En concierto, Julieta Venegas apoya despenalizar el aborto

La cantautora tijuanense Julieta Venegas ofreció un recital en el Teatro Esperanza Iris de la Ciudad de México. Foto: Miguel Dimayuga La cantautora tijuanense Julieta Venegas ofreció un recital en el Teatro Esperanza Iris de la Ciudad de México. Foto: Miguel Dimayuga

CIUDAD DE MÉXICO (proceso.com.mx).– Ante el Teatro de la Ciudad “Esperanza Iris” con localidades agotadas, Julieta Venegas compartió la historia de su canción “Déjenla dormir”, la cual hace alusión al despertar de las mujeres en México:

“Esta canción está inspirada en toda la Ola Verde que se ha extendido a México, ¡creo en el derecho de las mujeres a exigir la despenalización del aborto!… Los temas de las mujeres son importantes en nuestro país, para la autonomía de nuestras vidas, esta sociedad tenemos que reconstruirla”, comentó antes de interpretar la canción.

Un acordeón, la lluvia de la capital, una guitarra y un ukelele formaron parte de la escenografía adecuada para que la noche del viernes 14 de febrero, Julieta Venegas dejara con un nudo en la garganta a todos los presentes al término del concierto.

Después de la participación de Belafonte Internacional como acto telonero, el escenario del Centro Histórico explotó a la salida de Julieta Venegas, quien con un vestido rojo que combinaba con los tonos de su acordeón apareció entre gritos y aplausos. Frente al piano comenzó con “Ilusión” y los fotógrafos del recinto disparaban desde sus equipos para poder capturar los primeros momentos de la ejecución impecable de Venegas. La velada, con diálogo constante entre cantante y público, dio paso a las primeras palabras de la prodigiosa artista al micrófono:

“Les quiero contar un poquito de este show. Algunas canciones las van a conocer, algunas no, porque son nuevas y todavía no las he grabado, es una felicidad para mí estar aquí, gracias”.

Al recorrido musical se adhirieron un total de 28 canciones hilando “Amores platónicos”, “Ya conocerán” y “Forma”, misma que confesó “aún no he grabado”. La primera de varias historias fue contada por la multi intrumentalista de la siguiente manera:

“Comencé en la música en piano clásico, y después aprendí a escribir canciones y me cambió la vida; los músicos a los que escuchaba o los que tenía acceso me parecían muy melódicos. Un día en la Ciudad de México escuché una canción de unos dinosaurios que desaparecían y pregunté de quién era, después supe que es de un compositor argentino que se llama Charly Garcia, les quiero cantar una canción suya, se llama ‘Ojos de videotape’”.

Del piano tornó al acordeón para dar entrada a “Canta, canta, canta” del guanajuatense José Alfredo Jiménez (Te voy a dedicar otra canción / a ver si me devuelves tu cariño. / Ya vengo de rezar una oración a ver si se compone mi destino). Después entonó “Despechada mexicana” y “Seguiré Viva”. En constante cambio de lugar e instrumentos, dio paso a la guitarra, rasgando los primeros acordes y cantar “Debajo de mi lengua”, “Una respuesta”, “Canciones de amor” y “Oleada”. El término “íntimo” del concierto sobresalió en todo momento. La noche continuó con “Ese camino”, “Casa abandonada”, y “Sola”, y después “Déjala dormir”, canción “inspirada en toda la Ola Verde que se ha extendido a México”.

(Cabe recordar que en septiembre del año pasado, los estados de Tabasco, Estado de México, Veracruz, Chihuahua y la capital fueron las primeras entidades que se sumaron a las movilizaciones de la “Marea Verde”, una “Acción Global por un Aborto Legal, Seguro y Gratuito”.)

De vuelta al piano de color negro y dorado interpretó “Esta vez”, “Revolución” y saltó a su acordeón para “Andar conmigo”, donde las gargantas del Teatro de la Ciudad cantaron casi a la par de la interprete.

El recital nocturno se apagaba poco a poco y a la recta final sonaron “Despedida”, “Lento”, “Si hay palabras” y “Mis muertos”.

Desde la silla en medio del escenario Julieta Venegas Percevault, (nombre real de la intérprete nacida el 24 de noviembre de 1970, en Long Beach, California, aunque se crió en Tijuana, Baja California) refirió al micrófono:

“No me voy a quedar con las ganas de cantarles esta canción, porque es un clásico, clásico, clásico de Juan Gabriel, y no de Maná”.

Y entre risas de la audiencia dio inicio a “Se me olvidó otra vez”, y sin dar tiempo de recuperarse de ese momento nostálgico a quienes coreaban con el corazón desgarrado, continuó “Eres para mí”, acompañada por las palmadas de sus seguidores.

“Antes de irme, quiero decirles lo hermoso que fue para mí estar con ustedes cantando juntos, volver a vernos, así que aquí estoy y no me iré nunca”.

Así lanzó “Me voy” y cuando Julieta Venegas bajó del escenario, al grito de “¡Otra, otra, otra!” volvió inmediatamente al piano y de ahí sacar “De mis pasos” y “Limón y sal”. Las luces del Esperanza Iris se encendieron, el público que toda la noche estuvo en su lugar se puso de pie, brindándole aplausos, gritos y halagos por varios minutos. Julieta Venegas regresará este sábado 15 en una segunda fecha al Teatro de la Ciudad, Esperanza Iris, cuyas localidades ya agotó hace varios días.

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