Los nombres de Salinas Pliego y Massimo Covarrubias, en la transacción multimillonaria de Fertinal

Ricardo Salinas Pliego. Foto: Miguel Dimayuga Ricardo Salinas Pliego. Foto: Miguel Dimayuga

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- El 25 de septiembre de 2015, el consejo de administración de Grupo Fertinal tenía la certeza de que en cuestión de semanas Pemex compraría su empresa, a sabiendas de que ésta arrastraba deudas multimillonarias.

Con esa seguridad, el consejo de administración se otorgó un dividendo de 871 millones de pesos –50 millones de dólares a la tasa de cambio de ese entonces–, del cual 619 millones 400 mil pesos fueron repartidos en “efectivo” vía el Fideicomiso F/470, controlado por Banco Azteca.

El camino que siguió el dinero del dividendo desembocó en un destino hasta el momento desconocido y resguardado por el secreto fiduciario, que las autoridades deberán determinar en sus investigaciones sobre las irregularidades cometidas durante la gestión de Emilio Lozoya Austin en la Dirección General de Pemex.

En la ruta del dinero se encuentran, al menos, el multimillonario Ricardo Salinas Pliego y el empresario Fabio Massimo Covarrubias Piffer.

Covarrubias era el presidente y a la vez el rostro visible de Grupo Fertinal, pero la empresa vivía desde 2006 con recursos de Salinas Pliego.

En ese año todas las acciones de Grupo Fertinal y de sus subsidiarias se concentraron en fideicomisos de Banco Azteca, mientras que un abanico de abogados y contadores de Salinas Pliego tomaron poderes en la empresa.

Desde el 10 de abril de 2014 existía una cláusula específica en Grupo Fertinal, según la cual la empresa tenía prohibido pagar o distribuir dividendos a sus accionistas, excepto en el caso de que el acreedor –que era Arrendadora Internacional Azteca (AIA), de Salinas Pliego– le diera su “consentimiento previo y por escrito”.

Y así ocurrió: según el contrato de la compra-venta, realizado el 16 de diciembre de 2015, AIA autorizó el dividendo y Banco Azteca –que tenía las acciones de Grupo Fertinal en prenda– repartió los 619 millones 400 mil pesos “en efectivo” mediante el fideicomiso.

Fertinal. Desfalco al erario. Foto: www.grupofertinal.com.mx
Fertinal. Desfalco al erario. Foto: www.grupofertinal.com.mx

La sesión del consejo de administración en la que se decidió el reparto del dividendo fue presidida por Felipe Fernández Barrera, quien al menos entre 1998 y 2007 tuvo cargos financieros y legales en empresas de Salinas Pliego, como TV Azteca y Unefon, según consta en cuatro actas y avisos oficiales de dichas empresas, publicados en el Diario Oficial de la Federación.

El reparto del dividendo resultó una pieza más en el entramado del Proyecto Kimora, el nombre de la operación de compra-venta de Grupo Fertinal que reveló Proceso en su edición 2208.

El Proyecto Kimora incluyó otros dos desfalcos millonarios a Pemex: la petrolera compró la empresa con un sobreprecio de 193 millones de dólares –la adquirió por un precio 10 veces superior a su valor real– y contrató un préstamo de 425 millones de dólares con Nacional Financiera, Bancomext y Banco Azteca, para reembolsar la deuda de 406 millones de pesos que Grupo Fertinal debía… a Banco Azteca.

Este semanario también publicó que Pemex, cuando adquirió Grupo Fertinal, pagó una serie de operaciones fraudulentas de Covarrubias, empresario de origen italiano que arrastra un amplio historial de corrupción; utilizó de manera indirecta los recursos de Pemex para pagar un jet privado y solventar el desvío de 106 millones a una de sus empresas.

Polémico reparto

La Secretaría de la Función Pública (SFP) ya determinó que el dividendo fue irregular. El pasado 22 de mayo impuso una multa de 620 millones de pesos a Édgar Torres Garrido, quien firmó el contrato de compra-venta de Grupo Fertinal cuando fue director de Pemex Fertilizantes.

Durante los primeros dos años y medio del gobierno de Enrique Peña Nieto, Torres Garrido fue asesor ejecutivo de Emilio Lozoya. Éste lo nombró al frente de Pemex Fertilizantes el 9 de septiembre de 2015, tres meses antes de la compra de Grupo Fertinal. El 28 de enero siguiente se concretó el traspaso de las acciones y Torres asumió la dirección general de la empresa.

Torres salió de Pemex poco tiempo después de Lozoya y se fue a trabajar con él, como jefe de inversiones en el fondo Makech Capital, el cual despacha desde Las Lomas, cerca de la lujosa casa que Lozoya adquirió por 38 millones 165 mil pesos, producto de supuestos sobornos de la empresa brasileña Odebrecht.

Proceso exhibió la trama de Grupo Fertinal el 23 de febrero reciente; dos semanas después, el 7 de marzo, el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció que su gobierno interpondría “denuncias” ante la Fiscalía General de la República para esclarecer la compra de las plantas de fertilizantes.

