Entre “Dark Phoenix” y “El campamento del fin del mundo”

CIUDAD DE MÉXICO (apro).-  En medio de un mundo cinematográfico y televisivo donde abundan los héroes adolescentes con súper poderes, se encuentra una comedia diferente y entretenida en la plataforma de Netflix llamada El campamento del fin del mundo (Rim of the World, EU-2019), dirigida por McG (Los Ángeles de Charlie, Sexy por accidente).

La historia gira en torno a tres adolescentes que confluyen en un campamento de verano –posteriormente se les unirá uno más bajo misteriosas circunstancias–, sin que alguno tenga poderes, pero de buenas a primeras se encontrarán con que son ellos quienes harían la diferencia durante una invasión extraterrestre.

Contrario a estos adolescentes mundanos y medio inadaptados, está el grupo de mutantes del profesor Charles Xavier (de la cinta Dark Phoenix, estreno reciente de Fox). Claro, en el grupo de los X-Men hay jóvenes de diferentes edades; los protagonistas de la historia ya pasaron la adolescencia, pero se comportan como tales: casi todos tienen severos problemas de identidad y de control de impulsos.

Esencialmente, en ambas cintas, los personajes tendrán que enfrentar sus miedos e inseguridades para sobrevivir ante la amenaza de un conflicto con extraterrestres; en El campamento del fin del mundo es mucho más claro esto, mientras que en Dark Phoenix el conflicto lo tiene Jean Grey (Sophien Turner), aunque por ahí habrá otros que deberán repensar cuáles son sus inseguridades.

El campamento… no tiene grandes pretensiones: es soez, picaresca y con escenas sumamente absurdas, pero que funcionan bien dentro de la conveción que McG construyó. El resultado, una cinta fresca y muy divertida con estructura de videojuegos donde los protragonistas son puestos a prueba en eventualidades que aparecen de la nada. Como en los videojuegos, la historia está hecha para que los chicos puedan probar su valía.

Dark Phoenix, de Simon Kinberg, no tiene más pretensiones que las de ser un blockbuster taquillero que se toma muy en serio; y sin embargo, con todo y los millones en la producción (sus efectos y una construcción de personajes un poco más sofisticada), la historia de los superhéroes mutantes que no son aceptados por la sociedad, que tienen grandes poderes que pueden usarse para el bien o para el mal, se siente desgastada.

El campamento del fin del mundo no es la gran película, pero es mucho mejor oferta de entretenimiento para adultos y sobre todo para adolescentes, que Dark Phoenix. Definitivamente, las cintas de súper héroes merecen una refrescadita, o bien, necesitamos un respiro de estas historias y hacer un hueco para que lleguen otro tipo de historias.

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