Si se esclarece el paradero de los 43, los otros desaparecidos podrían ser olvidados: experto del CED

Rainer Huhle, exintegrante del Comité contra la Desaparición Forzadas de la ONU. Foto: Twitter @kenialopezr Rainer Huhle, exintegrante del Comité contra la Desaparición Forzadas de la ONU. Foto: Twitter @kenialopezr

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Rainer Huhle, quien durante ocho años laboró en el Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU (CED por sus siglas en inglés), consideró que de esclarecerse el paradero de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos en 2014, se corre el riesgo de que los otros 40 mil casos sean olvidados por la sociedad y el gobierno mexicanos.

Tras reconocer la relevancia del caso de los 43 para posicionar a nivel internacional el problema de la desaparición de personas en México, reconoció su temor de que, si se encuentra a los normalistas, “el júbilo en México va a ser tan grande, que el gobierno va a decir: ‘hemos cumplido’, y que se olviden muchos otros casos”.

Durante su participación en una conferencia en la que expuso un balance sobre sus ocho años como integrante del CED, Huhle resaltó que en las dos ocasiones que el Estado mexicano ha tenido que rendir cuentas ante el Comité, en 2015 y en noviembre de 2018, hubo dos actitudes distintas: la primera rechazando los señalamientos y la segunda admitiendo la gravedad de las desapariciones, en momentos en que el gobierno de Enrique Peña Nieto dejaba la administración del país.

Al destacar que hasta ahora no ha habido disposición del gobierno mexicano para que los integrantes del CED realicen una visita in situ para evaluar la situación del país en materia de cumplimiento de la Convención Internacional contra la Desaparición Forzada de Personas, Huhle resaltó que, si bien el año pasado estaban frente a “un gobierno en la puerta de salida, dispuesto a aceptar y reconocer muchas cosas, este reconocimiento no sirve sin medidas concretas para cambiar”.

El encuentro realizado en el Museo de Memoria y Tolerancia, al que asistieron decenas de familiares de víctimas de desaparición, fue organizado por la representación de la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos en México (ONU-DH), a menos de dos meses de que Huhle dejó el cargo, el 30 de junio pasado.

Después de hacer un breve balance de su paso por el CED y luego de retomar –como la expresión clara de la angustia que sufren las madres de los desaparecidos– el contenido de una carta escrita por una madre judía a Robert Jackson, quien encabezaba en 1946 los juicios de Nuremberg, para pedirle que interrogara a Rudolf Hess sobre el destino de su hijo, Huhle fue cuestionado por las defensoras Dolores González, de Servicios de Asesoría para la Paz (Serapaz), y Ana Lorena Delgadillo, de la Fundación para la Justicia y el Estado Democrático de Derecho, sobre su experiencia particular en México.

El experto alemán, originario de Nuremberg, consideró que la tragedia de los más de 40 mil desaparecidos en México “es producto acumulado de décadas y no de los últimos años”, y que su resolución no tendrá pronta respuesta.

Resaltó que de su experiencia como integrante del CED observó que en la interlocución con los distintos gobiernos de México hay certeza de que el problema de los desaparecidos “no se va a resolver en dos meses o dos años, pero los gobiernos nos han pedido tiempo, y pasan los seis años y no ha pasado nada, no han usado el tiempo en dar respuesta”.

Huhle insistió que, por la complejidad del problema de los desaparecidos en México, “las cosas no van a cambiar de un día a otro”, como pudo establecer en el primer encuentro que tuvo el CED con la administración de Peña Nieto, en 2015, en que la discusión fue de siete horas y media, y la segunda ocasión, en noviembre del año pasado, en una audiencia de seis horas.

Abundó que en 2015 hubo una “actitud de gobierno mexicano defensivo netamente, muchas cosas las negaron, de tal manera que el diálogo fue tenso y el CED tuvo que ponerse de pie para defender sus posiciones”, en tanto que en 2018 los expertos del CED se encontraron con un gobierno de salida que, si bien aceptó la problemática, no especificó qué medidas tomaría para acabar con las desapariciones forzadas, de manera que se trató de un discurso “vacío”, cuando lo que se espera “son las medidas concretas”.

Luego de considerar que con las nuevas autoridades del gobierno de Andrés Manuel López Obrador lo que se ha vivido es la creación “muy lenta” de instituciones dedicadas a la búsqueda de personas e investigación de los casos, Huhle sostuvo que el caso Ayotzinapa pude ser considerado como el que sirva para “romper barreras” institucionales.

Señaló que en otros países se apoyan casos que pueden servir para “romper barreras instituciones”, y en México ese papel corresponde a la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos en Iguala, Guerrero, en septiembre de 2014.

Ese caso podría romper las barreras en México, dijo, y resaltó que en un reciente encuentro con los padres de los normalistas le confiaron sus temores de que “si no se logra algo pronto, van a dispersarse y su movimiento perderá impacto”

Apuntó que para los padres resulta frustrante que pese a los elementos que hay sobre la mala actuación de funcionarios de la extinta Procuraduría General de la República (PGR), no haya acciones concretas contra ellos, y esas “son las frustraciones que frenan el avance del movimiento”.

“Hay que buscar las resoluciones concretas, tiene que haber algunos resultados, para que haya efectos que vayan más allá del caso individual que irradien a toda la institucionalidad”, subrayó.

Según Huhle, lo preocupante en el tema de búsqueda de personas desaparecidas es “ver que toda la energía de la búsqueda se concentra en la búsqueda de fosas, y pocas en la búsqueda de casos a diario”.

Después de la charla con González y Delgadillo, familiares de desaparecidos expresaron al integrante del CED su reconocimiento por la labor realizada y por el contacto permanente que sostuvo con los familiares de las víctimas.

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