La Auditoría Superior de la Federación reveló en enero de 2017 que, bajo la dirección de Lozoya, Pemex compró en estado de “chatarra”, con irregularidades y sobreprecios multimillonarios, la planta de fertilizantes Agro Nitrogenados, que pertenecía a Altos Hornos de México, propiedad de Alonso Ancira Elizondo.

Coincidencias

La historia del fideicomiso F/470 y la intromisión de Salinas Pliego en Grupo Fertinal tienen su origen en septiembre 2001, cuando el huracán Juliette causó una inundación en la mina Roca Fosfórica que la empresa de fertilizantes operaba en San Juan de la Costa, Baja California Sur.

En aquel entonces la empresa presidida por Covarrubias estaba plagada de deudas y la mitad de sus acciones estaba en poder del Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB); la institución pagó 239 millones de pesos por ellas en 1998, cuando rescató el Banco Unión.

Grupo Fertinal contaba con un seguro del grupo holandés ING, que en ese entonces operaba en alianza con Seguros Comercial América, del multimillonario Alfonso Romo Garza, ahora jefe de la Oficina de la Presidencia de Andrés Manuel López Obrador. Inmediatamente después del huracán, Covarrubias trató de cobrar a ING la póliza completa por 300 millones de dólares, pero un despacho evaluador y la aseguradora determinaron que los daños sólo cuantificaban 13 millones de dólares.

El pleito entre Covarrubias e ING dio lugar a una batalla de largo aliento que alcanzó niveles de violencia inéditos por tratarse de una disputa mercantil; Covarrubias, incluso, logró que el caso se dirimiera en el ámbito penal: consiguió que un juez emitiera 21 órdenes de aprehensión contra ejecutivos de la empresa holandesa –entre ellos, Adrián Páez, el yerno de Romo– y congelara 300 millones de dólares de sus cuentas.

El proceso siguió en julio de 2006, cuando el IPAB puso a la venta las acciones que detentaba en Grupo Fertinal; tres misteriosas sociedades de Bélgica, creadas dos meses antes de la subasta y vinculadas con fundaciones en Suecia, adquirieron las acciones por 89 millones 100 mil pesos –alrededor de 8 millones de dólares–, es decir, 150 millones de pesos menos que el monto que pagó el IPAB en el rescate.

En el Libro Blanco de la subasta del IPAB, que Proceso obtuvo mediante una solicitud de transparencia de información pública, no aparece el nombre del dueño real de las sociedades belgas, sólo figura su intermediario en México –el despacho Haynes and Boone– y una serie de firmas europeas especializadas en la gestión de sociedades de papel.

Sin embargo, a partir de la compra de las acciones el nombre de Salinas Pliego quedó marcado en Grupo Fertinal. El 31 de octubre de 2006 todas las acciones, menos una, se concentraron en el fideicomiso F/470 de Banco Azteca que fue creado “a fin de garantizar el cumplimiento de las obligaciones de pago de la compañía”.

El mismo día la empresa otorgó poderes de representación a una serie de personajes, entre ellos, los abogados de Salinas Pliego o de sus empresas, como Gerardo Manuel Ramírez Ornelas, Guillermo Ricardez Pacheco, Carlos David Villasante Santoyo y Miguel Irurita Tomasena.

El 12 de junio de 2007, menos de un año después de que aparecieran las tres sociedades belgas y Salinas Pliego en Fertinal, la justicia obligó a ING a pagar 93.8 millones de dólares a la empresa, más otros 22 millones de dólares de intereses; estos 115 millones de dólares –un monto 12 veces mayor que el que pagaron las sociedades belgas para entrar en el capital de Fertinal– llevaron a la aseguradora a vender su filial mexicana a Axa.

Con el paso de los años, la presencia de Salinas Pliego se hizo cada vez más fuerte en Fertinal: entre 2008 y 2015, Banco Azteca y AIA prestaron más de 406 millones de dólares mediante cuatro contratos de crédito y se quedaron con las acciones en prenda vía seis fideicomisos.

Otros personajes vinculados con Salinas Pliego fueron nombrados apoderados, como Raúl Maldonado Parra, quien tuvo poderes para realizar actos de administración, resolver asuntos fiscales o en materia laboral, abrir cuentas bancarias o gestionar créditos en Grupo Fertinal.

A la par, Maldonado Parra ocupó distintos cargos ininterrumpidamente para empresas de Grupo Salinas entre 2002 y 2016, según su cuenta de LinkedIn. Fue director corporativo de Proyectos Especiales en Grupo Salinas, director de Administración y Finanzas en Iusacell y director de Back Office en Grupo Salinas, de nuevo.

Además, el representante de las misteriosas sociedades belgas en el acta de compra-venta de Grupo Fertinal fue Everardo Joaquín Espino Guerrero, un abogado de la firma Mijares, Angoitia, Cortés y Fuentes, quien en agosto de 2006 fue representante legal de Iusacell, otra empresa de Salinas Pliego.

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