Del conejo a la tierra, obra sobre George Méliès

"Del conejo a la tierra", de Itzel Lara. Foto: Especial "Del conejo a la tierra", de Itzel Lara. Foto: Especial

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- George Méliès (1861-1938) fue un ilusionista, mago y precursor del cine y de los efectos especiales, que desde el teatro creó imágenes en movimiento, coloreó y montó escenas para llevarlas a la pantalla. Los Lumiere habían patentado el cinematógrafo en 1895 y Méliès no pudo obtener esa máquina que tanto le obsesionaba.

‘Del conejo a la tierra’, de Itzel Lara, aborda a este multifacético personaje francés, interpretado por Daniel Haddad, que con una máquina precaria experimentó alrededor de la imagen proyectada. Era un inventor que se adelantó a su tiempo y a quien la dramaturga muestra desde su humanidad.

Utiliza distintos recursos para que el espectador lo conozca y hace que Neil Amstrong, el primer hombre que pisó la luna a finales de los sesenta, por ejemplo, sea un joven que lo acompaña en su camino, haciendo alusión a su película más conocida, ‘Viaje a la luna’, inspirada en los escritos de Julio Verne.

En todo su peregrinaje queriendo perfeccionar la máquina de proyección, haciendo inventos y montajes, lo acompañó Fanny, su compañera sentimental y actriz, interpretada por Gabriela Guraieb, siendo ella un estímulo, un motor, un apoyo incansable, y la actriz evanescente como siempre quiso ser reconocida.

El punto de partida en esta propuesta es la juguetería en la que Jorge (George Méliès) se refugió y desde donde emprendió todas sus aventuras. Gracias al dispositivo diseñado por Gabriel Pascal, al igual que la iluminación, la juguetería aparece y desaparece, y amplía o empequeñece el escenario según las necesidades del director de la obra, David Olguín.

‘Del conejo a la tierra’, que se presenta con horario matutino, es una obra para niños, aunque en realidad está más cercana a un público de mayor edad –dada la temática y la forma de plantearla–, pero el estilo de actuación, más explícito y estridente, se vuelve un tanto chocante.

La imaginería de Meliés va de la pantalla al escenario y del escenario a la imagen en blanco y negro, haciendo del lugar un espacio lúdico que se enriquece con los trucos de magia clásicos que constantemente realiza el inventor. La soberbia de Méliès que quiere saltar en el tiempo y descubrir nuevas formas de expresión, lo lleva también a su ruina, a su amargura, a terminar vendiendo juguetes y sumido en deudas.

Son varios los personajes a los que la autora recurre para contarnos su historia. Con versatilidad, Raúl Villegas interpreta al astronauta de un siglo después, al científico que le vende una máquina, al comerciante que quiere hacer negocios con sus películas, al autómata que él crea y a Lucien, con el que trabaja sus experimentos. La autómata (Sandra Cecilia) es un personaje de apoyo vestido de arlequín, cuya cualidad es su canto. Su vestuario y el de algunos de los personajes demerita en mucho la estética de la obra, pero se compensa con las ficciones que ahí se recrean ambientadas con efectos y trucos de iluminación.

En ‘Del conejo a la tierra’, la autora salta de situaciones realistas a pasajes que nos llevan a lo surreal o imaginativo del creador. Es sorprendente, gracias al concepto de la puesta en escena, ver los juegos de los personajes en pantalla y en el escenario.

Daniel Primo hace un espléndido diseño video escenográfico que permite la locuacidad del uso de los videos de Méliès, en diálogo con videos recreados que reflejan la estética de la época y las escenificaciones que el protagonista organiza para ser filmados. Los personajes que están en el escenario aparecen en la pantalla y de ahí vuelven a saltar al escenario, de una manera integral y fluida.

Con el estreno ‘Del conejo a la tierra’, el Foro Shakespeare reabre sus puertas. Es una producción de Shakespeare & Cía, Cardinal Films y Petit Comité, gracias al financiamiento obtenido a través de Efiartes.

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