaqui y guarijío, principalmente, los lazos comunitarios entre los grupos indígenas mayo o yoreme de Sonora y Sinaloa.

–¿Qué puede aportar en este momento la serie?

–Debemos abrir más espacios de programación y producción para este tipo de proyectos de calidad, visualmente atractivos y con un rigor más del documental cinematográfico. Estos seis episodios se grabaron en lengua indígena y español. Son tópicos de comunidades indígenas y en lenguas indígenas y existe muy poca programación de eso.

–¿Qué dificultades enfrentan estas radiodifusoras indígenas?

–La de siempre es la falta de recursos. Los que integran estas radios, los colaboradores, laboran con mucha entrega y están muy comprometidos. Son pocas personas y con ellas estuvimos viendo cómo se hacían las producciones y mucha gente de la comunidad proponen también sus segmentos: de medicina tradicional, cuenta cuentos, en fin. Advertimos que igual la radio indígena funciona como una especie de centro cultural, y en los aniversarios también funcionan como una fiesta de la comunidad, donde llegan de muchos lados. Por ejemplo, en Radio Etchojoa llegan los mayos y los yaquis y se efectúa un evento muy bonito de danza y música. Esas frecuencias ayudan a preservar la cultura musical y lingüística que son muy importantes ahora, y que se están perdiendo.

–¿Cómo influyen las redes sociales y el internet en las radiodifusoras indígenas?

–Las estaciones indígenas funcionan más para que los pueblos se comuniquen, porque no existe el internet en esos lugares, no cuentan con señal. Por ejemplo, se manda mensajes a través de la radio de: por favor que a tal hora tal señora suba al cerro por tal motivo. Aquí la radio funciona como un medio de comunicación sobre todo en comunidades muy alejadas en la sierra que nos tocó ver.

–¿Qué experiencia le deja este proyecto?

–Es de los mejores proyectos y más lindos que nos ha tocado trabajar. Ha sido interesante planear desde la idea hasta ahora que se estrena. Es una satisfacción muy grande. Debemos luchar por más trabajos como estos, de lo nuestro, donde se muestre más a profundidad la cultura y sea vistos en diversos espacios. Esperamos se sigan abriendo más puertas para tocar estos tópicos.

La productora Paasch Adame confía en que exista otra temporada de Ecos indígenas: La voz de la diversidad.

“Creo que es un proyecto con el que todos ganamos, el televidente, las radios y Canal Once. Nuestro tipo de trabajo es más como de cine y contamos con muy buena óptica y trabajamos con drones y tratamos de crear historias como desde un punto de vista más íntimo, de seguir personajes. Entonces, el formato no es televisivo de reportajes, es más documental, y eso creo que también es muy bonito”.

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Nació en la Ciudad de México. Estudió ciencias de la comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Desde 1991 inició en el periodismo. Ha trabajado en los diarios mexicanos El Universal y La Jornada, entre otros, y el periódico español El País. En 1999 ingresó a Proceso, donde labora hasta la fecha. Foto: Carlos Enciso.

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