"Súper 8": insípida

jueves, 1 de septiembre de 2011
MÉXICO, D.F. (apro).- Dirigida por J. J. Abrahams y producida por Steven Spielberg, Súper 8 (Super 8, EU-2011) es una extraña mezcla entre E.T., Los goonies y Cloverfield, cuyo resultado deja mucho que desear. La trama gira en torno a un niño, cuasi adolescente, llamado Joe Lamb (Joel Courtney), quien acaba de perder a su madre en un accidente laboral. Joe es un artista potencial de maquillaje, lo que se demuestra en la película de zombis donde participa al lado de otros niños de su comunidad, entre ellos su amigo ególatra, Charles (Riley Griffiths) y la hermosa Alice (Elle Faning). La vida de Joe y de sus amigos da un giro inesperado cuando un aparatoso accidente ferroviario tiene lugar, hecho del que los muchachos, mientras filmaban su proyecto a escondidas, fueron testigos. Pero resulta que el tren en cuestión es propiedad del ejército de Estados Unidos y que, como es de esperarse, guarda un secreto importante, que pondrá en peligro a todo el pueblo. Súper 8 es rica en elementos dramáticos y narrativos, que van desde el suspenso que provoca el accidente, la muerte de la mamá de Joe y la relación con su padre, un policía local, pasando por el talento cinematográfico de los chicos y el “secreto” del ejército, hasta la relación de Joe con la bella Alice. Además posee un buen manejo del suspenso, buena edición y demás recursos técnicos buen logrados. El problema de la cinta radica en que todo esto parece ser un pastiche de algo que ya vimos; la cinta pierde emoción y espontaneidad, y se vuelve algo sumamente predecible, sin mencionar que la resolución de la trama parece un conejo sacado de una chistera. Y es una verdadera lástima porque el filme poseía todos los elementos para convertirse en un clásico, pero como suele ocurrir a veces, no sólo hace falta tener los ingredientes de la mejor calidad, sino también hay que mezclarlos de la manera adecuada, cosa que Abrahams, quien también escribió el guión, no consiguió hacer.

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