Solemne despedida a Gilberto Aceves Navarro en Bellas Artes

A la izquierda Lucina Jiménez titular del INBAL, a la derecha Juan Aceves, hijo de gilberto Aceves Navarro, en la primera guardia al artista. Foto: Niza Rivera A la izquierda Lucina Jiménez titular del INBAL, a la derecha Juan Aceves, hijo de gilberto Aceves Navarro, en la primera guardia al artista. Foto: Niza Rivera

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Con un homenaje de cuerpo presente en el Palacio de Bellas Artes en el que participaron el Coro de Madrigalistas de Bellas Artes, el Cuarteto Loyola e intervenciones de escritores, discípulos, funcionarios públicos y el hijo del artista, Juan Aceves, se despidió al pintor y grabador Gilberto Aceves Navarro, quien falleciera el domingo a los 88 años.

El féretro arribó al recinto por la puerta principal entre seis esculturas coloridas hechas en acero al carbón, tituladas Los árboles de la noche (2019), y tras los restos del artista él su hijo Juan Aceves y la esposa de este, Sarah Gallagher, quienes llegaron procedes de Los Ángeles, California, también familiares, amigos y sobre todo discípulos de diversas edades que llegaron a despedir a su maestro.

En el vestíbulo lo aguardaron dos esculturas más de acero, “Los Gendarmes” (2019), y al centro el autorretrato “Gilberto Aceves Navarro a los 68 años (1999), un óleo sobre tema de 90 por 60 centímetros. Al fondo coronas de flores de la Secretaría de Cultura federal y capitalina, el INBAL, la Facultad de Bellas Artes y Diseño de la UNAM, donde dio clases, e incluso flores enviadas por alumnos del artista.

Alumnos de Aceves Navarro recordaron a su maestro. Foto: Niza Rivera
Alumnos de Aceves Navarro recordaron a su maestro. Foto: Niza Rivera

Tras música de la sección de “Oficios de difuntos” de Tomás Luis de Victoria por parte del Coro de Madrigalistas de Bellas Artes, dirigido por Carlos Aransay, hubo intervenciones por parte de Natalia Pollak, directora del Museo de Arte Moderno, recinto poseedor de 23 piezas; los escritores Luis Rius Caso y Luis Ignacio Sáinz Chávez; así como de su discípulo, el artista Gabriel Macotela.

Aunque estuvieron presentes Lucina Jiménez, directora del INBAL, y Alfonso Suárez del Real, titular de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, no participaron en las evocaciones. Alejandra Fraustro, secretaria de Cultura, llegó casi al terminar el acto.

Las intervenciones

En su turno Pollak recordó a Aceves Navarro como “una de las voces que renovó la pintura mexicana de mitad del siglo XX, y especialmente maestro de muchas generaciones”; mientras que Rius Caso (autor del catálogo Gilberto Aceves Navarro, Conaculta, INBA, 2009) dio una basta semblanza del artista:

“Finalmente la muerte nos negó la creatividad del maestro, desde joven supo nutrirse de sus maestros, como de los referentes plásticos, las vanguardias y neo vanguardias del XX. Su visión general se nutrió de la Escuela de Pintura de la Esmeralda y La Ruptura… como pocos, su visión se refirió menos a lo conceptual, ajeno a los determinantes de la época… Atentó contra todo, pero ojo, no con la obra de arte virtuosa”.

En el caso de Macotela, amigo y discípulo, refirió:

“Ha sido uno de los mejores maestros que nos transformó con pasión y belleza, nuestro agradecimiento infinito por luchar y ayudarnos siempre”.

En el turno de su hijo, Juan Aceves, agradeció al presidente Andrés Manuel López Obrador y la secretaria de Cultura Alejandra Frausto la apertura del Palacio de Bellas Artes para su padre:

Hablar de Gilberto Aceves Navarro es hablar de amor, mismo que recibí como hijo y a todos sus demás ‘hijos’, sus alumnos a quienes tocó. Hablar de Aceves Navarro es hablar de su ciudad y país porque estuvo siempre interesado en su historia y riqueza artística y las explicó con su lenguaje propio…

“El vacío que nos deja es grande, pero su legado está en su obra y sus alumnos. Un mexicano del que todos podemos estar orgullosos con sus obras que al fin y al cabo son patrimonio nacional”.

La primera guardia la realizó su hijo en compañía de su esposa, y la directora del INBAL, en una segunda estuvieron Rius Caso, Sáinz Chávez y Pollak; después llegaron docentes y alumnos de la Facultad de Bellas Artes y Diseño de la UNAM, quienes colocaron una bandera mexicana con un bordado donde se leía el nombre de esa escuela.

Acto seguido se interpretaron obras de Bach, Haendel, Gounod, Schubert y Frank por parte del Cuarteto Loyola, y tras diversas guardias los restos del artista se retiraron del Palacio de Bellas Artes a las 15 horas por la puerta principal, tal y como se marcó en el programa que se entregaba a la entrada del recinto.

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