ARTES PLASTICAS/TRAS EL TRAZO: La gráfica mexicana en una reedición de Raquel Tibol

miércoles, 4 de septiembre de 2002
México, D F (apro)- Considerado por muchos un arte menor con respecto a la pintura o la escultura, el grabado ha sido revalorado históricamente en recientes ediciones Tal es el caso de la revista Galera especializada en bibliofilia y arte mexicano, que dedicó su número de primavera 2002 al grabador mexicano José Guadalupe Posada, y dio a conocer el suplemento "Filigrana" que recupera una parte de las artes gráficas poco estudiado: los ex libris Salieron también este año el libro digital "El grabado mexicano Siglo XX", de Hugo Covantes, coeditado por la Universidad y el gobierno de Colima y la Secretaría de Cultura del Distrito Federal, y "Gráficas y neográficas en México", de Raquel Tibol Este último, publicado por primera vez en 1987 en Juan Pablos, ha sido reeditado ahora por la Secretaría de Cultura del Distrito Federal (DF) dentro de la nueva colección "Biblioteca Ciudad de México", y fue presentado el pasado domingo 25 de agosto, en el marco de la Segunda Feria del Libro "La ciudad un libro abierto", en el Antiguo Palacio del Arzobispado, en el Centro Histórico Aunque se ha anunciado como una serie destinada a la publicación de libros relacionados con temáticas citadinas, que --plantea José Angel Leyva, director de Vinculación Cultural-- enriquecerá los acervos de los libro-clubes urbanos, el volumen de Tibol ofrece un panorama histórico del grabado mexicano de todo el país Su índice da cuenta de ello: "Continuidad gráfica", "Orozco, artista gráfico", "Asamblea gráfica", "Retratos segmentados" (donde incluye a Alfredo Zalce, Elizabeth Catlett, Mauricio Lasansky, Francisco Moreno Capdevila, Jesús Martínez y Antonio Martorell), y "Nuevos caminos en la gráfica", precedidos de una síntesis del libro y, al final, una lista de fuentes Y es que el libro se basa en artículos que Tibol ha publicado en diferentes medios Una buena parte provienen de su desaparecida columna en la revista Proceso, en donde fue colaboradora desde su fundación hasta marzo del año 2000, y otros de publicaciones como México en la Cultura (Novedades), revista Hoy, Artes de México, Diorama de la Cultura (Excélsior), La Cultura en México, y Los Universitarios, entre otras No es una edición lujosa, como últimamente se estila publicar temas de arte en las instituciones culturales, pero está bellamente ilustrada con grabados que muestran la diversidad de estilos, temas y técnicas empleadas por los artistas gráficos mexicanos El recuento histórico de Tibol se inicia con el conde italiano Claudio Linati de Prevost (1790-1832) quien, dice la especialista, introdujo en México la litografía pero tuvo que salir del país por abordar en su periódico "Iris" temas de política relacionados con la guerra de Independencia De Linati fueron discípulos los mexicanos José Gracida, impresor, e Ignacio Serrano, teniente de ingenieros, quienes instruyeron a su vez a nuevos grabadores Serrano incluso utilizaba en sus clases de la Academia de San Carlos --cuenta Tibol-- el equipo que Linati no pudo llevar consigo en su huida Ahí fructificó sin duda la semilla de un arte que años más tarde dio a grabadores tan importantes como José Guadalupe Posada, de quien se celebra este año el 150 aniversario de su natalicio, y --ya en el siglo XX-- Leopoldo Méndez, cuyo centenario fue relegado por las autoridades del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes que organizarán hasta el próximo año una exposición conmemorativa En el primer capítulo, Tibol llega hasta artistas como José Luis Cuevas, Rufino Tamayo, Rodolfo Nieto y Francisco Toledo Y en "Nuevos caminos en la gráfica" escribe sobre el resurgimiento que hubo en el grabado a partir de 1968, "cuando se suponía que esa forma de arte comenzaba a declinar" Habla entonces de artistas como Carlos Jurado, Carlos García Estrada y Edmundo Aquino, de las varias exposiciones que se presentaron en los años setenta y del papel de Felipe Ehrenberg en la conformación de una nueva gráfica en México En la presentación el caricaturista Rafael Barajas "El Fisgón" dijo: "Pocas veces un texto de historia del arte puede reflejar con tanta precisión los planteamientos, el tono de los debates, el espíritu del proyecto"