Joshua Redman: "Soy un simple saxofonista"

viernes, 9 de abril de 2010

MÉXICO, D.F., 9 de abril (Proceso).- Líder indiscutible de una nueva generación de grandes jazzistas, el saxofonista estadunidense Joshua Redman, apenas con 41 años, vuelve al país luego de que hace tres años compartió escenario con el legendario pianista McCoy Tyner en el Auditorio Nacional dentro del II Festival de Jazz de la Ciudad de México.

Hijo del admirado sax Dewey Redman (1931-2006), el joven Joshua comenzó a tocar a los 10 años, y no fue sino hacia los 22, al terminar su bachillerato en Harvard y ser aceptado por la universidad de Yale para estudiar leyes, que prefirió convertirse en músico de tiempo completo.

Desde su casa en la natal Berkeley, California, un relajado Redman platicó con Proceso:

–¿Por qué decidió ser saxofonista profesional?

–En 1990 me mudé a Nueva York cuando Yale me aceptó y me concedió un año para entrar. Vivía rodeado de amigos músicos, todo el tiempo la música estaba a mí alrededor. Comencé a tocar en palomazos con estos amigos y de repente ya teníamos tocadas de verdad. Al poco tiempo por alguna razón mis ídolos Pat Metheny, Roy Haynes (Proceso, 1712) y gente de ese calibre me estaba llamando para tocar con ellos. Yo no creía que era tan bueno, pero no iba a desperdiciar esas grandes oportunidades de convivir con personas como ellos. Sólo toco por divertirme.

–¿Cuál fue la reacción de sus padres al enterarse que no entraría a Yale?

–Mi madre dijo “¡Increíble!”, y mi padre “¿Estas loco?”. Él mejor que nadie sabía que iba a ser difícil ganarme la vida como músico de jazz y trató de convencerme de ir a la universidad. Mi madre siempre me apoyó y se lo agradezco. Al final creo que mi padre estuvo muy orgulloso de que escogiera el mismo camino que él.

–¿Qué tan grande fue la influencia de su padre?

–Crecí lejos de él, sólo lo veía una vez al año cuando venía a tocar a la ciudad y yo iba a su concierto. Escuchaba sus discos en casa, pero durante mi niñez no tuve mucho contacto con él. Fue hasta que me mudé a Nueva York, a los 21 años, que pudimos tener una relación más cercana a través de la música. Tocamos mucho juntos pues formé parte de su banda algún tiempo. Yo lo admiré demasiado.

Joshua Redman es ya considerado por los críticos y el público aficionado al género como el siguiente gran nombre del sax tenor, poniéndolo en la lista que incluye a leyendas como Coleman Hawkins, Dexter Gordon, John Coltrane, Maceo Parker o Sonny Rollins. Esto no es cosa que le quite el sueño al músico nacido el 1 de febrero de 1969:

“Nunca pienso en esas cosas. No pienso en mí como Joshua Redman, sólo soy yo y no me veo como la gran cosa. Creo que no soy tan bueno en el instrumento, sigo aprendiendo y me sigo sintiendo un novato. Simplemente trato de ser un mejor músico, pues en realidad sólo soy un saxofonista. Esas cosas no me importan. Sé lo que se dice de mí pero no le presto atención.”

–Alguna vez escribió: “A los ojos del público en general el jazz se erige como una forma de arte elitista”. ¿Sigue pensando así?

–En realidad no sé en qué estaba pensando cuando escribí eso, pero bueno, algunas personas sí ven al jazz como inaccesible, cerebral y demasiado intelectual, y es cierto, el jazz puede ser todo eso… pero quienes nos dedicamos a él lo vemos como una forma de expresión que va más allá de una simple manera de hacer arte en el sentido frío y banal. Vemos el poder de transmitir ideas y sentimientos mediante un lenguaje universal, que es la música.

Joshua Redman se presentará acompañado del fabuloso Bill Stewart en la batería y el bajista Reuben Rogers, en el Voilá Acoustique, ubicado dentro de Plaza Antara, en Ejército Nacional 843 y Moliére, Polanco, este viernes 9 y sábado 10 a las 21:30 horas.

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